Xataka – Conventos, cuarteles y molinos: el plan de Navarra para lograr más vivienda sin construir
Los precios de la vivienda en el estado están desbocados, se estima que hay un déficit residencial de unas 700.000 viviendas y aunque hay quien cree que el problema se solucionaría construyendo más, otros no lo tienen tan claro. Así que la Comunidad Foral de Navarra ha buscado una alternativa «solidaria, sostenible y alejada de la especulación frente al mercado tradicional», como explicaba Begoña Alfaro, vicepresidenta tercera y consejera de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias del Gobierno foral: un modelo residencial de cooperación abierto a rehabilitar edificios singulares.
Hacia la vivienda colaborativa. El Gobierno de Navarra ha autorizado el envío al Consejo de Navarra el nuevo anteproyecto de Ley Foral de Vivienda Colaborativa, es decir, conjuntos residenciales cuya titularidad recae en una cooperativa integrada por personas socias con derecho de uso y disfrute individual y a largo plazo de la vivienda y sus espacios comunes. Es decir, un régimen intermedio entre la propiedad privada permantente clásica y el alquiler.
Este anteproyecto contempla tres modalidades de vivienda colaborativa:
- la asequible, sin ánimo de lucro ni baremo o necesidad de inscripción previa en el Censo.
- la destinada a mayores de entre 50 y 70 años, con espacios asistenciales y sociosanitarios.
- En patrimonio arquitectónico, rehabilitando edificaciones singulares como caseríos, antiguos molinos, conventos, estaciones de ferrocarril, antiguos cuarteles.
Por qué es importante. Porque su objetivo es ofrecer un modelo residencial estable, solidario y no especulativo frente a la propiedad plena y el alquiler tradicional y los mecanismos que han promovido la especulación y el impedimento o dificultado el acceso a la vivienda a la ciudadanía. Como ha declarado para eldiario.es el economista Ignacio Ezquiaga, el modelo navarro de políticas públicas de vivienda debería considerarse «un modelo a seguir» por otras comunidades, lo que aporta un valor añadido a esta ley como parte de una estrategia integral y no como una medida aislada.
Esta ley se dirige a los estamentos de la población que más lo necesita: personas con pocos recursos y/o en edad avanzada. En este último caso, constituye una suerte de alternativa al modelo de negocio de las residencias. Además, es una forma de aprovechar y dar una segunda vida útil a edificaciones singulares.
Contexto. En 2025 Navarra declaró zona de mercado residencial tensionado 21 municipios donde ya han caído los precios del alquiler. Además, es la única comunidad autónoma en el que la vivienda se abarató el pasado mes de abril con un 3,9%. Eso sí, en el trimestre anterior subió un 10,5%, si bien fue la segunda comunidad que menos aumentó. Además, el año pasado lideró la construcción de vivienda protegida: construye el doble por habitante que la Comunidad de Madrid. Así, más del 20% de las viviendas son protegidas: de las 870 viviendas finalizadas en 2025, 449 contaban con algún tipo de protección.
Según los expertos, entre los motivos que explican que Navarra sea uno de los pocos lugares con brotes verdes en el estado español está que la comunidad foral lleva tiempo apostando por impulsar políticas públicas de vivienda. Esta Ley Foral de Vivienda Colaborativa no nace de la nada: lleva meses con procesos de participación pública. Mientras tanto, la comunidad foral ha ido construyendo un ecosistema legal de vivienda, con un Registro de Grandes Tenedores de Vivienda o la primera ley estatal que regula el alquiler de habitaciones.
En detalle. Se entiende como vivienda colaborativa en patrimonio arquitectónico «aquella que se promociona en edificaciones singulares, cuenten o no con algún nivel de protección» y que no sean susceptibles de susceptibles de segregación en diferentes viviendas con las condiciones mínimas exigidas por la normativa en materia de habitabilidad.
Esta rehabilitación dará lugar a viviendas colaborativas que garanticen que dispongan de espacios interiores de al menos 30 metros cuadrados útiles por unidad de convivencia, que cada de esas unidades cuenten con una habitación, cocina y baño (salvo que haya cocina colectiva) y espacios e instalaciones comunes.
Sí, pero. De momento este es un anteproyecto de ley y el proceso para que se convierta en ley es largo: falta que el Consejo de Navarra dé su opinión, que el Gobierno apruebe el proyecto definitivo y que pase por el Parlamento, donde se debatirá, votará y se introducirán cambios. Por otro lado, el modelo de vivienda colaborativa es aún minoritario y de lento despliegue, por lo que su impacto sobre la crisis de acceso a la vivienda a corto plazo será previsiblemente limitado frente a otras potenciales medidas como el control de alquileres en zonas tensionadas.
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Conventos, cuarteles y molinos: el plan de Navarra para lograr más vivienda sin construir
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Eva R. de Luis
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