Xataka – Durante décadas, el pulpo «de Galicia» ha sido la mayor garantía de calidad. Reino Unido quiere arrebatárselo
El pulpo gallego quizás se lleve la fama, pero desde hace tiempo hablar del cefalópodo más preciado de la gastronomía patria exige mirar más allá de las Rías Baixas. De hecho nos obliga a dar un salto de cientos de kilómetros y fijarnos en el otro lado del canal de la Mancha, en la costa del sur de Reino Unido. Allí los pescadores ingleses se han encontrado con una curiosa invasión de pulpos que en un principio vieron con recelo (llevan generaciones dedicados a la captura de otras especies), pero cada vez despierta mayor interés en Londres.
La pregunta es cómo puede afectar eso a Galicia, una tierra que ha convertido el pulpo en ‘religión’ (además de un gran negocio) y que en los últimos años se ha encontrado con el panorama opuesto: una caída en la captura de cefalópodos.
¿Qué ha pasado? Que el mapa del pulpo está cambiando. Y aunque aún no sabemos a ciencia cierta cómo de profunda (y estable) será esa transformación, sí ha sido lo suficientemente clara como para generar expectación en Galicia, una tierra muy ligada al cefalópodo desde un punto de vista cultural y económico.
Para entenderlo hay que remontarse a 2025, cuando los pescadores que faenan en las costas del sur de Reino Unido se encontraron con una estampa inesperada: en las nasas que llevan generaciones instalando para cazar cangrejos y langostas empezaron a aparecer conchas vacías… una pista de la presencia de pulpos.
¿Por qué es tan raro? Porque los puertos del norte peninsular están acostumbrados a las grandes descargas de pulpo, pero la cosa cambia cuando hablamos de Newlyn o Brixham, en Inglaterra. Allí los barcos que salen a faenar esperan recoger lenguados, rodaballos, cangrejos o langostas. Hace unos meses sin embargo los pescadores se encontraron con una inesperada (y aparentemente inexplicable) invasión de Octopus vulgaris, cefalópodos que suelen vivir en el Mediterráneo o en otras áreas del Atlántico, como la costa gallega.
No fue un boom puntual. Tampoco algo anecdótico. El fenómeno fue tan sorprendente que incluso llamó la atención de Stephen Castle, reportero de The New York Times, quien en septiembre viajó a Brixham para hablar con marineros y operadores. En una crónica sobre lo que allí vio habla de pescadores exultantes al ver cómo su facturación se dispara a gracias a las nuevas capturas, subastas de toneladas de mercancía y veteranos del sector reconociendo que era la primera vez que capturaban la especie en sus aguas en más de 40 años.
¿Son buenas noticias, no? Depende. Castle charló con pescadores que se frotan las manos al ver los tentáculos retorciéndose en sus redes, pero también con otros que cuentan frustrados cómo los pulpos boicotean las nasas con las que capturan marisco. No son los únicos a los que no entusiasma la nueva plaga.
«Hace poco visité la industria pesquera en Plumouth y me informaron de que había una abundancia inusual de pulpos en el suroeste. El Ministerio de Medio Ambiente y Alimentación entiende que la proliferación está afectando a la pesca de mariscos con nasa y causando preocupación en el sector pesquero de la zona», advertía en mayo del año pasado el parlamentario laborista Daniel Zeichner.
¿Y por qué no aprovecharlo? Esa es la pregunta que parecen haberse hecho las autoridades británicas, que han decidido que la invasión de cefalópodos puede ser algo más: una oportunidad. A comienzos de año Faro de Vigo reveló que en Londres quieren impulsar una pesquería formal, reglada e industrial del octopus vulgaris. En resumen: hacer de la necesidad virtud y dotarse de una estrategia para hacerse un hueco en un mercado que mueve miles de millones de euros.
Prueba de que Reino Unido van muy en serio con el pulpo es que la Marine Biological Association (MBA) y Marine Management Organisation (MMO), dos departamentos ligados al Gobierno, «están considerando cuál es la mejor manera de colaborar con la UE para aprender de las pesquerías de pulpo existentes».
Hace unos días La Voz de Galicia incluso informó que el país mira ya a los mercados del resto de Europa y Marruecos. Tiene sentido si tenemos en cuenta que el cambio en la costa inglesa, con un boom de pulpos que merma a su vez la población de otras especies tradicionales, ya afectó a la campaña de Navidad.
¿Tantos pulpos tienen? Sí. En septiembre, tras hablar con el responsable de una lonja, Castle hablaba de la venta de hasta 48 toneladas de pulpo en un solo día. Los datos oficiales de la MMO muestran que el año pasado se descargaron en total unas 1.900 toneladas de pulpo, sobre todo en Brixham y Dartmouth.
Es un dato excepcional. Primero, porque multiplica de forma exponencial los discretos datos de capturas de cefalópodo anotados hasta ahora. Segundo, porque supera a las 1.200 t manejadas en las lonjas de Galicia. Hay fuentes que señalan que las ventas totales en las lonjas de Reino Unido serían muy superiores.

Datos de la Xunta sobre venta (azul) y precio (amarillo) de pulpo en las lonjas de Galicia.
¿Es algo nuevo? Sí. Y no. No es la primera vez que los pescadores ingleses se encuentran con pulpos envueltos en sus redes y nasas. Faro de Vigo recuerda que en Devon y Cornualles los marineros ya se encontraron con situaciones similares en a finales del XIX y mediados del XX, cuando la prensa regional llegó a hablar de «una plaga perfecta» de «bestias repugnantes» que «casi arruina» al sector. En esta ocasión hay indicios que invitan a pensar que no será algo temporal.
Expertos como Seteve Simpson, de la Universidad de Bristol, desliza que el cambio climático es «un factor probable» para explicar el aumento de pulpos al sur de Inglaterra. «Nuestras aguas se calientan, por lo que nuestra pequeña isla de Gran Bretaña se está volviendo cada vez más favorable para las poblaciones de pulpo», teoriza. Hay pistas que sugieren que no va desencaminado.
En Plymouth hay pescadores que reconocen que no solo se encuentran con ejemplares adultos cuando faenan. También ven alevines que todavía están en desarrollo. Solo durante los dos primeros meses de 2026 se capturaron, según la MMO, más de 400 toneladas de pulpo, un 450% más que el año pasado.
¿Afecta a Galicia? La gran pregunta. Sobre todo porque las estadísticas de la Xunta revelan que la tendencia en las lonjas de la comunidad es algo distinta: el volumen de mercancía de los últimos años (2024 y 2025) es muy inferior al de la media de las últimas tres décadas, ya no digamos de los picos alcanzados en años como 2016 o 2010. Las medidas adoptadas por las autoridades y el sector parecen estar corrigiendo esa tendencia, pero queda la incógnita de cómo afectará al sector la potencial competencia ejercida desde el otro lado del canal.
¿Y eso, por qué? Por las propias peculiaridades de la industria del pulpo en Galicia. La clave la daba hace unas semanas Galicia Press al recordar que ahora mismo las capturas en las rías está muy lejos de satisfacer la demanda doméstica. De hecho se calcula que el pulpo extraído directamente de las aguas gallegas cubre apenas la cuarta parte de la demanda. El resto de lo que se vende es mercancía que llega de países como Marruecos, Mauritania y Senegal.
«El consumo es tan grande aquí en Galicia que solo el 25-30% es gallego, no da para más», reconocía hace ya años un empresario del sector a la Cadena SER. No solo se trata de la capacidad pesquera de las rías. En juego entran las cuotas. El mismo experto advertía de hecho que no es lo mismo «el pulpo gallego» que «el pulpo a la gallega o a feira«, una forma de prepararlo. La flota nacional también captura el cefalópodo en caladeros extranjeros para luego exportarlo.
¿Qué esperar entonces? A nivel doméstico es poco probable que el pulpo que llegue congelado de Reino Unido pueda competir con el género fresco capturado en las rías, pero queda la incógnita de cómo influirá la entrada de un nuevo actor en el mercado, tanto en lo que se refiere a exportaciones como a nivel interno. Sobre todo si tenemos en cuenta la curva ascendente del precio del pulpo.
La popularización de la especie en Inglaterra no solo tiene por qué afectar a las pesqueras, también puede impulsar la demanda en los hogares británicos.
Imágenes | Unsplash, Gary Sandoz (Unsplash) y Pesca de Galicia
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Durante décadas, el pulpo «de Galicia» ha sido la mayor garantía de calidad. Reino Unido quiere arrebatárselo
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Xataka
por
Carlos Prego
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