Xataka – Si Marruecos invadiera mañana Canarias la OTAN entraría en tromba, pero si lo hace en Ceuta y Melilla hay un problema desde 1949: la letra pequeña
España entró en la OTAN en 1982 con una peculiaridad que 44 años después sigue sin estar completamente resuelta: dos de sus territorios están en África y el tratado que define dónde se aplica la defensa colectiva fue redactado en 1949 pensando esencialmente en Europa y Norteamérica. Ceuta y Melilla no aparecen inequívocamente dentro del perímetro geográfico del artículo 5, mientras Canarias sí queda incluida por una cláusula que protege las islas situadas al norte del Trópico de Cáncer.
Hoy más que nunca, esa «letra pequeña» importa.
Contexto. La OTAN asegura hoy que defenderá “cada centímetro” del territorio aliado y un alto responsable de la Alianza sostiene que políticamente respondería ante una agresión contra las ciudades españolas. Pero la anomalía permanece: frente a una crisis con Marruecos, una parte de la disuasión española continúa dependiendo de cómo interpreten y decidan actuar sus aliados llegado el momento.
El problema empezó hace 33 años. El origen está en los artículos 5 y 6 del Tratado del Atlántico Norte. El primero establece que un ataque armado contra un aliado en Europa o Norteamérica será considerado un ataque contra todos. El segundo concreta el ámbito geográfico e incluye los territorios aliados en esas regiones, Turquía y las islas bajo jurisdicción de los miembros situadas en el Atlántico Norte al norte del Trópico de Cáncer.
Cuando España se incorporó a la Alianza en 1982, Ceuta y Melilla estaban donde siempre habían estado: en el continente africano. Cuatro décadas después, el tratado conserva esencialmente esa delimitación.

Entrenamiento de las Fuerzas Armadas de Marruecos
La paradoja española con Canarias. Un ataque armado contra Canarias encaja en la definición territorial del artículo 6 porque el archipiélago está al norte del Trópico de Cáncer. Ceuta y Melilla, pese a ser igualmente territorio español, no disfrutan de esa misma claridad porque son territorio continental africano.
Qué duda cabe, eso no significa que una agresión vaya a quedar necesariamente sin respuesta aliada, pero sí crea una diferencia importante en términos de disuasión: un potencial adversario puede tener más dudas sobre cómo reaccionaría la OTAN ante Ceuta o Melilla que ante un ataque inequívocamente comprendido por los artículos 5 y 6.

Vista general desde el mirador de Isabel II en Ceuta
Sin reescribir el tratado. La cumbre de Madrid de 2022 introdujo una señal política muy poderosa: los aliados se comprometieron a defender “cada centímetro del territorio aliado” y adoptaron una estrategia de defensa de 360 grados frente a amenazas procedentes de cualquier dirección.
El nuevo Concepto Estratégico reforzó así el mensaje de que ningún miembro debería sentirse desprotegido, pero no modificó los artículos 5 y 6 del Tratado de Washington. El resultado es una situación peculiar: la posición política actual de la Alianza es mucho más amplia y contundente que la delimitación geográfica escrita en 1949.

Azulejos conmemorativos de la toma de Ceuta por el infante Don Enrique en la estación de Porto-São Bento, en Oporto
Lo que no significa. Aquí está el gran matiz frente a la interpretación más alarmista. La propia OTAN ha explicado que la activación del artículo 5 implica una decisión política de los aliados, y Javier Colomina, uno de los españoles con mayor responsabilidad dentro de la organización, ha sostenido que políticamente la Alianza respondería si España decidiera invocarlo por algo ocurrido en Ceuta o Melilla.
España dispone además del artículo 4, que permite convocar consultas cuando un miembro considera amenazada su integridad territorial, independencia política o seguridad. El agujero, por tanto, no consiste en una prohibición de ayudar a España: consiste en que la respuesta carece de la misma claridad previa que ofrece el tratado en otros territorios.

Canarias desde el espacio
El escenario más complicado. La discusión se vuelve todavía más compleja con las amenazas híbridas. La propia estrategia de la OTAN contempla ya este tipo de acciones y Colomina ha señalado que una campaña híbrida puede alcanzar el umbral del artículo 5, aunque determinar exactamente cuándo lo hace resulta difícil.
Una crisis fronteriza, una operación de desestabilización o la instrumentalización de flujos migratorios plantean precisamente ese problema: antes de decidir cómo responder, habría que establecer qué está ocurriendo, quién lo está provocando y si constituye realmente un ataque armado o una campaña híbrida suficientemente grave. No es lo mismo que una columna de blindados cruzando una frontera, y esa ambigüedad puede ser en sí misma una vulnerabilidad.
La segunda red de seguridad de España. La Unión Europea dispone de su propia cláusula de defensa mutua. El artículo 42.7 del Tratado de la UE establece que, si un Estado miembro sufre una agresión armada en su territorio, los demás tienen la obligación de prestarle “ayuda y asistencia por todos los medios a su alcance”. Aquí no existe una delimitación equivalente que excluya los territorios españoles del norte de África.
Eso tampoco significa que exista un ejército europeo que vaya a desplegarse automáticamente: cada Estado conserva sus propias capacidades y decisiones sobre cómo materializar esa ayuda, y para los miembros de la OTAN el propio tratado europeo reconoce a la Alianza como fundamento de su defensa colectiva.
El verdadero agujero es la incertidumbre. España contribuye a la defensa colectiva de sus aliados con tropas, aviones y buques, desde el Báltico hasta las misiones marítimas de la Alianza, mientras dos de sus territorios estratégicamente más sensibles continúan sujetos a una peculiaridad heredada de un tratado escrito cuando España ni siquiera pertenecía a la organización.
Nadie puede afirmar seriamente que la OTAN “jamás” defendería Ceuta y Melilla: sus compromisos políticos actuales apuntan precisamente en sentido contrario. Pero tampoco ha desaparecido la anomalía jurídica. Y en materia de disuasión esa diferencia importa y mucho: porque la mejor garantía no es que tus aliados probablemente acudan cuando llegue una crisis, sino que quien esté pensando en provocarla sepa de antemano que lo harán… para que nunca ocurra.
Imagen | RawPixel, Picryl, Mario Sánchez Bueno, HombreDHojalata, NASA
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La noticia
Si Marruecos invadiera mañana Canarias la OTAN entraría en tromba, pero si lo hace en Ceuta y Melilla hay un problema desde 1949: la letra pequeña
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por
Miguel Jorge
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