Xataka – «Es de justicia». El Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego se plantan por los centros de datos de Amazon y cómo tributan
Amazon Web Services está llenando Aragón de centros de datos, pero paga en Madrid el Impuesto sobre Actividades Económicas, como ha revelado Heraldo. Así que los municipios aragoneses que acogen esas enormes infraestructuras se quedan sin cobrar ese ingreso. Los municipios que acogen esas enormes infraestructuras se quedan sin cobrar ese ingreso, y a dos de ellos, El Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego, no les ha gustado ni un pelo. Así que han empezado con una protesta formal y quieren abrir una reclamación conjunta.
El caso es la avanzadilla de una cuestión peliaguda que comienza a vislumbrarse allá donde llegan los data centers: sabemos que las grandes multinacionales que los montan sacan tajada, pero la pregunta es quién paga su coste y quién se lleva el beneficio de que te los pongan al lado de casa.
La queja. Como desvela el diario aragonés, los ayuntamientos defienden que el IAE de los centros de datos debe pagarse donde se genera la actividad y no en Madrid mediante una cuota nacional. Vicente Royo, alcalde de El Burgo de Ebro, sentencia: «Es verdaderamente lamentable y vergonzoso que los impuestos no se queden en el territorio». Los dos municipios reclaman no solo los cientos de miles de euros que dicen haber dejado de ingresar desde 2022, sino también la suma millonaria que tampoco recibirán por los nuevos centros en construcción y proyectados.
Vicente Royo, alcalde de El Burgo de Ebro sentencia: «Es verdaderamente lamentable y vergonzoso que los impuestos no se queden en el territorio». Por este motivo, ambos municipios reclaman cientos de miles de euros que dicen haber dejado de ingresar desde 2022, sino también la cuantiosa cifra millonaria que tampoco van a ingresar con los nuevos campus en construcción.
Las cifras de la discordia. Royo y la segunda teniente de alcalde de Villanueva, Susana González, recuerdan que ya se quedaron sin el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) porque el proyecto se tramitó como Plan de Interés General de Aragón (PIGA) desde el Gobierno autonómico. Royo ha adelantado que no firmará el convenio recogido en el PIGA hasta que haya un acuerdo económico que cubra el IAE y esa compensación.
Las cifras que circulan del IAE anuales son estimaciones anuales de la primera ampliación, según la documentación del PIGA que recoge Eco de Zaragoza: 522.777 euros en total, de los que 384.503 corresponderían a Zaragoza, 90.817 a Huesca, 33.400 a Villanueva y 14.056 a El Burgo de Ebro. Para entender el fondo hay que mirar la norma: según la Instrucción del IAE, cuando la tarifa de una actividad prevé más de una clase de cuota (municipal, provincial o nacional), el contribuyente puede elegir cuál paga. Según Heraldo, AWS habría elegido la cuota de ámbito nacional.
Aragón, hub de datos. AWS opera en Zaragoza y Huesca desde noviembre de 2022. En su web oficial para España, cifra en 15.700 millones de euros la inversión prevista y estima unos 17.500 empleos equivalentes a tiempo completo en empresas locales, de los que espera que 6.800 se localicen en Aragón. Prevé además aportar unos 21.600 millones al PIB de España hasta 2033. En marzo de 2026 elevó la inversión total a 33.700 millones (18.000 más) y proyecta 31.700 millones al PIB hasta 2035 y el equivalente a 29.900 empleos a tiempo completo de media anual. Todas son estimaciones de la propia empresa.
La expansión continúa: AWS eligió la Puebla de Híjar, un pueblo de unos 935 habitantes, para su primer centro en Teruel, con 100 MW garantizados. Blackstone prepara en Calatorao un campus de hasta ocho centros, 650 MW y 11.800 millones de euros, y Microsoft proyecta otro junto a Puerto Venecia, en Zaragoza. Datos de potencia, estimaciones y aportaciones al estado de las propias compañías, pero queda la duda de fondo de qué se queda en Aragón, la región que pone la tierra y los recursos.
Lo que consumen estos centros. En 2025 el consumo eléctrico aragonés creció un 7,1% frente al 2,7% nacional, un salto que El Periódico de Aragón atribuye al despegue de los complejos de AWS. Según el Plan de Interés General, cuando las ampliaciones previstas estén completas (32 edificios, 11 fases, diez años), la demanda rondará los 10.800 GWh anuales. Es más de lo que consumió toda la comunidad en 2024, 10.543 GWh (un 2,4% más). El problema técnico son los picos de potencia, que en otros lugares se cubren con gas, nuclear o carbón: la pregunta es si las renovables serán suficientes para esas acometidas.
En cuanto al agua, las cifras conocidas son de lo más dispares y miden cosas distintas. El mismo plan estima un consumo proyectado total es de 755.000 metros cúbicos anuales para refrigeración. Los centros actuales tienen un tope autorizado de 36.461 metros cúbicos al año cada uno, y AWS pidió subirlo un 48% (hasta 53.961) a finales de 2024, como recogió El País. Por su parte, Amazon asegura en un comunicado de junio de 2026 que sus centros aragoneses usaron unos 68 millones de litros en 2025, el 0,03% de la demanda industrial de la Demarcación Hidrográfica del Ebro.
Fricción local. La queja municipal de El Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego no son aisladas. En Cuarte, el movimiento vecinal logró que Amazon desviara una línea de alta tensión que inicialmente iba a atravesar el pueblo. En Zaragoza, la plataforma Salvemos los Pinares de Venecia ha registrado 349 alegaciones contra el centro de Microsoft por el destino de las tierras excavadas. La comunidad de regantes de Gaén en Teruel mantiene bloqueadas las negociaciones, negándose a ceder agua del Ebro si eso compromete el futuro agrícola de la zona. Mientras tanto, Amazon da una de cal y otra de arena: mientras paga el IAE en Madrid, aportará aportará 13,8 millones de euros a un plan antiinundaciones.
Quejas en España. En Talavera de la Reina, el proyecto de Meta ha puesto sobre la mesa el debate del agua: los primeros documentos técnicos hablaban de hasta 4.800 millones de litros al año. Tras varias revisiones, la cifra bajó y bajó y ya va por 200 litros al año, eso sí, alerta por la escasez de la Confederación Hidrográfica del Tajo mediante. Este mismo proyecto es el que Meta tuvo que llevarse de Países bajos tras la oposición vecinal y de las autoridades.
En Extremadura, Ecologistas en Acción avisa de que cuatro proyectos (Badajoz, Navalmoral de la Mata, Valdecaballeros y Cáceres) necesitarían entre 3,5 y 4 GW, casi toda la electricidad que genera la región. No le parece mal a la Junta, que defiende los proyectos y ha solicitado retirar el borrador de decreto estatal, que exige operar desde la UE y cubrir al menos el 80% con energías renovables. No son los únicos: Andalucía, Aragón y Madrid también han presentado alegaciones.
Y también en Europa y EEUU. Ámsterdam, Londres o Dublín ya no pueden absorber el brutal consumo de los data center: en 2023, los centros de datos consumieron entre el 33% y el 42% de toda la electricidad en ciudades como Frankfurt o las capitales del Reino Unido y Holanda, de acuerdo con datos de Greenpeace. Así que las ciudades europeas están tomando medidas: Ámsterdam impuso moratorias y el operador danés Energinet suspendió nuevas conexiones a gran escala. La ciudadanía también está protestando: hace apenas un par de semanas cientos de personas protestaron contra el centro de Google en un pueblo austriaco por falta de transparencia y el uso de agua del río Enns.
Al otro lado del Atlántico la cosa no está mejor: el precio mayorista de la electricidad ha subido hasta un 267% en cinco años cerca de grandes concentraciones de centros. Argus Media detalla que en la red PJM, que es la más grande Estados Unidos, abarcando 13 estados e incluye el mayor clúster de centros de datos del mundo, que está en Virginia, los costes de capacidad han aumentado unos 23.000 millones de dólares. Vecinos y vecinas también denuncian infrasonidos, que se escapan de sonómetros y normativas legales, pero se sufren: pueden acabar causando mareos, náusea, vértigos y problemas para conciliar el sueño.
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«Es de justicia». El Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego se plantan por los centros de datos de Amazon y cómo tributan
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Eva R. de Luis
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