Xataka – Aragón produce tanta energía que ya no sabe qué hacer con ella. Y eso son excelentes noticias para los centros de datos
Aragón siempre ha ejercido de gran pila para el resto del país, enviando gigavatios hacia los focos industriales de Cataluña o el País Vasco, pero ahora el guion ha cambiado. La comunidad tiene ahora un «problema» que muchos envidiarían: produce tanta energía que ha atraído a quienes más la necesitan. Como si de un imán se tratase, los gigantes tecnológicos han aterrizado en el valle del Ebro para convertir a la región en lo que El País ya denomina «la Virginia española», en referencia al estado norteamericano con mayor concentración de centros de datos del mundo.
La radiografía de un récord agridulce. Para entender la magnitud del cambio, hay que mirar el contador. Según los datos desgranados por El Periódico de Aragón, la comunidad volvió a batir en 2025 su récord histórico de producción eléctrica, alcanzando los 22.365 gigavatios hora (GWh), un 2,1% más que el año anterior. Sin embargo, este hito esconde una letra pequeña importante: el récord no se logró gracias al viento o al sol, ya que estos cayeron un 4,8% debido a la sequía (que hundió la hidráulica un 19,1%) y a un año menos ventoso.
Aquí viene la parte agridulce, para compensar la caída verde y cubrir el hueco dejado tras el gran apagón de abril, los ciclos combinados de gas dispararon su actividad un 112,2%. Pero el dato que realmente confirma el cambio de era no es cuánto se produce, sino cuánto se gasta. Mientras la demanda eléctrica en España crecía un modesto 2,7%, en Aragón el consumo interno se disparó un 7,1%, una cifra que el medio provincial califica de «verdadero cambio estructural» y que atribuye directamente al despegue de los complejos de Amazon Web Services (AWS) en Villanueva de Gállego, El Burgo y Huesca.
La lluvia de millones (y de megavatios) Este apetito energético no es casualidad; es la gasolina de una inversión sin precedentes. Como hemos explicado en Xataka, el gobierno autonómico ha dado luz verde a la expansión de AWS, que contempla una inversión de 15.700 millones de euros en un plan a diez años. No se trata de construir naves aisladas, sino de crear una «Región AWS» (Europe Spain), un sistema de ocho campus interconectados por fibra óptica que funcionan como una única unidad operativa blindada ante fallos.
Pero no todo son servidores y algoritmos en la nube. Desde el Heraldo han detallado que Amazon no solo guardará datos, sino que también construirá en Aragón una fábrica de reciclaje de servidores. Con una inversión adicional de 200 millones de euros, esta planta de economía circular promete crear hasta 1.100 empleos directos, un balón de oxígeno laboral que va más allá de los perfiles técnicos de alta cualificación.
Atasco en la red y huida a Teruel. La paradoja aragonesa es que, aunque sobra energía, faltan «carreteras» para transportarla. La red de distribución eléctrica en la comunidad está al límite, con una ocupación del 94,3%, muy por encima de la media nacional. Hay luz, pero no hay enchufes libres para tanta industria.
Esta saturación en el nudo logístico de Zaragoza ha provocado un movimiento inesperado hacia la «España vaciada». Tal y como relata mi compañero en Xataka, ante la imposibilidad de conectarse en la capital, AWS ha decidido llevarse uno de sus nuevos centros a La Puebla de Híjar, un pueblo de Teruel de apenas 900 habitantes. La elección es estratégica: la carretera N-232 actúa como eje vertebrador y, allí sí, la red eléctrica tiene capacidad (100 MW garantizados) para alimentar a la bestia.
La cara B: agua y territorio. Toda revolución tiene un coste, y en este caso se mide en recursos naturales. La euforia digital choca con la realidad física de un territorio de secano. Las alarmas saltaron, según informa El País, cuando Amazon solicitó ampliar en un 48% su concesión de agua para refrigerar sus servidores. El conflicto es palpable en el terreno, la comunidad de regantes de Gaén en Teruel mantiene bloqueadas las negociaciones, negándose a ceder agua del Ebro si eso compromete el futuro agrícola de la zona.
La visión más crítica la aporta Ecologistas en Acción. Su visor de renovables advierte de que el despliegue no es inocuo: hay más de 12.000 hectáreas de plantas solares autorizadas y miles de aerogeneradores en trámite. La organización alerta de que, si se aprueban todos los proyectos de centros de datos en cartera, su consumo eléctrico podría llegar a quintuplicar la demanda actual de toda la comunidad, convirtiendo el paisaje aragonés en un polígono industrial continuo y secando sus recursos hídricos.
El nuevo equilibrio. Aragón cerró el año 2025 en una encrucijada fascinante. Como concluye El Periódico de Aragón, la comunidad sigue siendo excedentaria, pero cada vez menos. Las exportaciones de electricidad han caído del 56% al 52% en solo un año.
La región ha logrado lo que parecía imposible: dejar de ser una mera estación de servicio para convertirse en el motor de la economía digital. Pero la pregunta que queda en el aire, entre cifras de inversión millonaria y advertencias ecologistas, es si la red eléctrica y los recursos hídricos aguantarán el peso de ser el disco duro de Europa.
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Aragón produce tanta energía que ya no sabe qué hacer con ella. Y eso son excelentes noticias para los centros de datos
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Alba Otero
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