Xataka – Las notificaciones promocionales se han convertido en puro spam. Y a menudo no podemos desactivarlas sin perder las importantes
En agosto de 2023 le pedí en X a Wallapop que dejara de enviar notificaciones absurdas del tipo «¡Hola! ¿Cómo te encuentras hoy? ¿Has dormido como un bebé?». Es el ejemplo más extremo, por absurdo, que recuerdo de un mal endémico de nuestra era: el abuso de las notificaciones hasta convertirlas en una forma más de spam.
Casi tres años después, este problema va a más en la industria de las apps, no a menos. El banco me avisa de seguros de hogar antes que de sucesos relevantes. Uber Eats me ofrece un 30% en hamburguesas que no he pedido. Spotify me promociona un podcast que no escucho. La situación tiene nombre técnico, fatiga por notificaciones, y una solución aparente: desactivarlas.
Ahí está la trampa. No puedo silenciar las promociones de mi banco sin perderme también el aviso de un cargo sospechoso. No puedo desactivar las ofertas de la empresa que me trae la cena sin quedarme a ciegas con el repartidor. Las apps mezclan a propósito lo transaccional y lo publicitario en un mismo canal, y rara vez te dejan separarlos sin rebuscar en la configuración. Eliges entre dos males: aguantar el spam o quedarte sin los avisos que sí importan.
Esto no pasaba con el SMS porque enviar un SMS costaba dinero, aunque saliesen baratos al hacer envíos masivos. Ese coste mínimo obligaba al emisor a pensar si valía la pena. El push es gratis. Mandarte cien notificaciones cuesta lo mismo que mandarte una, así que la saturación es al final la estrategia racional de quien no concibe la molestia.
Apple prohíbe expresamente las notificaciones promocionales sin opt-in desde 2020 y Google tiene políticas parecidas, pero las marcas las esquivan disfrazando lo publicitario de transaccional («tu pedido está listo… y mira este 2×1») o directamente enviando chorradas, porque nadie audita nada. Es el mismo paisaje que el del transporte público: carteles pidiendo silencio, asientos reservados, normas claras y nadie haciéndolas cumplir. Están ahí por hacer bonito.
Y mientras, hemos normalizado que el banco que custodia nuestro dinero nos mande publicidad por el canal más íntimo del móvil, sin coste para él y con todo el coste para nosotros. Seguimos desactivando notificaciones una a una, app por app, en las que dejan segmentar por tipo de notificación aunque sea rebuscando, hasta que un día nos perdemos algo que sí importaba. Esa es la parte que no aparece en ningún panel de conversión.
Imagen destacada | Xataka
–
La noticia
Las notificaciones promocionales se han convertido en puro spam. Y a menudo no podemos desactivarlas sin perder las importantes
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Lacort
.

