Xataka – La Torre Eiffel rusa sobrevivió a Stalin, a Hitler y a la caída de la URSS. Un siglo después, Moscú ha decidido que es más fácil copiarla que conservarla
Año 1922, la Unión Soviética levanta en Moscú una torre de acero que pretendía rivalizar con la Torre Eiffel de París. Aquella mole sobrevivió a Stalin, a la Segunda Guerra Mundial y a la desaparición del país que la había construido. Más de un siglo después, su futuro está en manos de las autoridades rusas, que consideran demasiado costoso restaurarla y plantean desmontarla para levantar una versión nueva. Sí, Rusia está dispuesta a conservar la idea de uno de sus mayores prodigios de ingeniería, incluso si para hacerlo tiene que destruirla.
La Torre Eiffel soviética. La Torre Shújov, situada al sur del centro de Moscú, fue encargada por Lenin y terminada en 1922. Diseñada por el ingeniero Vladímir Shújov, alcanza los 148 metros y está formada por una sucesión de estructuras hiperbólicas de acero entrelazado.
Su función era transmitir señales de radio por el territorio soviético y simbolizar las ambiciones tecnológicas del nuevo Estado comunista. La ligereza de su diseño la convirtió en una referencia de la arquitectura moderna y en una respuesta simbólica a la Torre Eiffel, inaugurada en París en 1889.
Un siglo resistiendo. La estructura atravesó las purgas estalinistas, la invasión alemana de la Unión Soviética y el colapso del régimen en 1991. Su deterioro llegó de una forma mucho menos espectacular, con décadas de mantenimiento insuficiente. La última vez que se pintó fue en 1964 y dejó de utilizarse en gran medida para las transmisiones a finales de 2001.
En 2014 ya existía un plan para derribarla, frenado por las protestas de especialistas rusos e internacionales. Tres años después se propuso desmontar las secciones superiores con un helicóptero para restaurarlas en un taller y reparar las inferiores sobre el terreno. Aquella intervención nunca se realizó.

Desmontar para reconstruir. Ahora, contaba el New York Times que el Ministerio de Cultura ruso ha modificado las condiciones de protección patrimonial del monumento, permitiendo su desmontaje completo sin exigir la conservación de todos sus elementos originales. La Red Rusa de Televisión y Radiodifusión, propietaria de la instalación, sostiene que el acero está demasiado deteriorado y que restaurarlo resultaría económicamente inviable.
Su propuesta consiste en recuperar las piezas que puedan aprovecharse y construir una nueva torre inspirada en el diseño de Shújov. Todavía no se han presentado públicamente planos detallados ni se ha explicado cuánto material histórico sobreviviría a la operación.

La factura de conservar la historia. La propietaria afirma que las alternativas de restauración estudiadas costarían miles de millones de rublos y que el presupuesto podría dispararse ante daños difíciles de evaluar. El historiador Airat Bagautdínov sostiene que esa incertidumbre ha pesado decisivamente en la elección del desmontaje.
Plus: la decisión llega en un contexto en el que Rusia prevé dedicar más de 200.000 millones de dólares a defensa el próximo año, mientras se reducen otras partidas. De hecho, el contraste ha alimentado las críticas sobre las prioridades presupuestarias del Kremlin.

La rebelión de los arquitectos. Explicaba el Times que especialistas rusos e internacionales han dirigido una carta abierta a Vladímir Putin para pedir que se paralice el proyecto y se revise el estado real de la estructura. Los firmantes argumentan que los estudios recientes indican que buena parte del acero original podría conservarse.
Entre quienes cuestionan la sustitución figura Barry Bergdoll, historiador de arquitectura de la Universidad de Columbia, que recuerda que la Torre Eiffel francesa ha sido restaurada repetidamente sin necesidad de reemplazarla por una copia. Para los defensores de Shújov, reproducir la silueta con acero moderno destruiría una parte esencial del valor histórico del monumento.
El futuro de una obra irrepetible. El calendario comunicado por las autoridades rusas el pasado 22 de octubre prevé preparar la obra este otoño, comenzar el desmontaje de la sección superior a principios de 2027 y retirar después las otras cinco secciones.
Los responsables del proyecto, por su parte, aseguran que intentarán conservar tantos elementos originales como sea posible, mientras los conservacionistas temen que la mayor parte termine sustituida. Así, tras sobrevivir a más de un siglo de convulsiones políticas y guerras, la Torre Shújov afronta una amenaza distinta e inesperada: que su silueta sobreviva mientras desaparece buena parte de la obra auténtica que la hizo célebre.
Imagen | Sergey Norin, Maxim Fedorov, Ivtorov, Ludvig14
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Miguel Jorge
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