Xataka – La próxima gran inversión de Amancio Ortega no será en ladrillo: 511 millones de euros acabarán en donaciones hasta 2030

La próxima gran inversión de Amancio Ortega no será en ladrillo: 511 millones de euros acabarán en donaciones hasta 2030

Amancio Ortega lleva un año realmente intenso en lo que respecta a operaciones de compra de inmuebles. Torres de oficinas en Londres, una sede de Amazon en Canadá, un puñado de activos logísticos repartidos por medio mundo. Su holding, Pontegadea, no deja de sumar propiedades a su cartera de activos y, cada pocas semanas, anuncian una nueva operación cerrada.

Pero hay otro capítulo de la enorme fortuna del fundador de Zara que crece en silencio, lejos de notarías y rascacielos de oficinas. Es el que lleva el nombre de su fundación, y acaba de recibir un empujón que marcará su rumbo hasta el final de la década. Esta vez, el destino de los milmillonarios dividendos de Inditex no será convertirse en centros de logística o hoteles de lujo, sino en hospitales, residencias y apoyo a familias que lo perdieron todo.

El bolsillo solidario de Ortega. En 2026, Amancio Ortega ha marcado un récord por la cuantía de los dividendos que ha ingresado de Inditex. 3.234 millones de euros, tras un ejercicio en el que el gigante textil logró un beneficio 6.220 millones. Ese flujo de financiación alimenta a Pontegadea, el holding con el que el empresario ha construido la mayor cartera inmobiliaria privada del planeta, con activos en energía y participaciones en empresas como Redeia o Enagás.

No obstante, una parte de esos dividendos termina en la fundación que lleva el nombre del fundador de Inditex. El año pasado Ortega destinó 65,9 millones de euros a los proyectos que impulsa la fundación, quedando muy lejos de los 765 millones de euros que Ortega aportó en 2024. Según publica la propia fundación en sus cuentas, ahora la entidad prevé gastar 511 millones de euros más hasta 2030 gracias a los fondos que ha aportado Ortega.

La nueva inyección de liquidez se sumará a los 609 millones en inversiones financieras que, según la auditoría externa de la fundación, el año pasado generaron 17 millones en ingresos por sí solas.

25 años, 1.021 millones de euros. La fundación nació en 2001, coincidiendo con la salida a bolsa Inditex, y desde entonces Ortega ha volcado en ella algo más de 1.021 millones de euros. Su esposa, Flora Pérez, es la encargada de dirigir la fundación, mientras que su hija Marta Ortega, actual presidenta no ejecutiva de Inditex, ocupa la vicepresidencia.

Sin duda alguna, el proyecto que más fondos ha acaparado es el destinado a la donación de aceleradores de partículas para protonterapia que la Fundación Amancio Ortega ha pactado con distintas comunidades. En 2021 la entidad acordó destinar 280 millones de euros a instalar diez equipos de protonterapia en la sanidad pública española.

Es una técnica muy precisa, pensada sobre todo para tumores infantiles y de difícil acceso. Cada máquina cuesta unos 28 millones y necesita un búnker de hormigón de hasta tres metros de grosor para funcionar, como el que ya se levanta en el hospital de Fuenlabrada. Cuando los diez centros españoles estén operativos, la previsión es atender «en torno a unos 2.000 pacientes al año de forma inicial», según explicaba en declaraciones a El Español el oncólogo Antonio Conde, coordinador de la plataforma de protonterapia de la SEOR.

El plan no limita solo a España. En 2024 la fundación sumó otros 80 millones de euros para llevar dos aceleradores más al sistema sanitario portugués. El calendario se ha ido moviendo varias veces y aún quedan años de obra por delante.

Según los datos que la Fundación Amancio Ortega ofrece en su web, los proyectos de carácter social y sanitario entre 2021 y 2025 monopolizaban el 90% del total de las inversiones de la fundación, mientras que el 10% restante se dedicaba a proyectos de educación. De cara a 2030, el porcentaje que se dedicará a Bienestar social estará rondando el 95% o incluso más, reduciendo la partida de fondos destinada a educación.

Un techo para los mayores. Además de los convenios con la sanidad pública para la instalación de los aceleradores para la protonterapia, desde 2019 la fundación tiene comprometidos 180 millones de euros para levantar siete residencias públicas, una en cada gran ciudad gallega, con 900 plazas en total. Cinco ya están entregadas, la última de ellas en Ferrol, donde la inversión superó los 31 millones de euros solo en ese centro.

Cada residencia cuesta entre 25 y 30 millones y se integra después en la red pública que gestiona la Xunta. Es el programa que más recursos consumió el año pasado dentro de las cuentas de la entidad, con 35,2 millones destinados solo a estas obras. Faltan dos residencias por entregar, en Vigo y Ourense, para cerrar un plan que lleva ya seis años en marcha.

Cruz Roja, Cáritas y los afectados por la DANA. No todo en la fundación tiene forma de edificio. Cada año hay una partida fija para Cruz Roja, que en el último ejercicio recibió 7,6 millones, y otra para Cáritas. A eso se suman las ayudas de emergencia, como la que llegó tras la DANA de Valencia, con una contribución de 100 millones puesta a disposición de los ayuntamientos afectados y repartida entre 2024 y 2025.

La Fundación Amancio Ortega también tiene compromisos a más largo plazo, como el convenio con el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona para construir un centro de investigación de enfermedades minoritarias, con 52 millones de euros ya reservados.

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Imagen | GTRES, Unsplash (Jem Sahagun)


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La próxima gran inversión de Amancio Ortega no será en ladrillo: 511 millones de euros acabarán en donaciones hasta 2030

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Rubén Andrés

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