Xataka – Cada año se reúnen un veterinario, un jurista, un psicoanalista y un jardinero. Son los dueños secretos del rearme en Europa

Cada año se reúnen un veterinario, un jurista, un psicoanalista y un jardinero. Son los dueños secretos del rearme en Europa

En 1916, en plena Primera Guerra Mundial, el Imperio alemán creó la Kriegsrohstoffabteilung, una oficina dedicada a coordinar empresas privadas para alimentar el esfuerzo bélico. Fue uno de los primeros grandes experimentos modernos de economía de guerra: familias industriales, capital privado y Estado trabajando codo con codo para sostener el conflicto. Más de un siglo después, Europa vuelve a mirar a esas mismas dinastías para levantar su nuevo músculo militar.

Los herederos silenciosos del rearme. La historia la contaba el pasado fin de semana el Financial Times. Cada año, en un hotel discreto de negocios en Alemania, se reúne un grupo peculiar: un veterinario, un vendedor de salvaescaleras, un jurista, un psicoanalista, un jardinero paisajista y varios académicos. A simple vista no tienen nada en común. 

Sin embargo, todos comparten una llave de acceso a una de las empresas más importantes del nuevo mapa militar europeo. Son los accionistas de Wegmann, la familia extendida y fragmentada que controla la mitad de KNDS, el gigante franco-alemán detrás de los tanques Leopard 2 y Leclerc. Durante décadas fueron casi invisibles. Ahora están a las puertas de una operación que puede convertirlos en multimillonarios.

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La salida a bolsa de un gigante de guerra. Ocurre que KNDS prepara su salida a bolsa con una valoración estimada de entre 15.000 y 20.000 millones de euros. El plan pasa por una reorganización compleja: el Estado alemán quiere comprar cerca del 40% de la parte privada, mientras Francia reduciría también su participación para mantener un equilibrio entre ambos gobiernos. 

El resto quedaría flotando en el mercado, una operación industrial y política a la vez. KNDS se ha convertido en una pieza central del rearme europeo desde la invasión rusa de Ucrania, y Berlín quiere asegurarse de mantener influencia directa sobre una empresa clave para el futuro militar del continente.

El negocio del rearme y sus dividendos. Mientras Europa multiplica presupuestos militares y acumula deuda para financiar nuevas compras, los propietarios privados de KNDS ya han empezado a recoger frutos. Solo en noviembre repartieron un dividendo extraordinario de 1.000 millones de euros junto con el Estado francés. 

Antes de la salida a bolsa llegará otro reparto adicional. Los dividendos anuales casi se han duplicado desde 2021, pasando de unos 34 millones a 65 millones en 2024. Los ingresos de la compañía también se dispararon: de 2.700 millones en 2021 a 4.400 millones el año pasado. El rearme europeo está generando nuevas fortunas, y muchas de ellas están cayendo sobre apellidos casi desconocidos fuera de círculos muy concretos.

Una historia industrial de hace más de un siglo. El origen de todo se remonta a 1882, cuando Wegmann era un fabricante de vagones de tren en Kassel. Con el paso de las décadas, la empresa fue entrando en la industria militar hasta fabricar tanques en la Primera Guerra Mundial y formar parte de la maquinaria industrial del Tercer Reich en la Segunda, utilizando trabajo forzado

Tras la guerra volvió al sector ferroviario, aunque el rearme de Alemania Occidental en 1955 la llevó otra vez al negocio militar. Allí empezó su relación con el Leopard 1, precursor del Leopard 2 actual. Desde entonces, la empresa quedó ligada a la historia militar de Alemania y, por extensión, de Europa.

La familia Bode y el pero de la herencia. Buena parte de la estructura accionarial sigue en manos de los descendientes de August Bode, el industrial que tomó parte de la empresa en 1912. Hoy al menos doce de sus herederos conservan más de un tercio de Wegmann Holding. 

La figura principal es Felix Bode, miembro del consejo de KNDS y representante visible de la familia. Junto a su hermano Stephan, podrían repartirse unos 1.200 millones de euros si la valoración máxima se cumple. Durante décadas, los Bode han sido los custodios de esta herencia industrial, aunque dentro de la familia ya no todos parecen compartir el mismo apego por conservarla.

Leopard 2 A5 Der Bundeswehr

Leopard 2

Los Braunbehrens y la gran rama del capital. La otra gran familia accionista es la de los von Braunbehrens, un linaje mucho más intelectual que industrial. Entre sus miembros hay musicólogos especializados en Wolfgang Amadeus Mozart, filólogos y académicos. Sus acciones, heredadas de antiguos socios de Wegmann, han acabado agrupadas en una fundación benéfica vinculada a Heidelberg. 

Esa fundación posee un 24% de Wegmann Holding y podría recibir hasta 2.400 millones de euros con la operación. Es una de las imágenes más curiosas de esta historia: parte del dinero del rearme europeo podría terminar financiando estudios sobre almanaques históricos y alfombras tradicionales.

Una empresa que casi desaparece. El camino hasta aquí no fue siempre ascendente. En 2015, la fusión entre la división alemana y la francesa Nexter fue vista dentro del sector como un movimiento defensivo. KNDS nació en parte para evitar caer en manos de Rheinmetall, que llevaba años intentando absorberla. 

En aquel momento, el negocio del tanque parecía estancado. La guerra en Ucrania lo cambió todo. El Leopard volvió al centro del debate militar europeo y las necesidades de producción crecieron con rapidez. Lo que hace una década parecía una empresa industrial más, hoy es uno de los centros neurálgicos de la nueva defensa continental.

La paradoja del nuevo ciclo militar europeo. Qué duda cabe, la historia deja una imagen curiosa: mientras los gobiernos europeos aprueban paquetes multimillonarios de gasto militar y apelan a la seguridad colectiva, un grupo de herederos discretos, muchos alejados desde hace tiempo del día a día industrial, está a punto de capitalizar buena parte de ese nuevo ciclo.

No son empresarios hechos al calor de la guerra. Son herederos de una cadena industrial que lleva más de un siglo atravesando los grandes conflictos europeos. Durante años su riqueza permaneció casi inmóvil, gestionada en reuniones tranquilas y almuerzos de bufé. Ahora el rearme ha puesto valor nuevo a esa vieja herencia.

El fin de una relación centenaria. Dentro de KNDS muchos ven esta venta como el cierre de una época. Las generaciones más jóvenes ya no sienten el mismo vínculo con la empresa que tuvieron sus padres y abuelos. La idea de custodiar una industria estratégica durante generaciones parece diluirse. El paso al capital público y al mercado marca un cambio profundo en la naturaleza de la compañía. 

Así, lo que empezó como una empresa familiar de vagones, luego se convirtió en fabricante de tanques y hoy termina integrada en el gran esfuerzo europeo de reconstrucción militar. Y en el centro de todo quedan esos herederos discretos, casi anónimos hasta ahora, que están a punto de descubrir que la historia, a veces, tarda décadas en pagar sus dividendos.

Imagen | 7th Army Training Command, 7th Army Training Command

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Cada año se reúnen un veterinario, un jurista, un psicoanalista y un jardinero. Son los dueños secretos del rearme en Europa

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Miguel Jorge

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