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Xataka – La URSS desvió el agua de dos ríos gigantes para cultivar algodón. Hoy es uno de los mayores desastres ambientales: un desierto de 62.000 km²

La URSS desvió el agua de dos ríos gigantes para cultivar algodón. Hoy es uno de los mayores desastres ambientales: un desierto de 62.000 km²

En los años 60, la Unión Soviética emprendió una de las mayores transformaciones agrícolas de su historia: desviar buena parte del agua de dos ríos inmensos de Asia Central para convertir el desierto en campos de algodón. El Amu Daria y el Sir Daria llevaban miles de años alimentando el mar de Aral, entonces el cuarto mayor lago del planeta, pero Moscú decidió que aquella agua sería más rentable regando su nuevo imperio del “oro blanco”. El algodón llegó y el agua desapareció. 

Y donde antes había 67.000 km² de agua, hoy se extiende el Aralkum.

Convertir el desierto en una fábrica de algodón. La apuesta soviética venía de lejos: ya en 1918 se había establecido que parte del agua de los dos grandes ríos debía emplearse para impulsar la producción algodonera, y en 1937 la URSS había conseguido convertirse en exportadora neta de aquello que sus planificadores llamaban “oro blanco”. Pero el salto definitivo llegó en los años 50 y 60, cuando una gigantesca red de presas y canales empezó a capturar cantidades cada vez mayores del Amu Daria y el Sir Daria para regar algodón, arroz y otros cultivos en las estepas desérticas. 

La superficie irrigada pasó de unos 4,5 millones de hectáreas a mediados del siglo XX a unos siete millones en los años 90, mientras Uzbekistán llegaba a proporcionar más de dos tercios del algodón producido por toda la Unión Soviética.

Dos ríos gigantes dejaron de llegar al mismo sitio. Durante milenios, el equilibrio del Aral había dependido de esos dos cursos de agua: el Amu Daria, de unos 2.500 kilómetros, y el Sir Daria, de unos 2.200. Entre 1926 y 1960 aportaban conjuntamente una media de unos 55 km³ de agua al lago cada año, compensando la enorme evaporación de una masa de agua sin salida al océano.

El sistema empezó a romperse cuando infraestructuras como el gigantesco canal de Kara Kum comenzaron a desviar el caudal hacia los campos. Durante los años 60, la entrada de agua cayó de forma alarmante mientras la producción de algodón se duplicaba. La agricultura hizo florecer partes del desierto, pero lo consiguió quitándole al Aral el agua que necesitaba para existir.

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El mar de Aral en 1989 (izquierda) y 2014 (derecha)

Desapareciendo en una sola generación. En 1960, el mar de Aral ocupaba más de 67.000 km², contenía más de mil islas y era el cuarto mayor lago del mundo. Cuatro décadas después, su superficie se había reducido a alrededor de 17.000 km² y, con el tiempo, quedó fragmentado en varias masas de agua; algunas estimaciones llegaron a situarlo en apenas el 10% de su extensión original. 

La salinidad pasó de unos 10 gramos por litro a alrededor de 45 en algunas etapas, por encima de la del agua oceánica, y las poblaciones de peces colapsaron. La desaparición fue tan rápida que ciudades construidas literalmente junto al mar acabaron descubriendo que su costa se encontraba a decenas de kilómetros.

The Aral Sea 21 Aug 2024

Agosto de 2024

Barcos en mitad del desierto. Pocas imágenes resumen mejor el desastre que Muynak, en Uzbekistán. Fue uno de los grandes centros pesqueros del Aral: unos 10.000 pescadores trabajaban allí y la localidad llegó a producir alrededor del 3% de las capturas anuales de toda la Unión Soviética, y en la región, la industria daba empleo a decenas de miles de personas. 

Cuando el agua retrocedió, se excavaron canales intentando mantener comunicado el puerto con el lago, pero la costa se alejaba más rápido de lo que podían perseguirla. Los pesqueros acabaron abandonados sobre el antiguo fondo marino, cubiertos de óxido y rodeados de arena, mientras una industria que durante generaciones había vivido del agua empezó incluso a recibir pescado congelado por tren desde Murmansk, a miles de kilómetros de distancia.

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Donde había agua apareció un nuevo desierto. La desaparición del Aral no dejó simplemente un lago más pequeño: creó un paisaje nuevo. Decenas de miles de kilómetros cuadrados de antiguo fondo quedaron expuestos y dieron origen al Aralkum, un desierto de sal, arena y sedimentos que actualmente ocupa alrededor de 62.000 km². El terreno contiene además los restos de décadas de actividad agrícola: sales, fertilizantes, pesticidas y otros contaminantes que habían terminado acumulándose en la cuenca. 

Los vientos pueden levantar enormes cantidades de ese material y transportarlo a grandes distancias, convirtiendo el antiguo lecho del lago en una fuente permanente de tormentas de polvo y sal y agravando la degradación de los propios terrenos agrícolas que justificaron originalmente el desvío del agua.

Karakalpakstan Kyzyl Qala Cotton Picking

Recolección de algodón cerca de Kyzyl-Kala, Karakalpakstán

El desastre cambió el clima y la vida. Porque el lago funcionaba como un gigantesco regulador térmico en mitad de una región continental extremadamente seca. Al desaparecer buena parte de aquella masa de agua, los veranos se hicieron más cálidos y secos y los inviernos más fríos, mientras las tormentas procedentes del fondo expuesto añadían otro problema a las poblaciones cercanas. 

Ya durante los últimos años de la URSS se documentaban graves problemas respiratorios y oculares y una fuerte contaminación del agua, al tiempo que médicos e investigadores alertaban de la exposición a sales y productos químicos. El proyecto concebido para multiplicar la productividad agrícola terminó alterando el agua, los suelos, el clima, la economía pesquera y las condiciones de vida de toda una región.

Una parte del Aral demostró que todavía podía volver. El final, sin embargo, no ha sido idéntico a ambos lados de la antigua masa de agua. Kazajistán construyó con apoyo del Banco Mundial la presa de Kokaral, una barrera de unos 12 kilómetros terminada en 2005 que permitió retener el agua del Sir Daria en el Aral Norte. 

El resultado superó las previsiones: el nivel subió unos 3,3 metros en apenas siete meses cuando se había calculado que podría tardar una década, la salinidad descendió y regresaron especies de agua dulce. Las capturas pesqueras pasaron de unas 1.360 toneladas en 2006 a más de 7.100 en 2016, demostrando que una parte del ecosistema podía recuperarse si volvía a recibir agua.

Al sur, el algodón ganó la batalla. En Uzbekistán ocurrió lo contrario. El Amu Daria continúa sometido a una enorme demanda agrícola y su caudal apenas alcanza lo que queda del Aral Sur, y en 2015, su cuenca oriental llegó a secarse completamente. Restaurar aquella parte exigiría devolver al lago enormes cantidades de agua que hoy sostienen explotaciones agrícolas y miles de empleos, el mismo dilema que bloqueó las soluciones cuando la URSS todavía existía. 

Así, más de seis décadas después, el balance de aquella apuesta por el algodón puede verse desde el espacio: Moscú consiguió transformar millones de hectáreas de Asia Central en tierras irrigadas, pero a cambio convirtió gran parte de uno de los mayores lagos del planeta en un desierto de unos 62.000 km².

Imagen | Arian Zwegers, NASA, Bruce Allardice

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La URSS desvió el agua de dos ríos gigantes para cultivar algodón. Hoy es uno de los mayores desastres ambientales: un desierto de 62.000 km²

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Miguel Jorge

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Hard Zone : Hardware, Reviews, Noticias, Tutoriales, Foros de ayuda – «Creerás que estás en una película»: el sucesor de Black Myth: Wukong nos deja 15 minutos de impresionante gameplay

La secuela de Wukong, Black Myth: Zhong Kui nos deja un gameplay de 15 minutos con muchas novedades. La empresa desarrolladora ha querido que empecemos a hablar de su próximo lanzamiento y la verdad es que con el vídeo de hoy, lo están consiguiendo.

En él podemos analizar cómo será este título, y todo lo que veremos en él, que con un gameplay así de largo, es bastante, y nos sirve para poder ver todo lo que nos tienen preparados. Eso sí, el juego, pese a lo avanzado que parece, no tiene fecha de salida aún.

Primer gameplay de Black Myth: Zhong Kui

Por fin tenemos lo que muchos esperaban, el primer gameplay de Black Myth: Wukong. Game Science ha decidido mostrarnos nada menos que 15 minutos de juego, y lo cierto es que el vídeo deja bastante claro por dónde van los tiros con esta nueva entrega.

Lo que más llama la atención es que, a pesar de que se encuentra en fase de desarrollo, el juego se ve espectacular. Los escenarios están muy bien detallados y, sobre todo, hay cantidad de efectos durante los combates. Se nota que el estudio quiere volver a apostar fuerte por el apartado visual tras el éxito de Black Myth: Wúkong.

Pero lo más interesante está, lógicamente, en la lucha. En estos minutos observamos a Zhong Kui luchando contra diferentes tipos de enemigos, también con unos cuantos combates bastante espectaculares frente a rivales de mayor tamaño. Hay esquives, bloqueos y diferentes ataques que hacen que las peleas se vean bastante dinámicas.

Algunas de las diferencias entre Zhong Kui y Wukong también se pueden observar. Ambos juegos comparten ciertas ideas, pero parece que Game Science no quiere quedarse en la repetición exacta de la misma fórmula. El protagonista dispone de nuevas habilidades y movimientos, y en el gameplay se pueden contemplar situaciones que no habíamos visto en la entrega anterior.

Y como una imagen vale más que mil palabras, os dejamos el tráiler por aquí para que podáis ver los 15 minutos de gameplay y saquéis vuestras propias conclusiones, ya que no es lo mismo imaginarlo que verlo.

Xataka – Álvaro Fernández, farmacéutico: “Hay que cambiar las sábanas una vez a la semana o, como mucho cada diez días, pero hay matices”

Álvaro Fernández, farmacéutico: “Hay que cambiar las sábanas una vez a la semana o, como mucho cada diez días, pero hay matices”

Cuando nos independizamos, hay varias preguntas que pueden rondar en la cabeza, como por ejemplo cuándo se deben cambiar las sábanas de la cama. Y aquí tanto el saber popular como los expertos apuntan a que debemos cambiar las sábanas una vez a la semana, o como máximo, cada diez días. 

Algo necesario. Hay que tener en cuenta que cada nuestra cama se convierte en un ecosistema fascinante, puesto que las sábanas acumulan sudor, células muertas, grasa corporal y, por supuesto, microorganismos. Si nos vamos al verano con el aumento de las temperaturas y la humedad, este cóctel se multiplica, creando el paraíso terrenal para los ácaros del polvo.

Esto explica lo importante que es ventilar la habitación donde dormimos y no hacer la cama al momento de levantarse porque así queda mejor, sino deshacerla bien y abrir la ventana para evitar parte de sus efectos perjudiciales. Y esta explicación es biológicamente intachable. Sin embargo, afirmar que existe un límite estricto de siete días para evitar problemas de salud es dar un salto que la ciencia no termina de respaldar.

El enemigo. Si buscamos estudios sobre la higiene de la ropa de cama, la mayor parte de los estudios no se centran en prevenir infecciones en personas sanas, sino en el control de los ácaros del polvo y sus alérgenos.

La presencia de bacterias en nuestras sábanas no significa automáticamente que estemos ante un riesgo de infección. De hecho, las revisiones científicas sobre las medidas contra la alergia consideran tremendamente útil lavar la ropa de cama regularmente a 60 °C o más. Pero hay un matiz, puesto que esto se presenta como una medida de prevención para personas ya sensibilizadas o alérgicas, no como una obligación sanitaria universal para el resto de los mortales.

La OMS, entre sus recomendaciones, apunta a que la ropa de cama debe lavarse regularmente y que las temperaturas superiores a los 55 ºC son la clave para aniquilar a los ácaros. Es decir, vuelve a hacer hincapié únicamente en lo importante que es lavarlas en el caso de las personas que son más sensibles. 

Lo que no se ha demostrado. A día de hoy, no se ha visto que haya que cambiar las sábanas exactamente cada siete días para prevenir las infecciones en personas sanas, mejorar la calidad del sueño o que sea una medida claramente superior a cambiarlas cada diez o catorce días. 

Además, hay un gran error que es extrapolar lo que ocurre en los hospitales a nuestros dormitorios. En entornos sanitarios se han detectado bacterias resistentes en las sábanas, pero el nivel de exposición, el estado del sistema inmune de los pacientes y el tipo de contaminación no tienen absolutamente nada que ver con lo que ocurre en tu casa. De hecho, las propias guías de higiene hospitalaria reconocen que ni siquiera hay estudios suficientes para establecer un intervalo estándar de cambio de sábanas en las plantas de los hospitales, adaptándose siempre al riesgo de cada paciente.

Lo que dicen los expertos. Más allá de los estudios, el farmacéutico y divulgador Álvaro Fernández en el programa Directo al Grano explicó que habría que cambiar las sábanas cada siete días. Sin embargo, hay situaciones excepcionales, como por ejemplo cuando duermes perros o gatos en esa cámara, que harían que se deban cambiar con mayor frecuencia. 

Lo mismo ocurre con las personas que sudan mucho durante la noche e incluso fuera de los meses de verano, donde cambiar las sábanas antes de la semana también puede ser más adecuado. 

Imágenes | iam_os 

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Álvaro Fernández, farmacéutico: “Hay que cambiar las sábanas una vez a la semana o, como mucho cada diez días, pero hay matices”

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José A. Lizana

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Xataka – 37 grados a las doce de la noche: así es como Valencia se convirtió en un infierno donde nadie puede dormir

37 grados a las doce de la noche: así es como Valencia se convirtió en un infierno donde nadie puede dormir

Melilla, 1994. Nadie lo sabía, pero la ciudad estaba a punto de vivir un hecho histórico: por primera vez desde que podemos medirlo, un municipio español se disponía a pasar toda la noche por encima de los 30 grados

Desde entonces, solo un puñado de estaciones han vuelto a sufrir una noche así. Y las hemos tratado como ‘brotes’, como ‘focos puntuales’, como ‘estallidos localizados’. El fenómeno era tan poco habitual que hace unos días, AEMET recordaba que «todavía no hay un nombre universalmente aceptado para las noches como estas». 

Pero eso va a cambiar. Ha cambiado, de hecho. En Valencia, del miércoles al jueves, los brotes han empezado a reivindicar el nombre de epidemia.

Decenas de miles de personas ahogándose por el calor. Valencia marcó, con 30,9 ºC, la mínima más alta desde 1869. Castellón se quedó en 29,5 ºC, pero también es la mínima diaria más alta desde 1911. A las 12 de la noche, localidades como Denia o Rafol de Almunia estaban a 39 grados y más de 90 municipios pasaban de 35

El 77% de la red de estaciones de AVAMET no bajó de 25 grados en toda la noche. Y hasta 40 municipios se quedaron por encima de los 30 grados.  

¿Y por qué está pasando esto? El motivo es un fenómeno relativamente normal: el viento de poniente. Normalmente, las noches cálidas en el mediterráneo son provocadas por una temperatura alta y una humedad imposible: el sudor se convierte en una manta húmeda que no hay forma de retirar.

Pero lo de esta noche ha sido otra cosa: una ‘ponentà’. Es decir, el viento del oeste que, en virtud del efecto foehn, se calienta y seca. En este caso, el viento no solo era cálido, sino que entraba con tal fuerza que impedía que la brisa marina pudiera internarse en tierra. 

Por eso, la Generalitat declaró preemergencia 3 por riesgo extremo de incendio y cerró los parques naturales. La Comunidad Valenciana se había convertido en una cerilla. 

Aunque, en realidad, da igual el mecanismo. Porque lo cierto es que la meteorología española está descubriendo formas muy creativas para hacer insoportables las noches de verano. Si el primero es este que ha afectado a Valencia, el segundo es lo que podríamos denominar bochorno subtropical. El 24 de julio, Valencia tuvo 27,5 de mínima y una humedad del 90%. 

Pero hay otra forma más. El 16 de julio, El Toyo, en Almería, marcó 43,3 grados a las 2:55 de la madrugadn ese caso fue un reventón térmico. Un fenómeno convectivo que provoca una subida rápida de temperatura, pero que (¡por suerte!) no dura toda la noche.

Y lo peor es que la situación no para de empeorar. El problema de fondo no es que Junio y julio fueron el bimestre más cálido de la serie española; el problema es que al menos 24 estaciones principales batieron su récord de mínima ya en junio.

La tendencia es cristalina: Santa Cruz de Tenerife ha pasado de 68 noches tropicales en 1950 a 158 en 2025. Almería, de 41 en 1968 a 114. Barcelona-Aeropuerto, de 19 de media entre 1950 y 1980 a 80 en la última década. La serie centenaria de Madrid-Retiro acumula dos grados más y un 520,6 % más de noches tropicales desde 1894. 

¿Y ahora qué? Esa es la gran pregunta. Como es lógico, aún no tenemos ningún estudio de atribución que nos diga que la polentà histórica de anoche se debe al cambio climático, pero lo habrá. Basta con recordar que el análisis de World Weather Attribution sobre la ola europea de finales de junio la calificó de «virtualmente imposible» en el clima de 1976 y más de cien veces menos probable de noche que en 2003.

Es decir, que AEMET debería empezar a darse prisa y buscar una forma de hablar de estas noche que están a punto de convertirse en nuestra nueva normalidad. 

Imagen | AVAMET

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37 grados a las doce de la noche: así es como Valencia se convirtió en un infierno donde nadie puede dormir

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Javier Jiménez

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Hard Zone : Hardware, Reviews, Noticias, Tutoriales, Foros de ayuda – Un programador consigue ejecutar DOOM en una cámara réflex Canon de 2010

Cada semana nos levantamos con una noticia más curiosa que la anterior, y es que hemos visto cómo se recrean consolas en múltiples dispositivos, pero que lo hagan en una cámara réflex ya pasa de lo curioso, y es algo que habría conseguido un programador.

Al parecer, su proyecto era ejecutar DOOM en una cámara réflex Canon de 2010, y, tras diferentes intentos, habría logrado que funcione, dejando a todos impactados al ver este juego en esa pantalla tan pequeña de una cámara, que, además, data de hace más de 15 años.

Jugar a DOOM en una cámara es posible

La cámara utilizada para este curioso proyecto es exactamente una Canon EOS 550D, una réflex que salió en 2010 y que cuenta con una pequeña pantalla de 3 pulgadas. Puede parecer que no tiene mucho sentido intentar jugar ahí, pero un programador ha conseguido hacerlo gracias a Magic Lantern, un firmware alternativo que permite añadir nuevas funciones a algunas cámaras Canon.

Lo más interesante de todo esto es que no estamos hablando simplemente de poner un vídeo de DOOM en la pantalla, o emular el inicio del mismo. El juego funciona de verdad y, además, se puede controlar utilizando los propios botones de la cámara. Es decir, podemos mover al personaje, disparar y navegar por los menús sin necesidad de conectar un mando externo ni nada parecido.

Además, como esta versión de cámara tiene un pequeño altavoz integrado, podremos escuchar los disparos y demás efectos de DOOM mientras jugamos, sin tener, tampoco, que conectar algo externo.

El proyecto ha sido desarrollado por un programador conocido como lauris-nl, que ha publicado el código en GitHub para que otras personas puedan echarle un vistazo. Según explica, se trata de un port preparado para funcionar con Magic Lantern y permite incluso guardar y cargar partidas, por lo que todos los que tengan este modelo de cámara podrán probarlo. No es realmente útil, ya que la pantalla y los botones no son los más cómodos posibles, pero sí que resulta muy curioso verlo en persona.

Xataka – Estos son los mejores chollos del día que hemos encontrado en Amazon hoy, 20 de agosto

Estos son los mejores chollos del día que hemos encontrado en Amazon hoy, 20 de agosto

A diario, Amazon nos ofrece una gran selección de ofertas y rebajas en todo tipo de dispositivos. Las cuales podemos aprovechar, por ejemplo, para estrenar un equipo gaming a buen precio en plena crisis del hardware. O para hacernos con un lector electrónico con pantalla a color ahorrando un buen pellizco. Y hoy, 20 de agosto, podemos tenemos disponibles todos estos chollos en Kindle, HP, LG y más:

  • Portátil gaming HP Omen Max por 1.999 euros, equipo que roza su precio más bajo hasta la fecha
  • Kindle Colosoft por 199 euros, interesante rebaja para el lector de Amazon con pantalla a color
  • Monitor LG UltraGear OLED por 899 euros, una pantalla de gama alta con resolución 4K y 240 Hz
  • Magic Mouse por 59,90 euros, el ratón oficial de Apple rebajado en forma de oferta flash
  • Fire TV Stick 4K Select por 29,99 euros, el modelo más equilibrado de esta familia de sticks de Amazon

HP Omen Max

Renovar hardware, sobre todo si es gaming, es complicado y caro en 2026. Sin embargo, en el terreno de los portátiles seguimos encontrando equipos a precios muy buenos para lo que ofrecen. Este HP Omen, rebajado a 1.999 euros, es un buen ejemplo. Cuenta con la NVIDIA RTX 5070 Ti, el Intel Core Ultra 7-255HX, 32 GB de memoria RAM y 1 TB de SSD. Monta una pantalla de 16 pulgadas a 1440p y hasta incluye Windows 11 (algo que suele encarecer bastante el precio final).

Kindle Colorsoft

El Kindle Colorsoft, ahora rebajado en Amazon a 199 euros, es el primer miembro de la familia Kindle en contar con una pantalla a color que abre la puerta a las novelas gráficas y cualquier otro contenido a color. Sin ser su mejor rebaja hasta la fecha, es una excelente oportunidad para comprarlo fuera de períodos como Black Friday o Prime Day. Cuenta con 16 GB donde caben decenas (e incluso cientos) de libros, ofrece una pantalla de 7 pulgadas con luz y con una sola carga podemos usarlo durante semanas.

LG UltraGear OLED

En comparación con pantallas IPS, VA y, sobre todo, TN, los monitores OLED siguen siendo bastante más caros. Sin embargo, cada vez vemos mejores precios en este sector y este LG UltraGear OLED a 899 euros es buen ejemplo de ello. Cuenta con un panel OLED ultrapanorámico de 39 pulgadas con resolución Ultra HD, curvatura de 800R, una tasa de refresco de 240 Hz y un tiempo de respuesta de sólo 0,03 milisegundos. Un dispositivo ideal para jugar y trabajar que protagoniza un nuevo mínimo histórico que lo convierte en una compra muy buena.

Apple Magic Mouse

El ratón oficial de Apple no es barato, pero ahora lo encontramos en Amazon en forma de oferta flash por 59,90 euros y merece mucho la pena su compra. Sin ser el más ergonómico del mercado y aunque el modo en que se carga es bastante incómodo, es un ratón inalámbrico con una autonomía bestial ideal para usar junto a portátiles MacBook o equipos Mac. Personalmente, es el que uso desde hace mucho y no puedo estar más contento.

Fire TV Stick 4K Select

Para convertir una televisión antigua en una smart TV, o también para disparar el rendimiento de nuestro actual televisor inteligente de hardware modesto, el Fire TV Stick 4K Select es una excelente opción. Sobre todo, ahora que cuesta casi la mitad y sale por 29,99 euros. Es compatible con contenido en 4K a través de aplicaciones como Prime Video, Netflix, Movistar Plus o Apple TV, entre muchas otras. Viene con mando y podemos sacarle el máximo partido gracias a Alexa+.

Algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Xataka. En caso de no disponibilidad, las ofertas pueden variar.

Imágenes | Amazon, HP, LG, Apple

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Estos son los mejores chollos del día que hemos encontrado en Amazon hoy, 20 de agosto

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Carlos Castillo

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Xataka – Uber quiere que pedir comida sea casi tan rápido como enviar un mensaje. Para lograrlo, está metiendo un millón de vuelos diarios en la ecuación

Uber quiere que pedir comida sea casi tan rápido como enviar un mensaje. Para lograrlo, está metiendo un millón de vuelos diarios en la ecuación

Uber quiere que pedir comida a domicilio sea una experiencia todavía más rápida, y está dispuesta a cambiar a sus repartidores humanos por drones para conseguirlo. La empresa ha anunciado una alianza estratégica con Zipline, la mayor empresa de reparto con drones del mundo, para realizar las entregas aéreas autónomas de Uber Eats en Estados Unidos. El objetivo: llegar al millón de entregas diarias con drones al terminar 2029.

Qué han anunciado exactamente. El acuerdo entre ambas empresas, que fue hecho público el pasado 17 de agosto, tiene dos patas importantes. La primera es la integración de los drones de Zipline dentro de la propia aplicación de Uber Eats, por lo que no habrá que descargar nada nuevo, será una opción de entrega. Y la segunda es financiera, porque Uber hará una inversión estratégica con toma de participación en Zipline, aunque ninguna empresa ha revelado el importe.

Entregas en 5 o 10 minutos a partir de finales de año. Las empresas también han asegurado que los repartos empezarán a finales de este año en las áreas estadounidenses donde Zipline ya se encuentra operativo, que son  Dallas-Fort Worth y Houston. Después, aunque no han dado fechas concretas, aseguran que se expandirán por «decenas de ciudades» estadounidenses. Según la propia Zipline, la promesa es la de ofrecer tiempos de entrega de entre 5 y 10 minutos para comida y productos de uso cotidiano.

La cifra del millón hay que cogerla con pinzas. Actualmente, Zipline presume de completar una entrega cada 20 segundos a escala global, lo que vienen a ser unas 4.300 entregas diarias en todo el mundo. La cifra que quieren alcanzar tras el acuerdo con Uber es la del millón de entregas diarias solo en Estados Unidos, lo que supone multiplicar sus operaciones por más de 200. Es una ambición legítima, pero ni Uber ni Zipline han detallado cómo piensan cubrir ese gigantesco salto en escala.

Eso sí, si algo demuestran las cifras de Zipline es mnúsculo. Opera en cuatro continentes, ha volado más de 135 millones de kilómetros de forma autónoma, y da servicio a más de 5.000 hospitales, acumulando más de 2,7 millones de entregas. La compañía tiene un valor en torno a 7.600 millones de dólares tras una ronda de 800 millones a comienzos de este 2026.

Tan rápido como enviar un mensaje. Keller Cliffton, confundador de Zipline, habla en el anuncio de construir «un mundo donde conseguir lo que necesitas sea tan rápido y sencillo como enviar un mensaje de texto». El CEO de Uber Dara Khosrowshahi aseguró en una entrevista con The Wall Street Journal que la entrega ultrarrápida está demostrando ser un mercado incluso mayor que el del reparto tradicional de comida.

La red de reparto híbrida de Uber. Este movimiento entra dentro de la estrategia de Uber de montar una red de reparto híbrida, combinando repartidores humanos, robots que van por las calles, y drones. La idea es que a cada pedido se le asigne el tipo de repartidor más adecuado. Antes del trato anunciado este mes, ya en 2025 cerró una alianza e inversión similar con la empresa israelí Flytrex para lanzar su servicio de envío por drones.  Su estrategia es parecida a la de los robotaxis, en vez de fabricar ellos la tecnología la delegan a otras empresas, centrándose en el software que agregan a los operadores.

No son los únicos en la carrera. Esta nueva alianza se produce en plena carrera por el reparto aereo. La empresa DoorDash ha desarrollado su propio programa de drones y ha sido certificada por la FAA para operarlo. Mientras, Amazon Prime Air también sigue en la carrera, así como la propia Zipline, que ya reparte para otras empresas como Walmart, Chipotle, Wendy’s o Panera.

Sin previsiones para fuera de Estados Unidos. El acuerdo alcanzado entre Uber y Zipline es exclusivo para Estados Unidos, y de momento no hay fechas ni planes anunciados para una posible llegada de este tipo de repartos a Europa. Aquí, conviene saber que en España estos envíos no están prohibidos, pero al volar fuera del alcance visual, sobre personas y con carga requeriría pedir autorización vuelo a vuelo a AESA,o a entrar en la categoría «certificada», la más parecida a la aviación tripulada. Tampoco hay zonas U-space declaradas en España, el sistema europeo que permitiría estos vuelos de forma rutinaria sobre ciudades. Por lo tanto, todavía no hay marco para que este tipo de reparto llegue a corto plazo.

Imagen de portada | Zipline y ChatGPT

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Uber quiere que pedir comida sea casi tan rápido como enviar un mensaje. Para lograrlo, está metiendo un millón de vuelos diarios en la ecuación

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Yúbal Fernández

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Xataka – Hartos de tanto turista, a los vecinos de Palma se les ha ocurrido un inusual método para molestarlos: llenar las plazas

Hartos de tanto turista, a los vecinos de Palma se les ha ocurrido un inusual método para molestarlos: llenar las plazas

¿Cómo hacer frente a una ruidosa marabunta de turistas? A la española: haciendo más ruido e invadiendo los espacios que ellos mismos han invadido. En la plaza de la Catedral de Palma, mirador sobre el mar y epicentro fotográfico de los 13,6 millones de turistas que visitaron Mallorca el año pasado, cenar ya no es cosa de residentes.

Por eso Brunzit, un colectivo vecinal que “zumba” como abejas, decidió recuperarla a la fuerza más pacífica posible: llenándola de vecinos con tuppers. Cada miércoles, unas 500 personas montan un sopar a la fresca en plazas céntricas de la ciudad. El objetivo no es tanto molestar como reconquistar metros cuadrados que llevan años cedidos al foráneo. A plaça Major, que la llenaron ayer, se suman la plaça d’en Coll, la Seu, la plaza Llorenç Villalonga o el carrer Fàbrica, abarrotado el pasado fin de semana.

Expulsados. De la plaza de Cort los echaron: el conflicto estalló el 21 de julio, cuando Brunzit y los ateneos vecinales de Canamunt denunciaron que el Ayuntamiento comunicó solo dos días antes del acto que no autorizaba la cena allí, pese a haber tramitado el permiso en mayo y tener ya mesas y sillas colocadas días antes.

Cort se defendió alegando que en 2026 ya se habían celebrado 89 actos en esa plaza, uno más que en todo 2025, y ofreció alternativas en Llorenç Villalonga, Llorenç Bisbal o d’en Coll; la respuesta vecinal fue una concentración de 200 personas que denunció la doble vara de medir del consistorio: «para turistas sí hay permiso, para nosotros no». La patronal CAEB pidió formalmente que las cenas no obliguen a los bares a retirar sus terrazas por pérdida de actividad económica.

Cenar como acto político. El año pasado eran poco más de 200 vecinos. Este han sido más de 500. Pau Riera, portavoz de Brunzit, lo explica sin rodeos: el aumento de terrazas y negocios orientados al turista ha «expulsado a los residentes» del centro. En sus vecinos de Barcelona, la superficie ocupada por terrazas pasó de 44.496 a 75.802 metros cuadrados entre 2019 y 2023, un salto del 70%, con 6.501 licencias activas frente a las 4.217 previas a la pandemia.

Y sí, el Ayuntamiento multó a 1.173 terrazas por pasarse de metros, pero el negocio se expande más rápido y más lejos que la normativa. En Madrid pasó lo mismo: la revisión de la ordenanza de 2013 en 2023 contempla 6.472 terrazas, 63.800 mesas y 204.959 sillas , pero se incumple constantemente según varias asociaciones. Ese espacio que antes servía para sentarse gratis, ahora se alquila ahora por mesa y silla. Así que cuando los vecinos de Palma intentan ocupar ese mismo suelo sin pagar consumición, los restauradores afectados presionan al Ayuntamiento para frenarlo. ¿Significa eso que un espacio público tiene dueño privado? 

La calle como terapia contra la soledad. Detrás de estas cenas hay terapia colectiva. Lo dice la propia asociación. El 20% de los mayores de 75 años en España sufre soledad no deseada, y entre los viudos de más de 70 años, el 82% son mujeres. La pérdida de convivencia —hijos que emigran, parejas que mueren— empuja a mucha gente mayor al aislamiento.

No ignoremos el vínculo bidireccional entre soledad y salud mental. Sentarse cada semana en una plaza con vecinos, compartir plato y conversación, funciona como un antídoto que no tiene lista de espera. No es casualidad que estas cenas hayan cuajado justo entre generaciones que recuerdan cuándo la plaza era gratis y de todos.

Vivir fuera de casa. En torno al Mercado Maravillas de Madrid un día pregunté: “¿por qué hay tanta gente en la calle?”. La respuesta fue la misma que en la cena vecinal de Palma, que se celebra como «recuperación del espacio público» y «resistencia comunitaria». El sociólogo Ubaldo Martínez Veiga acuñó el concepto de «aglomeración compensatoria» para explicar por qué las trabajadoras del hogar dominicanas llenaban las calles de Madrid los fines de semana.

Una investigación etnográfica sobre inmigrantes latinoamericanos de origen andino en los parques de Madrid confirma el patrón: hay una resignificación deliberada del espacio público, que se convierte en sala de estar colectiva y punto de encuentro dominical. Otro ejemplo lo podemos encontrar en Gelsa (Zaragoza): con 960 habitantes censados, el Ayuntamiento convocó unvendo de “salir a la fresca”; esperaban 200 personas y apareció el 40% del pueblo. Compraron 250 helados y tuvieron que pedir más. Si las plazas son de todos, ¿por qué no “habitarlas”?

Baleares, la olla a presión. La plataforma Menys Turisme, Més Vida, que agrupa a más de 60 entidades, llevó a entre 25.000 y 70.000 personas —según policía u organizadores— a las calles de Palma el 26 de julio bajo el lema «Mallorca al límite». Semanas después, otras 2.500 personas replicaron la protesta en Sóller. Las peticiones incluyen prohibir la compra especulativa de vivienda por fondos de inversión, eliminar el alquiler vacacional y limitar el acceso a espacios naturales. 

Detrás de cada plaza que los vecinos reconquistan hay, casi siempre, un piso vacío convertido en apartamento turístico. El estudio de referencia sobre Airbnb en Barcelona calculó que un aumento de 100 anuncios en un barrio eleva el alquiler un 1,9% y el precio de compraventa hasta un 5,3%, con subidas de hasta el 19% en los barrios con mayor concentración. Un trabajo más reciente sobre desplazamiento poblacional en Madrid y Barcelona confirma con regresión cuantílica que los barrios que más población pierden son, sistemáticamente, los que más pisos turísticos concentran.

Dejar de vivir. El concepto «muro invisible» lo cuantifica: por cada 100 anuncios de vivienda completa, dejan de mudarse al barrio unas 50 personas al año, con un sesgo de clase que bloquea especialmente a quienes no tienen estudios universitarios. Ecologistas en Acción documentó sobre pisos turísticos que expulsan a familias residentes; en cascos históricos, un tercio de la vivienda ya es de uso turístico y no residencial, con subidas de alquiler del 18,4% en el centro de Madrid y del 12,6% en Ciutat Vella.

La media ha seguido subiendo, siguiendo la vieja previsión de Carmena, quien ya alertó de que en el barrio de Sol la población turística flotante equivalía al 178% de la población residente. El Atlas de la Turistificación situaba en un 70% el riesgo de expulsión de los vecinos del centro de la capital. Sopar a la fresca suena de maravilla, pero tiene que quedar gente que pueda hacerlo.

Imágenes | Flickr

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Hartos de tanto turista, a los vecinos de Palma se les ha ocurrido un inusual método para molestarlos: llenar las plazas

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Isra Fdez

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Xataka – El Ejército de EEUU está ofreciendo incentivos para que los soldados no se vayan: ‘GTA VI’

El Ejército de EEUU está ofreciendo incentivos para que los soldados no se vayan: 'GTA VI'

GTA VI‘ es el juego más esperado de la generación y, si me apuras, el más esperado de los últimos 12 años. Su lanzamiento el próximo 19 de noviembre será todo un evento y eso de «me voy a pedir una semana de vacaciones para jugarlo cuando salga» ha pasado de ser un meme a una realidad en algunos casos. Sin embargo, si estás pensando irte de tu trabajo, ¿accederías a quedarte unos años más si te dan unos días de vacaciones para poder jugarlo? 

Pues eso es lo que está haciendo parte del Ejército de los Estados Unidos.

El incentivo. Hace unos días, los soldados del 9o Batallón de Ingenieros de Brigada en Fort Stewart, en el estado de Georgia, se encontraron con un motivo para continuar en el Ejército: un permiso de cuatro días para jugar a ‘GTA VI’ cuando el juego llegue a las tiendas (digitales, claro). 

El Ejército suele tener programas de incentivos para mantener la moral alta y, sobre todo, que los reclutas no abandonen la maquinaria y, en este caso, si el soldado firma un contrato de reenganche entre el 1 de agosto y el 14 de noviembre de este 2026, podrá disponer de un pase especial de cuatro días entre el 20 y el 23 de noviembre. Casualidad: es cuando sale el esperadísimo videojuego.

La trampa. Puedes pensar que es una coincidencia, pero la fecha no es casual. En un artículo de The Independent, medio que ha accedido tanto al memorando como a declaraciones de coroneles responsables en unidades de Fort Stewart, exponen es algo que forma parte de «un programa especial de incentivos de realistamiento» y está «específicamente diseñado para coincidir con el muy esperado lanzamiento del videojuego ‘Grand Theft Auto VI'». 

Angel Tomko es un oficial de la 3a División de Infantería de Fort Stewart y confirma, por si quedan dudas, que es algo real y que la idea es ofrecer incentivos que conecten con los intereses de los soldados. Y si la gran pregunta es qué obtienes a cambio de esos cuatro días de juego a ‘GTA VI’, la respuesta es que mínimo dos años más en la unidad, ampliable hasta seis. 

El motivo. La relación del Ejército de Estados Unidos con los videojuegos no es nueva ni desinteresada. ya hemos hablado de juegos creados específicamente para que formen parte del entrenamiento o como herramienta propagandística, pero también de cómo las grandes empresas de armamento de Estados Unidos han estado años financiando y metiendo publicidad en algunos títulos tan masivos como ‘Call of Duty’.

Este tipo de iniciativas se explican con datos recientes como los publicados por Blue Star Families. Se trata de una organización que cada año realiza la mayor encuesta a familias militares del país para comprobar hasta qué punto recomendarían a los jóvenes meterse en la rueda militar. Según estas encuestas, si en 2016 un 55% de las familias en activo recomendaba esa vida, en 2023 la cifra cayó al 32%.

La satisfacción con la vida militar dentro del personal en activo también ha bajado del 49% en 2021 al 36% en 2024, por lo que ya no es sólo que cada vez haya un mayor desapego con el Ejército por parte de los jóvenes, sino que los que ya visten el uniforme muestran un vínculo más débil con la institución. Que ya no quieren, vaya.

Espera… ¿cuela de verdad? De este modo, el Ejército compite con el mercado laboral civil y argumentos como la patria o la carrera ya no parecen convencer, por lo que deben convencer con otros argumentos, apelando directamente a lo que las tropas más jóvenes buscan que, al parecer, es jugar durante cuatro días a ‘GTA VI’ a cambio de dos años mínimo más en el cuerpo.

De momento, este incentivo no responde a una política general del Ejército y se limita a ese batallón de Fort Stewart, pero de los 130 soldados que cumplen los requisitos para acceder a él, según los datos facilitados a The Independent, al menos 20 ya habrían aceptado el contrato. No descartan que, si el experimento tiene éxito, se extienda a otras unidades.

Retención. Ya que los obligan a cumplir otros dos años mínimo, podrían regalarles el juego, pero más allá de la chanza, y detrás de la anécdota, está ese problema estructural que el Ejército estadounidense arrastra desde hace años. Porque cada vez le cuesta más retener a soldados con experiencia una vez cumplen ese primer contrato y, con unos bonos de reenganche que han dejado de funcionar, deben ofrecer otras alternativas.

Para girar el giro y ver hasta qué punto es absurdo, estos permisos adicionales forman parte de un beneficio habitual en los contratos de reenganche, por lo que realmente esos soldados que acepten no estarán ganando… nada. Lo realmente llamativo es que ‘GTA VI’ haya trascendido hasta el punto en el que se vincule de forma tan directa y pública a esta acción.

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El Ejército de EEUU está ofreciendo incentivos para que los soldados no se vayan: ‘GTA VI’

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Alejandro Alcolea

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Xataka – En 2012, Nueva York levantó un parking para descubrir un río enterrado durante décadas. En seis meses, creó un inmenso hábitat acuático

En 2012, Nueva York levantó un parking para descubrir un río enterrado durante décadas. En seis meses, creó un inmenso hábitat acuático

En pleno centro de Yonkers, Nueva York, había un aparcamiento llamado Larkin Plaza que escondía algo bastante más valioso que el espacio para dejar coches: debajo seguía fluyendo el Saw Mill River, un río que la ciudad había ido encerrando bajo tierra a medida que crecía. En 2012, Yonkers completó una operación que invertía casi un siglo de urbanismo: levantó el parking, desvió parte del agua hacia un nuevo cauce abierto y devolvió el río a la superficie.  

Apenas seis meses después, aquel espacio estaba lleno de vida.

Ayudó a construir la ciudad y terminó estorbando. El Saw Mill había sido una pieza fundamental de Yonkers desde mucho antes de que existieran los coches que terminarían aparcando encima. Su fuerza hidráulica alimentó molinos desde el siglo XVII y contribuyó al desarrollo de una ciudad industrial junto al Hudson. 

Pero cuanto más crecía Yonkers, más valioso se volvía cada metro de terreno y menos espacio quedaba para un cauce que además se había ido contaminando. La solución fue estrecharlo, canalizarlo y finalmente esconder sus últimos tramos del centro bajo hormigón durante los años 20. El río que había ayudado a crear la ciudad pasó a ser algo que convenía apartar de la vista.

Décadas después decidieron hacer exactamente lo contrario. La idea de recuperar el Saw Mill llevaba años circulando cuando organismos públicos y organizaciones ambientales comenzaron a convertirla en un proyecto real durante los 90 y principios de los 2000. La primera gran intervención costó 18,8 millones de dólares y transformó unas tres acres de Larkin Plaza en un parque con río, cascadas, pasarelas, un puente peatonal y una cuenca sometida a las mareas. 

No se trataba simplemente de romper el hormigón y esperar a encontrar agua debajo: los ingenieros construyeron una desviación de unos 244 metros para sacar parte del caudal del antiguo conducto y hacerlo recorrer de nuevo la superficie.

Getty Square Construction Jeh

Levantando el aparcamiento en 2011

El viejo río subterráneo siguió ahí. Paradójicamente, Yonkers no eliminó la infraestructura que había mantenido enterrado al Saw Mill durante décadas. El antiguo conducto se conservó como una especie de válvula de seguridad: durante lluvias fuertes puede recibir parte del caudal y reducir el riesgo de que el nuevo parque se inunde. La obra tuvo además que convivir con décadas de infraestructura urbana y contaminación industrial. 

Fue necesario proteger el nuevo cauce con revestimiento, reorganizar redes de saneamiento y drenaje y bombear unos 21 millones de galones de agua durante cinco meses para poder trabajar bajo tierra sin afectar a edificios, calles y servicios que seguían funcionando alrededor.

Riffles In Van Der Donck Daylighting Park In Winter Getty Square Neighborhood Yonkers New York

Estado final

En seis meses se había convertido en hábitat. La respuesta ecológica fue extraordinariamente rápida. El proyecto generó unos 14.000 pies cuadrados de nuevo hábitat acuático, aproximadamente 1.300 m², repartidos entre una piscina mareal y dos zonas de agua dulce. 

En cuestión de meses comenzaron a aparecer peces, anguilas americanas, tortugas, patos y cangrejos azules, mientras la vegetación autóctona de las orillas atraía insectos y reconstruía pequeñas cadenas alimentarias. El objetivo no había sido fabricar un canal ornamental, sino recuperar suficiente funcionamiento natural como para que la vida volviera por sí misma.

De algo que había que esconder al centro de Yonkers. El cambio no terminó en el agua. Al contrario, el antiguo parking pasó a albergar mercados, conciertos, exposiciones, actividades educativas y espacios para caminar, mientras la recuperación del Saw Mill se convirtió en una pieza de la revitalización de un centro urbano que había acumulado edificios abandonados y problemas económicos. 

Nuevas promociones residenciales, rehabilitaciones y proyectos comerciales comenzaron a concentrarse alrededor del río, hasta el punto de que Yonkers decidió continuar destapándolo en otros tramos. Durante buena parte del siglo XX, la ciudad había ganado suelo escondiendo bajo hormigón el curso de agua que había impulsado su nacimiento industrial… y casi un siglo después levantó un aparcamiento para recuperarlo y descubrió que, en apenas seis meses, aquellos 1.300 m² de agua podían volver a comportarse como un río.

Imagen | HamTech87, William Sutherland, Jim.henderson, Antonio Rivera

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En 2012, Nueva York levantó un parking para descubrir un río enterrado durante décadas. En seis meses, creó un inmenso hábitat acuático

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Miguel Jorge

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