Xataka – Hasta ahora, toda la industria IA se ha financiado a sí misma de forma circular. Nvidia acaba de romper con esa dinámica

Hasta ahora, toda la industria IA se ha financiado a sí misma de forma circular. Nvidia acaba de romper con esa dinámica

En los últimos dos años, Nvidia se ha dedicado tanto a vender los picos y las palas del boom de la IA como, cada vez más, a prestar el dinero para comprarlos. Esta semana ha intentado algo diferente. Y es que en lugar de firmar los cheques ella misma, ha convencido a seis de los grandes nombres de Wall Street para que lo hagan por ella.

Por qué es importante. Durante estos últimos años, la financiación circular ha sido el sustento de las grandes tecnológicas para seguir invirtiendo en la infraestructura y desarrollo de sus tecnologías de IA, con Nvidia como punta de lanza. La empresa invierte en laboratorios de IA y proveedores en la nube de otras grandes empresas que usan el dinero para seguir comprando chips de Nvidia. Y como consecuencia, las ventas y la cotización de Nvidia crecen.

No son pocos precisamente los analistas que han advertido de que este bucle infla tanto la demanda de GPUs como las valoraciones en todo el sector, ya que no siempre está claro qué parte de esa demanda existiría sin el propio dinero de Nvidia detrás. Este lunes, Nvidia anunciaba un plan de financiación de 500.000 millones de dólares construido casi en su totalidad con dinero de terceros, en un intento de responder directamente a esas críticas.

En detalle. Nvidia ha firmado acuerdos con Apollo Global Management, BlackRock, Blackstone, Brookfield Asset Management, Goldman Sachs y KKR para crear lo que las empresas denominan “plataformas de financiación de capacidad de cómputo”. Según el propio anuncio de Nvidia, el objetivo es movilizar a lo largo del tiempo más de 500.000 millones de dólares en capital de terceros para ayudar a los clientes a pagar centros de datos y clústeres de GPU, especialmente a aquellas empresas que no disponen del efectivo o de la calificación crediticia necesarios para comprar ese hardware de forma directa.

Su CEO, Jensen Huang, afirma que la propia Nvidia solo avalará hasta el 25 % de cualquier operación dada, “evaluando minuciosamente caso por caso”, y describía ese respaldo como algo “basado en el valor residual y diseñado para complementar (no sustituir) la suscripción independiente de riesgos”, según contaba en la red social X. El resto del riesgo recae en las seis empresas socias, que planean recaudar el dinero de forma privada y a través de bonos especiales, utilizando la propia potencia de cálculo como garantía, según compartían desde Bloomberg.

Nerviosismo en los mercados. La primera reacción no fue nada positiva. Y es que cuando se supo la noticia, las acciones de Nvidia cayeron aproximadamente un 1,4 %, y al cierre del lunes la caída se había ampliado a casi un 3 %, esfumando más de 70.000 millones de dólares en valor de mercado, según cuenta el Financial Times. Había cierto nerviosismo en el mercado, según apuntan varios medios. Sin embargo, desde que Huang asomó por redes a explicar que la exposición de Nvidia estaba limitada al 25%, la cosa se calmó algo más.

Sí, pero. No todo el mundo está convencido de que el problema de la financiación circular vaya a desaparecer. Felix Wang, director general de tecnología global en Hedgeye Risk Management, contaba a Bloomberg que operaciones como esta hacen que el producto de Nvidia sea en la práctica más barato para los clientes “sin recortar realmente los precios de las GPU”, al tiempo que convierten la demanda futura de chips “más dependiente de las condiciones crediticias”, lo que plantea interrogantes, señalaba, sobre “qué se considera demanda real”.

Todo el plan se basa también en una apuesta concreta, que es que los chips de Nvidia mantengan su valor a lo largo del tiempo en lugar de depreciarse rápidamente como la mayoría del hardware informático. Ben Emons, fundador de FedWatch Advisors, declaraba a CNBC que la depreciación es “el riesgo clave aquí”, advirtiendo de que una guerra de precios desencadenada por chips chinos más baratos podría afectar precisamente al valor de las GPUs que sostienen estos préstamos más rápido de lo que se amortiza la propia deuda.

Y ahora qué. Nvidia está quemando dinero como nadie. Y es que la propia compañía ya mantiene conversaciones para avalar hasta 250.000 millones de dólares para desarrollar un centro de datos de 10 gigavatios en Ohio que OpenAI planea alquilar, y para ayudar a financiar 350.000 millones de dólares en compras de chips de OpenAI para ese mismo proyecto.Ahora queda ver si esta nueva estrategia realmente desvía esa financiación circular o simplemente se acaba quedando en una jugada para que se acoplen al círculo otros grandes nombres de Wall Street.

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Hasta ahora, toda la industria IA se ha financiado a sí misma de forma circular. Nvidia acaba de romper con esa dinámica

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Antonio Vallejo

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