Xataka – El origen de la «luna azul» es en realidad un error de traducción: cómo una «traición» acabó dando nombre al satélite
A pesar de la inmensa cantidad de información que hay desmintiéndolo, nos la siguen colando de vez en cuando con el tema de las lunas de colores. No hay más que ver lo que ocurrió el pasado mes de abril con la famosa luna rosa. Muchas personas volvieron a mirar al cielo buscando que nuestro satélite se tiñese de color de fresa. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Ahora, leemos en todas partes que en mayo tendremos una luna azul. Este es un término real. La luna azul existe. Pero no, no es del color que te estás imaginando.
¿Cuándo? La luna azul del mes de mayo se verá el próximo día 31. Sin duda, será un momento bonito para mirar al cielo, pero simplemente porque una luna llena siempre es un gran espectáculo. No porque sea visiblemente especial.
Dos en un mes o cuatro en una estación. En realidad, el término “luna azul” se usa para hablar de una luna extra. La Luna da la vuelta a la Tierra en 29,5 días, de modo que normalmente tenemos 12 lunas llenas en el año. Una cada mes. Sin embargo, al no coincidir exactamente con los 30 o 31 días del mes (o menos si es febrero) puede ocurrir que de vez en cuando caigan dos lunas llenas en el mismo mes. Esa luna extra es la que se conoce como luna azul.
Por otro lado, con las estaciones pasa lo mismo. Normalmente hay tres en cada estación. Sin embargo, como el calendario solar y el lunar no coinciden tampoco con exactitud, a veces puede haber cuatro en una misma estación. La tercera de esas lunas es la que se conoce también como luna azul.
No es azul. Curiosamente, el término “luna azul” viene de una mala traducción del inglés antiguo. Al hablar de las lunas azules estacionarias, a la tercera luna llena de una estación de cuatro se la conocía como “luna traidora”. Esta es una luna engañosa, pues parece que se acaba ya la estación, pero no. Aún queda otra luna llena. En inglés antiguo se usaba el término “belewe” como “traidora”. Sin embargo, esto se transformó en “blue” al ir de boca en boca y se la empezó a denominar luna azul. No tiene nada que ver con su color. A la vista, una luna azul es exactamente igual que cualquier otra.
Cuando sí es azul. La luna, llena o no, puede verse de colores distintos dependiendo de la presencia de ciertas partículas en la atmósfera. Hay algunas que son capaces de dispersar las longitudes del espectro electromagnético más rojizas, filtrando así la luz azul y favoreciendo que el cielo se tiña de este tono. Con otras pasa justo lo contrario y el cielo se tiñe de rojo.
Por lo general, las partículas emitidas por los volcanes en erupción son del primer tipo. Es por eso que en 1883, durante una erupción del Krakatoa, muchos testigos comenzaron a decir que la luna se había teñido de azul. Ahí, el término adquirió un nuevo matiz. No obstante, es simplemente una excepción.
Más habitual de lo que parece. En realidad, las lunas azules son bastante frecuentes. Se calcula que entre 1550 y 2650 habrá 408 lunas azules estacionales y 456 lunas azules mensuales. El año que viene, sin ir más lejos, tendremos otra, también en mayo, aunque esta vez será estacional y sucederá el día 20. En definitiva, no dejes que te la cuelen con el color, pero aprovecha que este mes tienes dos lunas llenas y mira hacia arriba. No hay mejor manera de decorar el cielo que con una buena luna llena.
Imagen | Contri from Yonezawa, Yamagata, Japan
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El origen de la «luna azul» es en realidad un error de traducción: cómo una «traición» acabó dando nombre al satélite
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Xataka
por
Azucena Martín
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