Xataka – La crisis de los chips no está dejando títere con cabeza. Las placas base parecían intocables, pero les ha llegado la hora
La crisis de la memoria RAM ha dejado de ser una crisis de la memoria RAM. Emulando lo que ocurrió a finales de 2020, estamos inmersos en una nueva crisis de componentes que, a diferencia de la de hace un lustro, no ha sido provocada por una conjunción de factores sino por algo muy concreto, la industria de la IA. Es complicadísimo comprar cualquier componente con un chip NAND a un precio justo y es algo que está afectando a todos los dispositivos. El PC ya estaba tocado, pero ahora los cuatro mayores fabricantes de placas base auguran lo peor.
Una contracción de los envíos de casi el 30% en las placas base.
Enfocados lejos del consumo. Para entender por qué la crisis está impactando en las placas base cuando, a priori, se podrían seguir produciendo al precio normal, hay que mirar un poco más allá. Nvidia y AMD están plenamente enfocadas en el segmento de la inteligencia artificial, poniendo en pausa sus planes de renovación de GPU de consumo para este 2060. Por ejemplo, la serie RTX 50 Super ni está ni se espera para este año y ya se habla de unas RTX 60 que se estrenarían para 2028.
Intel, por su parte, también confirmó hace poco que los procesadores para consumo pasaban a un segundo plano en sus prioridades, ya que se iban a centrar en los Xeon para servidores y centros de datos. Es una estrategia alineada con el gran objetivo: convertirse en la gran fundición estadounidense y colarse en la conversación que dominan TSMC y, a una buena distancia, Samsung.
Actualización en pausa. Con tres fabricantes de los tres componentes clave teniendo el foco lejos del usuario y con los tres principales fabricantes de memoria (Samsung, Micron y SK Hynix) centrados en la memoria para la IA, está pasando lo que tenía que pasar: no sólo comprar piezas nuevas para un PC es carísimo, sino que no hay stock en algunas ocasiones y, el usuario entusiasta que renueva PC cada generación no tiene motivos para hacerlo, incluso si tuviera los bolsillos más profundos del mundo.
Es por ello que se están poniendo en pausa esas actualizaciones de PC, aferrándose a dispositivos actuales a los que van a tener que sacar más partido porque el mercado, directamente, está roto.
Las placas base. Y si no se pueden montar PC y las propias compañías que ensamblan ordenadores ya han reportado que están teniendo problemas debido al precio de la RAM y del almacenamiento, los cimientos del ordenador dejan de tener sentido. Ahí es donde entran las placas base como esos ‘cimientos’. Como leemos en Tom’s Hardware, los cuatro principales del mercado (taiwaneses, además) están enviando unidades muy por debajo de lo esperado.
Según el medio, aludiendo a Digitimes, ASRock enviará un 37% menos de placas, Asus un 33% menos, MSI un 24% menos y Gigabyte un 22% menos. En total, las cuatro grandes de este segmento enviarán un 28% menos de unidades de las que movieron el año pasado, lo que empujará los precios al alza para unos componentes que aún no habían sufrido el golpe.

De hecho, que las cuatro compañías estén revisando sus predicciones de envíos y ventas para este periodo podría ocasionar una crisis paralela. En un escenario hipotético (porque al ritmo que vamos es muy complicado que la crisis se resuelva en dos días), si mañana es posible comprar memoria RAM y SSD a su precio normal y la gente se pone a armar PC de nuevo, lo que faltarían serían placas base, por lo que la escasez provocaría picos de precios.
Sin final a la vista. Pero bueno, ya digo que es un escenario hipotético porque todo apunta a que la crisis de los chips NAND no está, ni de lejos, cerca de resolverse a corto plazo. Los hiperescaladores tienen la gran mayoría del equipo parado a tiempo completo, pero siguen demandando nuevas plataformas para seguir desarrollando la IA. Por eso todo el segmento ha girado la cabeza para mirar únicamente a un mercado que les está garantizando un pico de ingresos sin precedentes.
Y no, no creas que Asus, MSI, ASRock o Gigabyte lo están pasando mal, ya que se apunta que los fabricantes también están compensando la disminución de ganancias en el segmento de usuarios con el crecimiento de las plataformas para los centros de datos. Al final, aunque ‘raros’, son ordenadores que necesitan placas base.
¿Cuándo pasará la tormenta? A saber. Hay fuentes que apuntan a 2027 para empezar a ver brotes verdes, pero otras se van a 2030 y Nvidia, qu al final algo de mano tiene en este sarao, considera que quedan siete u ocho años de inversión salvaje.
Imagen | Sitraka, Luis Gonzalez
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La crisis de los chips no está dejando títere con cabeza. Las placas base parecían intocables, pero les ha llegado la hora
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Xataka
por
Alejandro Alcolea
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