Xataka – ‘Minecraft’ ha decidido dejar a los jugadores que hagan algo banal: sentarse. Y de paso ha revolucionado el juego
A ‘Minecraft’ le ha costado 17 años desbloquear para sus jugadores una de las acciones más simples que existen: sentarse. Y unos días después de hacerlo, lo llamativo del caso no es que los jugadores se estén sentando. Es que los cojines en los que pueden hacerlo se han convertido, gracias al ingenio de los usuarios, en una piedra rosetta que desbloquea muchas otras actividades.
Te sienta o ke ase. El pasado 7 de julio, Mojang incorporó a Minecraft, tanto a su versión PC como a las de consolas y móviles un objeto llamado cushion (cojín). Se fabrica con tres losas de lana del mismo color, existe en 16 tonos distintos y permite, por primera vez en la historia del juego, sentarse sin recurrir a mods ni a trucos. El mismo paquete añade una cama de paja que evita fijar el punto de reaparición al dormir, pensada para las expediciones largas.
Aprender a sentarse. La necesidad no era nueva. Durante años, la comunidad ha construido sillas falsas escondiendo un carro de mina dentro de un bloque de escalera, o recurriendo a cerdos ensillados, barcas y soportes de armadura invisibles para simular que un personaje se sienta. El cojín soluciona de una vez un vacío que los propios jugadores llevaban más de una década rellenando con chapuzas. Mohjang no ha hecho sino formalizar una necesidad.
Qué ha hecho la gente. Más que sentarse, desde luego. El cojín está clasificado como entidad y no como bloque, lo que le permite liberarse de la rejilla habitual de ‘Minecraft’ y ubicarse en alturas que un bloque normal no podría ocupar. No fue una decisión vinculada a las mecánicas de juego, pero ha abierto la puerta a la experimentación. Por ejemplo, no hay cooldown (tiempo de espera obligartorio antes de repetir una acción) para sentarse y gracias a la posibilidad de activarse a distancia y de forma parecida a como funcionan las camas, encadenar varios cojines permite moverse más rápido que caminando.
Algunos jugadores ya han construido ascensores verticales colocando un cojín cada seis bloques, con el truco de dejar una unidad adicional en la parte superior para poder bajarse. Otros usan los cojines para decorar las carreteras de hielo por las que se deslizan las barcas, porque al no tener colisión no frenan el desplazamiento como haría cualquier otro bloque de construcción. Hay quien las ha integrado en mecanismos de redstone (el «cable eléctrico» del juego) para levantar pistas de baile iluminadas, y quien las ha usado como tejas de tejado o como base de muebles antes imposibles sin mods.
No paran, no paran. Y por supuesto, muchas construcciones creativas: hay quien ha recreado un döner kebab solo con cojines, pero no es la primera vez que se hace algo así, este patrón tiene precedentes. La actualización de redstone de 2013 añadió un puñado de bloques técnicos, entre ellos el comparador y la tolva (al apuntar el primero hacia la segunda, emite una señal de redstone proporcional a la cantidad de objetos que contiene), y acabó dando forma a una subcultura entera de ingeniería. Años más tarde, los bloques de miel de la actualización 1.15, pensados casi como relleno menor, terminaron permitiendo construcciones de pistones más grandes y complejos de lo que se había visto hasta entonces.
Dame cojines. La acogida ha sido, en general, entusiasta, aunque lo cierto es que los cojines están todavía en fase experimental. Mojang puede decidir que el comportamiento sin colisión resulta demasiado potente antes de que la pieza llegue al lanzamiento definitivo, que será en el Drop 3 de 2026, previsto para otoño. Da igual, porque si no es con esto, será con otro objeto inane e inofensivo con el que los jugadores construirán ingenios completamente imprevistos. Tal es la grandeza de este juego aparentemente intrascendente.
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‘Minecraft’ ha decidido dejar a los jugadores que hagan algo banal: sentarse. Y de paso ha revolucionado el juego
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John Tones
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