Xataka – EEUU incorpora a Países Bajos a la alianza Pax Silica: la nación anfitriona de ASML entra en el bloque antichino
ASML es una pieza esencial en la guerra tecnológica y comercial que están librando EEUU y China para hacerse con la supremacía mundial. Esta compañía de Países Bajos es, por el momento, la única capaz de fabricar los equipos de fotolitografía de ultravioleta extremo (UVE) que utilizan TSMC, Samsung, Intel o SK Hynix para producir sus chips de vanguardia.
Esta posición de cuello de botella absoluto explica por qué la adhesión formal de Países Bajos a la iniciativa Pax Silica, el bloque de semiconductores liderado por EEUU para reducir la dependencia de China, es uno de los movimientos geoestratégicos más relevantes de 2026.
Pax Silica, o «Paz del Silicio», nació en diciembre de 2025 por iniciativa del Departamento de Estado de EEUU con un objetivo muy claro: construir cadenas de suministro de semiconductores, inteligencia artificial (IA) y tierras raras desvinculadas de China.
La trampa de ser imprescindible
Este bloque arrancó con siete países firmantes y ha ido sumando adhesiones hasta alcanzar dieciséis miembros. Países Bajos participa desde el principio, pero con el estatus de socio no firmante. Esta semana el ministro de Comercio holandés, Sjoerd Sjoerdsma, viajó a Washington para cerrar la adhesión oficial en una reunión con el secretario de Comercio Howard Lutnick.
El problema es que esta firma no ha puesto fin a las fricciones. Sjoerdsma reconoció ante la prensa que ambos países comparten el objetivo de impedir que la tecnología sensible llegue a manos peligrosas, pero fue también muy explícito en su rechazo a la ley MATCH (Multilateral Alignment of Technology Controls on Hardware o Alineación Multilateral de Controles Tecnológicos en Hardware).
«El punto de partida de Países Bajos es que cada país es responsable de sus propias leyes», ha declarado Sjoerd Sjoerdsma
Esta propuesta bipartidista obligaría a empresas como ASML a dejar de dar mantenimiento incluso a las máquinas ya entregadas a China bajo la amenaza de perder el acceso a los componentes, el software y los clientes estadounidenses. «El punto de partida de Países Bajos es que cada país es responsable de sus propias leyes», ha declarado Sjoerd Sjoerdsma.
La guerra comercial y tecnológica entre Washington y Pekín lleva años escalando. EEUU vetó a Huawei y ZTE en sus agencias gubernamentales en 2019, amplió los controles de exportación de semiconductores en 2022 bajo el mandato de Joe Biden y aprobó la venta de algunas GPU de Nvidia a China en 2026. Pekín respondió restringiendo el acceso a sus tierras raras y su industria de fabricación.
El resultado fue paradójico: un boom de la producción doméstica de chips en China y, en paralelo, una boyante industria de contrabando que acabó con varios directivos de empresas estadounidenses en la cárcel. Pax Silica y la ley MATCH son la versión más ambiciosa y más coercitiva de esta estrategia de desacoplamiento.
Para Países Bajos este escenario no tiene una salida limpia. ASML no es solo su empresa más valiosa: es el motivo por el que una economía de 18 millones de habitantes ejerce una influencia en la política global de las cadenas de suministro mucho más profunda que la que le corresponde por su tamaño.
Sin sus máquinas de litografía UVE, fabricantes de chips como TSMC, Micron o Samsung no podrían producir el hardware de vanguardia que fabrican hoy. Pero esa misma relevancia convierte a ASML en un objetivo de las legislaciones que podrían forzar una integración cada vez más estrecha con Washington, sin cuyos componentes, software y acceso al mercado la propia ASML se vería en serias dificultades.
Imagen | ASML
Más información | Tom’s Hardware
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EEUU incorpora a Países Bajos a la alianza Pax Silica: la nación anfitriona de ASML entra en el bloque antichino
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Laura López
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