Xataka – El CEO de Volkswagen admite su principal problema: fabricar le cuesta un 20% más que a sus competidores y le sobran trabajadores
Hay empresas que anuncian sus crisis con un comunicado solemne. Volkswagen ha elegido un camino diferente: una entrevista interna a su CEO colgada en su intranet, que termina siendo filtrada al diario alemán Der Spiegel. Así se ha enterado media Europa de que el mayor fabricante de coches del continente sigue sin encontrar la salida a una crisis que amenaza con el despido de hasta 100.000 empleados y con el cierre de fábricas.
Oliver Blume, consejero delegado de Volkswagen, publicó una entrevista dirigida a ofrecer algo más de información a la plantilla mientras el consejo de administración decide el plan estratégico que definirá el futuro de la compañía. Según se desprende de sus palabras, el resultado es un plan que puede cambiar Volkswagen para siempre.
Un mensaje para los suyos. Blume llevaba semanas evitando entrar en detalles sobre el alcance de los recortes que Volkswagen estaba considerando aplicar para mantenerse a flote, mientras varios trabajadores protestaban a las puertas de sus plantas. En su entrevista publicada en la red interna de la compañía, Blume reconoció que los costes de administración y apoyo al negocio principal siguen un 20% por encima de lo que manejan sus rivales.
Este porcentaje condiciona la línea de acción de Volkswagen: reducir el tamaño de la empresa y, según Blume, eso pasa por despedir a trabajadores. La pregunta del millón es a cuantos habrá que despedir. «Una derivación teórica sin cambio en los costes laborales daría un ajuste de 50.000 empleos en todo el mundo», aseguraba su CEO en la entrevista filtrada.
A estos, se sumarían los 50.000 ya pactados con los sindicatos para Alemania hasta 2030. La suma redonda son los 100.000 empleos que ya resuenan en los pasillos de toda la compañía.
Las fábricas en la picota. Blume también rompió su silencio sobre el futuro de las cuatro plantas alemanas que llevan meses en el aire. «La verdad es también que, a día de hoy, aún no podemos confirmar una ocupación competitiva para las plantas de Emden, Hannover, Zwickau y Neckarsulm», lamentaba el consejero delegado de la compañía.
El motivo es que Volkswagen tiene una estructura sobredimensionada. Las plantas europeas del grupo tienen capacidad para montar 500.000 coches más de los que el mercado pide ahora mismo. Eso obliga a Volkswagen no solo a reducir su capacidad productiva para ahorrar costes, sino a recortar su catálogo de coches para hacer más eficientes las cadenas de montaje y, con ello, reducir también el número de fábricas.
Ese plan también podría afectar a las fábricas de Volkswagen en Martorell y Navarra, aunque el mayor impacto del recorte se espera en su infraestructura en Alemania.
La vía militar de Volkswagen. Como alternativa al cierre, Blume habla de cambiar el uso de las fábricas, y dedicarlas a la fabricación de armamento. Algo parecido a lo que ya ocurre en Osnabrück, donde Volkswagen negocia con la empresa israelí Rafael para fabricar sistemas antimisiles.
Sin embargo, los intereses geopolíticos han bloqueado esas negociaciones. Catar es un importante accionista de Volkswagen con dos sillones en su consejo de administración, y no ve con buenos ojos que la compañía fabrique armamento que puede desestabilizar el delicado equilibrio de Oriente Medio.
El peso del «pueblo». Por otro lado, la compañía no es un fabricante de coches al uso. El gobierno de Baja Sajonia tiene un peso muy importante en su consejo de administración, lo cual complica que prosperen iniciativas que sean especialmente lesivas para los trabajadores. Lo cual garantiza que los sacrificios no recaerán solo del lado de la plantilla. De hecho, el Estado de Baja Sajonia votó en contra del despido de una sexta parte de su plantilla por doce votos frente a siete.
Baja Sajonia controla el 20% del capital y suele remar junto a los sindicatos para proteger el empleo en su territorio. «La industria automovilística alemana es el área central de nuestra economía alemana», declaraba Christiane Benner presidenta del sindicato IG Metall.
Una oportunidad para China. Ante los tambores de venta, algunos analistas han puesto su mirada en China ante la posibilidad de que alguna marca firme un acuerdo con Volkswagen para aprovechar la infraestructura de la compañía para fabricar en Europa.
El economista Moritz Schularick, presidente del Instituto de Economía Mundial de Kiel, fue un poco más allá y pronosticó que el gigante automotriz alemán «probablemente sea adquirido por un fabricante chino como BYD». Dada la presencia institucional en el accionariado de Volkswagen es difícil que se produzca una venta total. En cualquier caso, ninguna de estas opciones ha sido confirmada por la cúpula directiva de Volkswagen y se mantienen en el ámbito especulativo.
Imagen | Volkswagen
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El CEO de Volkswagen admite su principal problema: fabricar le cuesta un 20% más que a sus competidores y le sobran trabajadores
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Rubén Andrés
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