Xataka – Llevamos toda la vida bebiendo cerveza en la playa para refrescarnos. La ciencia avisa del gran peligro para nuestro cuerpo

Llevamos toda la vida bebiendo cerveza en la playa para refrescarnos. La ciencia avisa del gran peligro para nuestro cuerpo

Cualquier tarde de verano, las playas y terrazas se llenan de personas buscando refugio contra las altas temperaturas, y el instinto de la gran mayoría es pedir una cerveza fría. Esta bebida tan clásica en España da una falsa sensación de frescor inmediato y alivio temporal, pero aquí la pregunta que nos debemos hacer es: ¿es realmente útil tomarla para poder paliar la sensación de calor?

Un mito. Ante esta escena clásica, la ciencia apunta a que es una mala idea tomarse una cerveza para paliar la sed, puesto que el alcohol provoca exactamente lo contrario al desencadenar una respuesta que nos deshidrata. Y esto se explica por una hormona fundamental que se llama vasopresina u hormona antidiurética

Tal y como indica su propio nombre, su función es retener el agua en los riñones cuando el cuerpo la necesita porque está deshidratado, y el alcohol la suprime casi de inmediato. Y es algo probado, puesto que estudios demuestran que el etanol bloquea la liberación de vasopresina, apuntando que tras la ingesta de alcohol, se observa una caída aguda de esta hormona en el torrente sanguíneo. Esto provoca que los riñones dejen de reabsorber líquidos y comiencen a expulsar agua a un ritmo vertiginoso para favorecer la producción de orina y, por ende, la pérdida de líquidos. 

Un experimento clave aquí demostró que los sujetos estudiados llegaron a perder hasta 0,9 kg de peso de agua en apenas dos horas. Es decir, por cada cerveza que se bebe para «hidratarse» el cuerpo expulsa más líquido del que se va consumiendo. Y esto es un contexto de calor y alta sudoración; es un billete de ida a un estado de deshidratación en el caso de que no se beba también agua. 

El termostato roto. El segundo gran problema de beber alcohol al sol es térmico. El alcohol es un potente vasodilatador y esto significa que ensancha los vasos sanguíneos, llevando más sangre a la superficie de la piel, lo que produce ese típico rubor facial y sensación repentina de calor cuando bebemos. Y aunque en un primer momento la brisa sobre la piel puede hacernos sentir más frescos, en realidad estamos comprometiendo nuestra capacidad de regular la temperatura interna.

Un modelo publicado en el International Journal of Legal Medicine demostró que tomar alcohol antes de enfrentarse a un entorno con una alta temperatura empeora drásticamente la respuesta del organismo. El alcohol literalmente «hackea» los núcleos del cerebro encargados de la termorregulación, activando respuestas anómalas del organismo ante el calor. 

El agua es lo mejor. Tomar una cerveza fría lógicamente se ha convertido en un arraigo social entre nuestra sociedad, pero cuando se tiene sed y se ha estado mucho tiempo sudando, lo mejor es hidratarse con agua de primeras. Y es que esto también nos confirma que no existe un alcohol que sea «seguro» desde el punto de vista médico. 

La cerveza sin alcohol sí que puede ser una opción pueso que al estar compuesta mayoritariamente por agua y carecer de alcohol, no tiene un efecto sobre nuestra hormona antidiurética. 

Imágenes |  Nicolas Postiglioni

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Llevamos toda la vida bebiendo cerveza en la playa para refrescarnos. La ciencia avisa del gran peligro para nuestro cuerpo

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José A. Lizana

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