Xataka – EEUU buscaba escapar del dominio chino en tierras raras: China acaba de recordarle quién mueve más piezas
Estados Unidos lleva meses intentando abrir una puerta de salida en uno de los territorios donde China conserva más poder industrial: las tierras raras. No hablamos solo de minas, sino de procesamiento, imanes, permisos, listas de entidades y una cadena de suministro que conecta defensa, automoción, semiconductores y tecnología avanzada. Lo que hemos visto ahora es un recordatorio bastante directo de esa realidad: Pekín ha apuntado a empresas estadounidenses que forman parte de ese intento de construir una alternativa.
Las medidas. El último movimiento de China se materializa en dos planos. Por un lado, el Ministerio de Comercio chino añadió a diez compañías estadounidenses a su lista de entidades, lo que en la práctica supone restringir operaciones con ellas. Entre las afectadas figuran MP Materials, propietaria de la mina de Mountain Pass en California, además de USA Rare Earth y Aveox. Por otro, el Ministerio de Finanzas de China comunicó restricciones de compra sobre otras 46 empresas estadounidenses del sector defensa. Pekín presentó la medida como una respuesta a la inclusión “injustificada” de entidades chinas en la lista estadounidense de “compañías militares chinas” y como una forma de proteger su “seguridad nacional e intereses”.
El contexto inmediato. La medida llega menos de dos semanas después de que el Pentágono reincorporara a Alibaba, Baidu y BYD a una lista de compañías chinas consideradas de riesgo para la seguridad nacional de EEUU por sus presuntos vínculos con el Ejército Popular de Liberación. Las empresas chinas negaron esas conexiones militares. Ahí está una de las claves del movimiento: Pekín presenta su respuesta como una réplica a decisiones de Washington.
El plan de Washington. EEUU sí ha empezado a mover ficha con una intensidad poco habitual, de acuerdo con el diagnóstico de CSIS. El centro de estudios describe una estrategia de política industrial que combina más de 7.300 millones de dólares en capital, inversiones directas, financiación pública y compromisos de compra para acelerar la minería, el procesamiento y la fabricación de imanes. El Departamento de Defensa, por ejemplo, acordó tomar una participación de 400 millones de dólares en MP Materials y fijar durante diez años un suelo de 110 dólares por kilo para su producción de neodimio-praseodimio. Es mucho dinero, pero también una carrera contra los plazos industriales.
La dificultad. CSIS señalaba que las restricciones de abril de 2025 sobre tierras raras pesadas e imanes permanentes provocaron alteraciones rápidas en cadenas aliadas de defensa e industria, y dejaron al descubierto la fragilidad de un sistema que entonces seguía siendo muy dependiente de Pekín. No obstante, Financial Times recoge una lectura prudente de la reciente medida de China. Un ejecutivo estadounidense en el gigante asiático, citado de forma anónima, la describió como “medida y simbólica”, porque las compañías de sectores sensibles, como la tecnología de defensa, ya tienen muy restringido el acceso a contratos del Gobierno y del Ejército chino.
¿Son importantes las tierra raras? La clave está en que las tierras raras no son una rareza de laboratorio ni una nota al pie en la guerra comercial. Están mucho más cerca de nuestra vida diaria de lo que parece. Estos 17 elementos aparecen en componentes como imanes, baterías, fósforos y catalizadores, que después se usan en sectores como la sanidad, el transporte, la generación eléctrica, el refinado de petróleo y la electrónica de consumo. Es decir, no hablamos solo de minerales: hablamos de piezas diminutas que pueden acabar en un amplio abanico de dispositivo, entre ellos, componentes militares.
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Javier Marquez
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