Xataka – Dos arquitectos huyeron del caos de Nueva Delhi para construir una casa de barro en el Himalaya. Ahora es un Airbnb
«Reserva solo si estás cómodo haciendo senderismo durante 1,5 km en un bosque con mochila y quieres experimentar la naturaleza cruda y la vida lenta con vistas preciosas». Así se presenta una de las propiedades más llamativas de Airbnb en Rishikesh, India. La casa es obra de dos hermanos arquitectos que huyeron del capitalismo salvaje de la ciudad para acabar creando el refugio más codiciado de la montaña y símbolo de la gentrificación de la espiritualidad.
Dos hermanos en busca de paz. En Business Insider cuentan la historia de Raghav y Ansh Kumar, dos hermanos arquitectos de Nueva Delhi que trabajaban para una firma de arquitectura alemana. Los hermanos se sentían atrapados en una rutina implacable, con jornadas interminables, y una cultura laboral que glorificaba el agotamiento. Durante la pandemia, dieron un giro radical y decidieron abandonar la ciudad e irse a las montañas, concretamente a Rishikesh, la ciudad conocida como «la puerta del Himalaya» ya que desde ella salen los peregrinos que inician la ruta Char Dam.
Construir con las manos. Uno de los motivos de este cambio de vida tuivo que ver con la desconexión que les provocaba estar encerrados en una oficina, alejados del proceso de construcción, así que se les ocurrió volver al proceso más analógico posible. Trazaron los planos de la casa de forma intuitiva usando palos directamente sobre el terreno y para construirla usaron la técnica tradicional con cob, una mezlca de barro, paja y agua, todos materiales extraídos de la misma zona.
Para la construcción contaron con cuatro trabajadores a tiempo completo, pero también contaron con la ayuda de más de 100 voluntarios que ficharon a través de la plataforma de intercambio Workaway. Los muros tienen 45 centímetros de grosor y aumentaban unos 15-30 centímetros al día. En total, tardaron 18 meses en construirla
La ironía. Los hermanos querían escapar de la «arquitectura del dinero, la eficiencia y la productividad» y del agotamiento corporativo capitalista, pero acabaron construyendo un refugio espiritual para monetizarlo en Airbnb por 140 dólares la noche, un precio bastante alto para la media en la zona (hemos encontrado casas enteras a 50 euros la noche).
A esto se le suma la paradoja de los materiales: las comunidades locales y el propio gobierno suelen rechazar estas casas de barro por considerarlas un símbolo de pobreza, prefiriendo el cemento como señal de progreso y prosperidad. Que los hermanos estén cobrando un precio premium a turistas para dormir entre las mismas paredes de barro de las que los lugareños intentan huir eleva la ironía al máximo. Esencialmente, han huido de la rueda del hámster corporativa para empaquetar y vender su «desconexión» a los mismos trabajadores estresados de los que pretendían alejarse.
La gentrificación espiritual. La aventura de estos hermanos no ocurre en el vacío, sino que forma parte de una ola de gentrificación que está transformando la región. Como decíamos, Rishikesh es conocida históricamente como un destino de peregrinación y la capital mundial del yoga, pero hoy en día se ha convertido en un objetivo para inversores inmobiliarios y expatriados que buscan adquirir segundas residencias o abrir lucrativos negocios que explotan precisamente esa aura de espiritualidad.
El gobierno está urbanizando agresivamente la zona montañosa para sostener esta nueva ola de turismo y nómadas digitales. Recientemente, han impulsado y modernizado infraestructuras que incluyen la ampliación de carreteras, la construcción de aparcamientos de varios pisos para combatir la congestión del tráfico y la instalación de bases de operaciones comerciales para deportes como el rafting.
Imagen | Airbnb
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Dos arquitectos huyeron del caos de Nueva Delhi para construir una casa de barro en el Himalaya. Ahora es un Airbnb
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Amparo Babiloni
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