Xataka – Hace 2.000 años quisieron levantar un templo a la diosa Minerva en Cuenca. Acabaron haciéndolo en el lugar más improbable
En una cantera uno espera encontrase básicamente operarios, maquinaria y bloques apilados. Es así hoy y probablemente era así (con las diferencias obvias) en tiempos del Imperio romano, cuando los canteros de Hispania excavaban en las montañas y cuevas de la península en busca de yacimientos. En una cantera explotada entre los siglos I y IV d.C. en Cuenca, los arqueólogos han encontrado sin embargo algo más: un templete de 2.000 años dedicado a Minerva.
De simple cantera a templo.
¿Qué ha pasado? Que los arqueólogos han dado con un hallazgo fascinante en Carrascosa del Campo, en el término municipal de Campos del Paraíso (Cuenca): un templete dedicado a la diosa Minerva. El descubrimiento es interesante por el valor de la talla en sí, pero lo que lo hace realmente especial es su contexto.
La aedicula no se erigió en el centro de una ciudad, el patio de una villa adinerada o en los muros de un santuario. La pieza votiva se talló en la roca de una cantera. Sus creadores la labraron en el frente del yacimiento, un lugar en el que seguramente era más fácil encontrarse con canteros que sacerdotes.
¿Cómo es el santuario? El templete se encuentra en un paraje conocido como Peña de la Saceda y los expertos calculan que se labró entre mediados del siglo II e inicios del III d.C. El conjunto está formado por pilastras, capiteles, un frontón triangular y un entablamiento tallado, lo que imita un pequeño santuario.
Aunque la representación de la diosa Minerva está muy deteriorada por el paso de los siglos, los expertos han identificado sus atributos tradicionales (casco, lanza y peplo) y un mochuelo, un icono empleado como símbolo de la diosa.
¿Sabemos algo más? «De la diosa Minerva apenas se vislumbra nada. Lo que se aprecia claramente es un mochuelo, que es el ave totémica que representa a Minera», explica en la SER Juan Carlos Guisado di Monti, uno de los arqueólogos que firman el artículo de la revista Mantva en la que se ha revelado el hallazgo.
El relieve está acompañado de una breve inscripción en la parte inferior de la aedicula, en la que puede leerse: «Minervae dominae Ploti vs cun svo comitato», es decir: «A Minerva Domina, (se lo dedica) Plotius Vigor con su séquito».
¿Y dónde la encontraron? Esa es la clave. El templete, de 0,7 m de ancho por 0,5 de alto, se concibió como «una pequeña fachada tallada directamente en uno de los frentes pétreos de la cantera». Sus autores labraron el conjunto en roca arenisca, y lo hicieron en la propia cantera, no en un espacio alejado.
No se trata de un detalle menor, ya que nos habla de una conexión entre lo profano y lo sagrado, como una cantera, un espacio a priori funcional y centrado en el trabajo, podía adquirir también un significado sacro con un santuario dedicado a la diosa de la sabiduría, las artes, la estrategia y la artesanía.
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¿Es algo único? «Hay otros templos dedicados a dioses en otras canteras, pero en España hasta ahora no se había descubierto ninguno dedicado a Minerva. Ese es el hallazgo más importante y sorprendente, porque da a entender que los trabajadores de la cantera hacían sus ‘votos’ a la diosa, por las labores que estaban realizando», detalla en elDiario Dionisio Urbina, quien dirige las excavaciones en el yacimiento romano desde hace más de una década.
Igual de relevadora es la breve inscripción situada en la parte inferior del templete y que incluye la fórmula «cum suo comitato», lo que sugiere a los arqueólogos que la ofrenda no fue individual, sino que partió de un grupo.
¿De qué eran las canteras? El templete se localizó a escasos 15 km de Segóbriga, un importante yacimiento que incluye un teatro inaugurado en tiempos del emperador Vespasiano, en el siglo I d.C. Como recuerdan los autores del estudio, la zona era conocida también por las minas de lapis specularis, una piedra de yeso selenítica muy apreciada en Roma para la fabricación de ventanas y cuya explotación generó riqueza en la región. Ahora el templete descubierto en Carrascosa del Campo nos releva algo más: la veneración hacia Minerva.
«El santuario rupestre de Minerva constituye un hallazgo de especial valor. La antigua cantera, transformada en lugar de devoción, evidencia cómo la religión romana no solo se expresó en los grandes santuarios urbanos o periurbanos, sino también en enclaves rurales y productivos donde la comunidad, los trabajadores o sus promotores buscaron la protección y dejaron inscrita en la roca tanto su veneración a la diosa como la memoria de su voto», concluyen los investigadores.
El descubrimiento, eso sí, ha llegado acompañado de cierta controversia. Después de que la noticia circulara en los últimos días en medios generalistas, el director de la excavación de Cerro de la Muela recordó que los trabajos aún están «en curso» y lamentó lo que considera una «difusión no autorizada» de los resultados.
Imágenes | Gobierno de Castilla-La Mancha y Wikipedia
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La noticia
Hace 2.000 años quisieron levantar un templo a la diosa Minerva en Cuenca. Acabaron haciéndolo en el lugar más improbable
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Xataka
por
Carlos Prego
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