Xataka – Rusia ha encontrado un arma para machacar Ucrania. El ingrediente secreto no es un misil: son 500 toneladas de fibra de carbono
En el frente de Donetsk, Ucrania ha empezado a organizar algunas operaciones como si la guerra tuviera dos turnos. Kiev intenta entregar a los robots las tareas que más vidas cuestan mientras Rusia prepara una industrialización todavía más gigantesca de la guerra no tripulada. Documentos internos de Rosatom revelan un proyecto para construir otros 28.000 drones de ataque anuales. Mientras Ucrania trata de sacar al soldado de algunos de los lugares más peligrosos del frente, Rusia multiplica las máquinas que hacen que esos lugares sean cada vez más peligrosos.
Turno de día y de noche. La lógica la explicaba en Insider el comandante Serhii Tischenko, del 96º Batallón de Apoyo del Tercer Cuerpo de Ejército ucraniano: de noche es mejor enviar los vehículos terrestres no tripulados porque al enemigo le cuesta más detectarlos. Durante el día resulta más práctico lanzar los asaltos porque los soldados pueden localizar con mayor facilidad los drones FPV rusos.
En la reciente Operación Vivaldi alrededor de Limán, esta división del trabajo ha permitido que los UGV entren primero para abrir caminos entre campos minados y que después avance la infantería. El robot no sustituye al soldado: trabaja antes que él para reducir las probabilidades de que encuentre una mina en el siguiente paso.
Dos semanas convertidas en dos días. La ventaja no consiste únicamente en alejar personas del peligro. Según el Tercer Cuerpo, un solo vehículo terrestre puede desplegar en dos días un campo minado de más de 400 metros de profundidad que a un equipo humano le llevaría unas dos semanas preparar.
Algunos de estos UGV sobre ruedas u orugas transportan hasta 400 kilos y Ucrania los combina con grandes hexacópteros capaces de sembrar hasta 40 minas antipersona en una salida y pequeños drones que lanzan cargas para despejar campos minados rusos. Durante Vivaldi, el 96º Batallón realizó estas operaciones a lo largo de unos 29 kilómetros del frente.

Volver “herido”. Detrás de toda esa automatización hay un recurso que Ucrania tiene muchos más problemas para reemplazar que una máquina: personas. Los UGV no se cansan, no pierden concentración durante una tarea repetitiva y pueden enviarse deliberadamente a lugares donde hacerlo con zapadores sería extremadamente peligroso.
Si uno pisa una mina o recibe un impacto, puede repararse o sustituirse. Tischenko resume así la doctrina que Kiev lleva año y medio intentando extender por sus fuerzas: es preferible gastar dinero en robots que arriesgar la vida de soldados. La cuestión, por tanto, ya apunta únicamente a qué puede hacer una máquina en combate, más bien apunta a qué tareas dejan de justificar que un ser humano se exponga para realizarlas.
Rusia y sus planes. Al otro lado del frente, Moscú está llevando esa misma revolución hacia una escala industrial diferente. Planes internos de Rosatom obtenidos por POLITICO describen la ampliación de la fábrica Alabuga-Volokno, en Tartaristán, para producir otras 500 toneladas anuales de fibra de carbono de grado aeroespacial antes de 2029.
No es baladí. Es un material ligero y resistente imprescindible para estructuras de los Geran rusos derivados del Shahed iraní. El experto David Albright calculaba que esa capacidad bastaría para fabricar los fuselajes de aproximadamente 28.000 Shahed-136 adicionales cada año, un incremento cercano al 78% respecto a los más de 36.000 drones kamikaze que Ucrania estima que Rusia puede producir actualmente.

Alabuga y dejar de depender de China. El proyecto revela, además, que Rusia no pretende limitarse a fabricar más drones: quiere controlar una parte mayor de su cadena de suministro. Moscú necesita actualmente importar materiales precursores para fabricar fibra de carbono de altas prestaciones y los documentos contemplan una nueva planta de PAN en el complejo industrial de Alabuga, precisamente para sustituir importaciones y abastecer sectores estratégicos como aviación y defensa.
El movimiento encaja en una ambición mucho mayor: Rusia pretende producir alrededor de 130.000 drones para su programa nacional de sistemas aéreos no tripulados en 2030 y elevar esa cifra hasta 350.000 en 2035. Alabuga es una de las piezas industriales que deben permitir semejante salto.
Cuándo se combate. Los dos movimientos en cada una de las aceras muestran hasta qué punto el dron ha dejado de ser un complemento para empezar a reorganizar la propia guerra. Rusia fabrica Geran cada vez más numerosos, rápidos y autónomos de componentes extranjeros. Ucrania responde introduciendo máquinas allí donde hasta hace poco necesariamente tenía que enviar personas.
En algunos sectores de Donetsk eso ya está produciendo una imagen que resume hacia dónde se dirige el frente: cuando oscurece salen los robots a preparar el terreno, y cuando vuelve la luz, los soldados intentan aprovechar el trabajo que hicieron durante la noche.
Así, cada máquina enviada primero significa una oportunidad menos de que sea una persona la que tenga que descubrir dónde está la siguiente mina.
Imagen | Ukrainian Security and Cooperation Centre, NATO, NATO
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Rusia ha encontrado un arma para machacar Ucrania. El ingrediente secreto no es un misil: son 500 toneladas de fibra de carbono
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Miguel Jorge
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