Xataka – 25 veces más potente que el de Psyche: el nuevo motor de iónico de la NASA, pieza fundamental para llegar a Marte
Los motores iónicos no son una novedad. Son muchos los satélites que los han usado para estabilizarse en su órbita. También se ha usado en naves pequeñas como la de la misión Psyche, cuyo objetivo fue explorar el asteroide con su mismo nombre. Sin embargo, la NASA quiere ir más allá y crear un motor iónico tan potente que en un futuro se pueda usar para llevar humanos a Marte. Aún queda mucho para eso; pero, según sus últimas pruebas, podrían estar en el buen camino.
El motor iónico más potente. Hasta ahora, el motor iónico más potente que se ha usado para ir al espacio ha sido el de la misión Psyche. Con él se ha llegado a alcanzar una velocidad de 200.000 kilómetros por hora. En cambio, los científicos de la NASA han probado recientemente en Tierra un motor mucho más potente. Se trata de un propulsor magnetoplasmadinámico alimentado por litio, que utiliza una corriente eléctrica, que interactúa con un campo magnético para acelerar un propelente a base de iones de litio. Todo ello se hace en una cámara de vacío de 8 metros de largo.
Tras las pruebas, se han alcanzado los 120 kilovatios de potencia: 25 veces más que con Psyche. Sigue siendo poco para viajar a Marte, pero, tras el éxito de las pruebas, estos investigadores esperan poder escalar el proceso hasta conseguir motores de 4 megavatios. Varios de esos sí que podrían servir para conquistar el planeta rojo.
Distintos iones. A grandes rasgos, un motor iónico consta de una cámara de vacío en la que un campo electromagnético acelera átomos cargados eléctricamente por una tobera, generando un empuje. Esos átomos cargados son el propelente iónico. Tradicionalmente se usa xenón, aunque se han empezado a explorar también plasmas metálicos. Ahí es donde entra en juego el litio.
Ventajas. Los motores impulsados por iones gastan un 90% menos de propelente que los químicos. Esa, por sí sola, ya es una gran ventaja. Por otro lado, aunque empiezan con una velocidad muy baja, tienen la ventaja de que, en ausencia de fricción, como ocurre en el vacío del espacio, siguen acelerando durante mucho tiempo, por lo que pueden llegar a alcanzar velocidades muy altas. Así es como se ha conseguido que muchos satélites puedan ajustar su órbita.
Falta una pieza clave. Para poder poner en marcha ese campo electromagnético se necesita una fuente de energía que normalmente se obtiene mediante placas solares. Sin embargo, para ir a lugares muy lejanos a los que el Sol no llegue tan fácilmente, sería necesario buscar alternativas. Por eso, los científicos de la NASA consideran que este motor iónico se debería complementar con los propulsores nucleares que tanto esta agencia como otras llevan tiempo estudiando.
En el caso de la NASA, han avanzado mucho con Space Reactor-1 Freedom, una nave espacial impulsada por energía nuclear, cuyo primer lanzamiento se ha programado para 2028.
Se necesita inversión. Para poder escalar lo logrado hasta ahora, se tendrán que hacer inversiones estratégicas, como ya ha señalado el administrador de la NASA, Jared Isaacman, en declaraciones recogidas por Space. El escalado que quieren hacer no es pequeño, por lo que quedan pendientes de poder recibir la financiación adecuada. Mientras tanto, al menos pueden estar orgullosos de que los 5 primeros encendidos de este prototipo inicial han ido a la perfección.
Imagen | NASA
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25 veces más potente que el de Psyche: el nuevo motor de iónico de la NASA, pieza fundamental para llegar a Marte
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por
Azucena Martín
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