Xataka – Países Bajos está levantando un reactor nuclear entre dunas y agua subterránea. La obra es una pesadilla de ingeniería

Países Bajos está levantando un reactor nuclear entre dunas y agua subterránea. La obra es una pesadilla de ingeniería

En la costa norte de Países Bajos, a unos 60 kilómetros de Ámsterdam, hay una obra que parece avanzar a contracorriente del terreno. Entre dunas, capas de arena y un nivel freático que condiciona buena parte de los trabajos bajo tierra, está tomando forma un nuevo reactor nuclear. No es el tipo de lugar que uno asociaría de entrada con una construcción de esta escala, y precisamente por eso la elección resulta tan llamativa. Si levantar un reactor ya exige una ingeniería extremadamente controlada, hacerlo aquí obliga a responder primero una pregunta mucho más básica: por qué hacerlo precisamente en este punto.

La respuesta está en Petten. Allí funciona desde 1961 el High Flux Reactor (HFR), una instalación que nació vinculada a la investigación nuclear y que, con el paso de las décadas, se especializó cada vez más en la producción de radioisótopos médicos. A su alrededor se ha desarrollado durante décadas todo un ecosistema de instalaciones, conocimiento y actividades nucleares. PALLAS nace precisamente para tomar el relevo del veterano reactor y mantener esa capacidad en el mismo emplazamiento cuando el HFR llegue al final de su vida útil.

Construir hacia abajo antes que arriba

El primer gran desafío estaba bajo tierra. Para ejecutar la cimentación del futuro reactor hubo que excavar un área de unos 50 por 50 metros hasta alcanzar aproximadamente 21 metros de profundidad, atravesando capas de arena, arcilla y turba. Los trabajos comenzaron en seco, pero a medida que descendían cambió por completo la estrategia: parte del terreno tuvo que excavarse bajo el agua. 

Mantener el agua dentro era solo una parte de la solución. Para contener los laterales se construyeron 30 muros pantalla, reforzados después mediante 162 anclajes que se internan entre 48 y 64 metros en el terreno. El fondo planteaba otro desafío: allí se perforaron 380 pilotes de cimentación, de unos 33 metros de longitud. Durante esta fase tenían una función especialmente importante: ayudar a impedir que la presión ejercida desde abajo levantara la futura capa de hormigón submarino. Más adelante quedarían integrados en la cimentación permanente del edificio.

Nrg Pallas Vertical

El diseño de PALLAS concentra buena parte de sus instalaciones en varios niveles subterráneos

Con el conjunto estabilizado llegó una de las operaciones más delicadas: crear el fondo mientras el pozo seguía lleno. Durante unas 30 horas se vertieron cerca de 4.000 metros cúbicos de hormigón bajo el agua hasta formar una capa de aproximadamente 1,5 metros de espesor. Solo cuando esa base estuvo lista pudieron retirar unos 48.000 metros cúbicos de agua, equivalentes a 48 millones de litros. Después llegaron unas 790 toneladas de armaduras de acero y una nueva losa de hormigón. El pozo y la cimentación quedaron completados en mayo de 2025.

Obra Nrg Pallas Al 65 Porciento

Recreación del futuro complejo PALLAS en Petten

El nivel freático no dejó de condicionar el proyecto cuando terminó esa fase. Para construir el edificio del sistema secundario de refrigeración, el equipo volvió a recurrir a una excavación húmeda: el pozo se mantuvo lleno mientras se retiraban capas de arena, arcilla y turba hasta alcanzar la cota -9,8 metros NAP, la referencia altimétrica utilizada en Países Bajos. Este año incluso fue necesario enviar buzos para inspeccionar pilotes, paredes y fondo antes de ejecutar otro hormigonado submarino, esta vez de unos 900 metros cúbicos. 

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La presencia de agua subterránea condiciona buena parte de la obra

Todo este esfuerzo no está destinado a producir electricidad. PALLAS será un reactor de investigación de 25 MW térmicos concebido, sobre todo, para utilizar sus neutrones en la producción de radioisótopos médicos y en actividades de investigación. Son materiales empleados en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades y la actividad desarrollada en Petten alcanza una escala considerable: más de 30.000 pacientes reciben cada día diagnóstico o tratamiento con radioisótopos procedentes de allí. Mantener esa capacidad cuando el HFR deje de operar es, en buena medida, lo que explica que Países Bajos esté dispuesto a afrontar una construcción de esta complejidad.

El proyecto todavía tiene años de obra por delante. Los trabajos preparatorios arrancaron en 2022, la excavación y la cimentación comenzaron a tomar forma desde 2023 y, una vez completada esa fase, la construcción formal del reactor se inició el 29 de septiembre de 2025. Durante el segundo trimestre de 2026 quedó terminado el nivel subterráneo -3 y continuaron las estructuras inferiores del edificio. La IAEA sitúa actualmente la primera criticidad de PALLAS en abril de 2031, un hito que marcaría el inicio de una reacción nuclear en cadena autosostenida, pero que no equivale todavía a su entrada en operación plena.

Imágenes | NRG Pallas 

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Javier Marquez

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