Xataka – ‘Cyberpunk 2077’ lleva casi seis años encerrando a los jugadores en Night City. Uno ha encontrado una forma de escapar
Los mundos abiertos tienen una curiosa contradicción: cuanto más consiguen convencernos de que podemos ir a cualquier parte, más ganas tenemos de comprobar dónde están realmente sus límites. En ‘Cyberpunk 2077‘, esa pregunta tenía una respuesta aparentemente clara. Night City está rodeada por una frontera protegida que impide abandonar la ciudad y que, dentro del propio universo del juego, funciona como un control fronterizo integrado en la ficción. Durante años, cualquier intento de atravesarla por la ruta habitual terminaba igual, con el jugador eliminado antes de descubrir qué había al otro lado. Hasta que The Golden Neck decidió no enfrentarse a la frontera como el juego esperaba y encontró una forma diferente de escapar.
La historia de este jugador no es únicamente la de alguien que encontró una ruta alternativa en un videojuego. También es un ejemplo de una de las tensiones más interesantes de los mundos abiertos: la distancia entre la sensación de libertad que ofrecen y las fronteras que necesariamente existen detrás de ella. Por muy grande que sea un mapa, sus creadores tienen que decidir qué zonas forman parte de la experiencia, qué elementos pueden ver los jugadores y hasta dónde pueden llegar. La diferencia está en cómo se construyen esas limitaciones: algunas se notan de inmediato, mientras que otras intentan integrarse dentro de la propia ficción para que parezcan una parte natural del mundo.
Los mundos abiertos tienen fronteras, aunque intenten esconderlas
Crear un mundo abierto no consiste simplemente en dibujar un mapa enorme y dejar que el jugador avance sin restricciones. Detrás de cada ciudad, carretera o paisaje hay decisiones sobre qué debe existir, qué merece ser explorado y qué zonas quedan fuera de la experiencia. Por eso todos estos juegos necesitan algún tipo de frontera, aunque intenten esconderla. La diferencia entre un mundo que rompe la inmersión y uno que parece vivo está precisamente en la forma en la que sus creadores consiguen que esas limitaciones pasen desapercibidas para quien juega.
Cada estudio encuentra su propia manera de decirle al jugador que hay lugares a los que todavía no puede llegar. Rockstar, por ejemplo, utilizó en ‘GTA Vice City‘ una solución sencilla pero efectiva: zonas que existían en el mapa permanecían cerradas hasta que el avance de la historia permitía acceder a ellas. En ‘The Witcher 3‘, CD Projekt Red utilizó un enfoque diferente, con límites más tradicionales que recordaban al jugador que estaba abandonando el espacio diseñado para la aventura. En ‘Red Dead Redemption 2‘, Rockstar utilizó mecanismos menos visibles para impedir ciertos intentos de exploración.
En ‘Cyberpunk 2077’, esa separación no aparece como una simple barrera colocada para decirle al jugador que ha llegado demasiado lejos. El límite forma parte del propio universo de Night City: al sur de la ciudad existe un puesto fronterizo que separa la metrópolis del territorio exterior y que está protegido por fuerzas como la SoCal Border Patrol y Militech. La carretera parece continuar, pero el juego construye una explicación dentro de la ficción para impedir que V pueda abandonarla.

El jugador aprovechó la arquitectura del puesto fronterizo para ganar altura y buscar una ruta alternativa
El camino habitual para abandonar Night City estaba pensado para fracasar. El punto de control podía verse, podía alcanzarse y podía intentarse cruzar, pero el juego tenía preparada una respuesta para quien lo intentara: detener al jugador antes de que pudiera continuar. The Golden Neck decidió cambiar el planteamiento. En lugar de buscar una forma de superar el control frontalmente, empezó a observar el escenario desde otra perspectiva, buscando una ruta que no dependiera de la carretera ni de la vigilancia del puesto fronterizo. La clave no estaba en enfrentarse a la barrera, sino en encontrar un punto del mapa que permitiera rodearla.

La fuga permitió observar una parte del mundo de ‘Cyberpunk 2077’ que normalmente permanece fuera del recorrido habitual
Para conseguirlo, The Golden Neck tuvo que convertir la frontera de Night City en un problema de movilidad. El primer paso fue preparar al personaje con los implantes de piernas necesarios para realizar saltos cargados y después dirigirse hasta una estructura cercana al límite del mapa. Desde allí comenzó una escalada que le permitió ganar altura y alcanzar zonas del escenario que normalmente no forman parte del recorrido habitual. El punto clave llegó cuando aprovechó esos saltos para avanzar por encima de la barrera, apoyándose en elementos del entorno hasta conseguir pasar al otro lado del control fronterizo.

Después de escapar de Night City, la motocicleta apareció al otro lado y permitió recorrer la zona exterior.
Pero el descubrimiento no terminó en el momento en el que consiguió atravesar la frontera. El usuario quiso comprobar hasta dónde llegaba realmente esa escapatoria y, una vez al otro lado, pudo llamar a su motocicleta para continuar explorando la zona exterior de Night City. Lo que había al otro lado no era una nueva ciudad secreta ni un territorio completo preparado para ser recorrido, sino un espacio normalmente inaccesible que permitía observar qué quedaba detrás del recorrido habitual del juego. La demostración servía como prueba de que aquella separación no era tan definitiva como parecía.
Al final, la historia de esta fuga no trata únicamente sobre una ruta alternativa para abandonar Night City. Trata sobre una relación que existe desde hace décadas entre quienes crean los videojuegos y quienes los juegan. Los desarrolladores construyen espacios cada vez más grandes e inmersivos, pero los jugadores siguen haciendo la misma pregunta: “¿qué ocurre si intento ir un poco más allá?”.
Imágenes | The Golden Neck
–
La noticia
‘Cyberpunk 2077’ lleva casi seis años encerrando a los jugadores en Night City. Uno ha encontrado una forma de escapar
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
.

