Xataka – Hay una industria millonaria vendiendo estoicismo en internet. Su receta del éxito es hacer justo lo contrario de lo que dice el estoicismo
«Mi padre está enganchado al estoicismo». Hace unos días, un usuario de Reddit contaba que, en los últimos seis meses, su padre se había metido hasta el fondo en todo tipo de vídeos de Youtube sobre estoicismo. «Se pasa horas viendo […] lo que parece basura de autoayuda generada por IA, hecha para validar el ego y aumentar la paranoia de la gente».
«Lo raro es que el estoicismo de verdad parece que está hecho para enseñarte autocontrol y disciplina emocional, pero él se ha vuelto más reactivo, cínico y crítico», explicaba. Y, realmente, no es raro en absoluto.
‘Estoico’ es un jugador de fútbol

Shiromani Kant
Lo cierto es que, hoy por hoy, convertirse en estoico no significa leer a Marco Aurelio sino seguir cuentas, comprar libros, suscribirse a newsletters, ver vídeos y consumir contenido. Un contenido que, por cierto, está colindando con la psicología popular, las «tácticas de manipulación de la CIA», los juegos mentales, las técnicas para «leer a la gente» y otros géneros del pensamiento conspiranoico.
Llevamos años escuchando que la filosofía «ha vuelto», que la masculinidad está en crisis y no para de buscar opciones alternativas, que un puñado de ideas de hace 2000 y pico años están cambiando la forma en la miles de personas se enfrentan a su día a día. Es hora de tratar a esa «ola» como lo que es: una enorme mentira.
Busquemos donde busquemos (y salvo un pequeño grupo de divulgadores que caben en el maletero de un coche) el estoicismo no es un movimiento filosófico real ni una práctica colectiva. El estoicismo moderno es un nicho de mercado para creadores de contenido —libros, newsletters, suscripciones, merchandising, cursos— que viven precisamente del malestar que dicen aliviar.
El boom del estoicismo pop

Jan Demiralp
Como he contado en otras ocasiones, en 1965, durante la guerra de Vietnam, el piloto James B. Stockdale volvía de una misión de combate cuando fue alcanzado por fuego enemigo. Pasó siete años en unas condiciones indecibles; entre torturas y vejaciones diseñadas específicamente para romperlo por dentro. Pero tuvo suerte.
Según sus propias palabras, lo único que le ayudó a superar el cautiverio fue los recuerdos de un pequeño libro que le habían dado durante su paso por la universidad: el Enquiridion, el libro más conocido de Epicteto, uno de los grandes filósofos estoicos de la historia y a quién se suele atribuir el lema «sustine et abstine» («soporta y renuncia»).
En él, en el Enquiridion, Stockdale comprendió que la «mente reflexiva» podía distanciarse de la emoción bruta e instintiva y, volver sobre lo vivido, con claridad de juicio y ecuanimidad para encontrar la paz mental. No sólo lo comprendió, sino que pasó buena parte del resto de su vida divulgándolo y defendiéndolo. En términos generales, Stockdale es la pieza fundamental de la reconversión de la filosofía estoica clásica en cultura pop; el lugar donde Epicteto se conecta con el capitalismo tardío de EEUU.
Cuento esto para dejar claro que la moda del estoicismo no tiene nada de nuevo. Lleva medio siglo en ascenso y, al menos una década, totalmente desbocado. Lo que ha pasado en los últimos años es que ese ‘boom’ se ha consolidado como industria. El subreddir r/Stoicism (de donde sacaba la historia que abre este texto) pasó de 840 miembros en 2012 a 610.000 en 2024. En TikTok, el hashtag #stoicism reune 645.000 publicaciones.
Ryan Holiday ha vendido más de 10 millones de ejemplares de ‘The Daily Stoic’, tiene más de tres millones de seguidores en Instagram y dos en YouTube. Y, en español, también tenemos ejemplos de este género de la autoayuda filosófica.
¿Autoayuda filosófica?

Podríamos pensar que calificar de «autoayuda» a una filosofía de más de 2000 años es un atrevimiento por mi parte. Sin embargo, la crítica académica especializada en el estoicismo ha llegado (le ha costado, pero ha llegado) a la misma conclusión. Massimo Pigliucci (profesor del City College of New York y uno de los neo-estoicos más importantes y rigurosos) acuñó el término ‘broicism’ en 2019 para descubrir la apropiación ‘masculinista’ de esta escuela filosófica.
En 2022, Mark Dery publicó «How Stoicism Became Broicism«. Se trata de un texto muy interesante (y discutible en algunos puntos) que radiografía muy claramente el problema del que estoy hablando. En 2025, de hecho, el investigador Erhan Ağaoğlu publicó un análisis sobre el estoicismo en TikTok que deja claro la identificación entre ese «estoicismo» y los patrones de agresión, autoaislamiento, self-improvement y la reivindicación de la masculinidad tradicional.
Hay quien opina que esto es problemático y quien defiende que no. De lo que no hay duda es de que no es estoicismo ni clásico, ni moderno, ni de ningún tipo. Es, en todo caso, ‘pseudo-filosofía ultraprocesada’ lista para consumir en el contexto de la economía de la atención. Una muy exitosa, eso sí: no todos los productos cultural muestran esa capacidad para escalar de esta forma tan marcada.
¿Por qué está pasando esto?

Jaime Spaniol
Los sociólogos que están trabajando en el tema coinciden en que hay, al menos, tres factores que lo explican. El primero es la «sustitución de los marcos tradicionales relacionados con la comunidad presencial (religiosa o no)». La hipótesis es que ha surgido un sector de la población (especialmente joven y masculino) que no tiene ‘marcos de sentido’ para gestionar la adversidad. El estoicismo, como todos los movimientos que están surgiendo a su alrededor, se han convertido en una especie de ‘caja de herramientas emocional’ sin componente religioso ni terapeúrico.
El segundo factor sería cierta «crisis de la masculinidad». Esa crisis es la que llevan tratando de suturar los ‘influencers de la manosfera’ desde Jordan Peterson y es parta de los movimientos tectónicos que están convirtiendo en ‘pseudofilosofía’ el estoicismo.
Por último, la ‘plataformización de absolutamente todo’. Es decir, las dinámicas que facilitan y promueven plataformas como TikTok, Instagram, YouTube o X. Donde algunas personas quieren ver un renovado interés por la filosofía, hay un push de los algoritmos por el contenido breve, imperativo y motivacional.
¿Y qué problema hay con todo esto?
La primera consecuencia de este fenómeno es que lo que ahora entendemos como ‘estoicismo’ no se parece en nada al estoicismo clásico. Pero seguramente eso no es lo más importante. Porque la gran consecuencia de todo esto es que el debate público se está contaminando de un discurso que es estructuralmente falaz.
Al fin y al cabo, la industria que vende ‘estoicismo’ necesita que su mercancía no funcione, que nadie alcance la ‘serenidad prometida’. Está estructuralmente viciada para hacer, una y otra vez, cosas que no funcionen realmente.
Y ahí está la trampa: como nos ha enseñado la psicología conductual, cuando algo que solemos hacer deja de funcionar, nuestra primera reacción no es dejar de hacerlo. Es hacerlo con más fuerza, más a menudo, con más insistencia. Así hasta que terminamos rotos.
Y lo cierto es que ya nos estamos rompiendo.
Imagen | Xataka
En Xataka | Qué es el estoicismo, la filosofía griega de hace 2.000 años que hoy se ha vuelto a poner de moda
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Hay una industria millonaria vendiendo estoicismo en internet. Su receta del éxito es hacer justo lo contrario de lo que dice el estoicismo
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Xataka
por
Javier Jiménez
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