Xataka – China quiere que su IA conquiste el mundo, pero no que toda su tecnología salga del país: controles para 40 tecnologías clave
Cuando hablamos de controles de exportación en la industria tecnológica, es habitual que pensemos en Estados Unidos y en las restricciones que Washington ha impuesto al acceso de China a los chips más avanzados. Sin embargo, Pekín también dispone desde hace años de mecanismos para controlar la salida de determinadas tecnologías de su territorio. Lo interesante es que China ya no ocupa únicamente el papel de quien intenta superar las barreras de su rival: sus modelos de inteligencia artificial están ganando presencia internacional. Ese nuevo escenario plantea una cuestión de fondo: cómo impulsar esa expansión sin perder el control sobre determinadas tecnologías estratégicas.
Esa tensión ya tiene una propuesta concreta. El 16 de octubre, los ministerios chinos de Comercio y de Ciencia y Tecnología plantearon revisar el catálogo de exportaciones prohibidas o restringidas para incorporar 40 tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial, la biotecnología y la energía solar. De ellas, 23 pertenecen al ámbito de la IA, mientras que cinco corresponden a la biomedicina y otras 12 al sector fotovoltaico. No hablamos todavía de unas restricciones definitivamente aprobadas: la propuesta permanece en consulta pública, aunque desde el anuncio ya se exige registrar determinadas transferencias tecnológicas antes de realizarlas.
China quiere proteger su tecnología sin cerrar las puertas a su expansión internacional
Para entender el alcance de estas medidas, hay que separar dos conceptos: prohibir una exportación y exigir autorización para realizarla. Según el Ministerio de Comercio chino, 14 de las tecnologías contempladas quedarían sujetas a una prohibición de transferencia al extranjero, mientras que las otras 26 necesitarían una licencia. Además, exportar tecnología no significa necesariamente enviar un producto físico fuera del país. También puede implicar transferir su propiedad o conceder licencias para utilizarla en el extranjero, operaciones contempladas en los requisitos de registro.
En inteligencia artificial, el foco va mucho más allá de los modelos que responden preguntas o generan textos. La propuesta también alcanza tecnologías vinculadas a los agentes, sistemas capaces de ejecutar tareas con cierto grado de autonomía, y a los clústeres de computación, conjuntos de equipos que trabajan coordinadamente para procesar grandes cargas de trabajo. Según Associated Press, la tecnología esencial de modelos con al menos dos billones de parámetros podría quedar sujeta a autorización. También se plantean prohibiciones para determinadas tecnologías de agentes destinados a entornos sensibles, como la defensa o las infraestructuras críticas. El Ministerio de Comercio justifica parte de estas medidas por los riesgos de sistemas capaces de generar o modificar código malicioso de manera autónoma.
La clave para comprender estas restricciones está en distinguir entre utilizar una herramienta y disponer de la tecnología que permite ofrecerla. Las autoridades chinas han aclarado que acceder a sus modelos mediante páginas web, aplicaciones, servicios en la nube o API, las interfaces que permiten conectar unos programas con otros, no constituye por sí mismo una exportación de la tecnología subyacente. Pensemos en una compañía europea que incorpora un modelo chino mediante una API: puede utilizarlo sin necesidad de trasladar esa tecnología a sus servidores. La propuesta también excluye los conocimientos ya divulgados mediante código abierto o publicaciones académicas, mientras contempla procedimientos simplificados para determinadas nuevas transferencias relacionadas con el desarrollo abierto.
Esta distinción cobra especial importancia si observamos el protagonismo que han adquirido los desarrolladores chinos de inteligencia artificial. DeepSeek y Alibaba son dos ejemplos de una industria que ha conseguido ampliar su alcance internacional, especialmente mediante modelos accesibles para desarrolladores de otros países. Según un informe publicado por Hugging Face en marzo de 2026, los modelos desarrollados en China concentraron el 41% de las descargas de su plataforma durante el último año analizado. Esta expansión encaja con la política oficial de Pekín, que en 2025 defendió la adopción mundial de la IA y la cooperación mediante iniciativas de código abierto.
La preocupación de Pekín por conservar el control sobre sus capacidades más avanzadas tampoco es nueva. En julio de 2026, Reuters señaló de que las autoridades chinas habían mantenido conversaciones con empresas como Alibaba, ByteDance y Z.ai sobre la posibilidad de limitar el acceso extranjero a determinados modelos de IA, incluidos algunos todavía no publicados. Según las fuentes consultadas por la agencia, aquellas reuniones también abordaron posibles sanciones por filtraciones de tecnología y restricciones a la financiación de empresas nacionales del sector. Aunque estas iniciativas se desarrollan en un contexto de competencia tecnológica con Estados Unidos, el Ministerio de Comercio chino sostiene que la revisión del catálogo no está dirigida contra ningún país, región o entidad en particular.
Queda por ver cómo se traducirá esta iniciativa en obligaciones concretas para las empresas. La consulta pública concluirá el 15 de noviembre, pero esa fecha no equivale a la entrada en vigor del catálogo revisado, para la que todavía no se ha anunciado un calendario definitivo. Mientras tanto, continuará aplicándose el requisito provisional de registro para determinadas transferencias tecnológicas.
Imágenes | phyo min
En Xataka | La nueva frontera de la IA es intentar predecir a los humanos
–
La noticia
China quiere que su IA conquiste el mundo, pero no que toda su tecnología salga del país: controles para 40 tecnologías clave
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
.

