Xataka – Ucrania ha encontrado el punto débil de Rusia en Crimea. Y ahora hay una fila de camiones rusos que no pueden avanzar
Durante la Segunda Guerra Mundial, el general George S. Patton llegó a frenar su avance no por falta de tanques o munición, sino por algo mucho más básico: gasolina. Sus columnas blindadas consumían tanto combustible que la logística no podía seguirles el ritmo. Desde entonces, los ejércitos aprendieron una lección brutalmente simple: a veces la guerra no la decide quien dispara más, sino quien mantiene lleno el depósito.
El verdadero talón de Aquiles. Durante meses, la guerra en Crimea se había contado en términos de misiles, bases aéreas y ataques a la flota del mar Negro. Pero Ucrania parece haber identificado algo mucho más vulnerable, lo mismo que acabamos de ver con el acuerdo de Estados Unidos con Irán para poner fin a la guerra: el combustible.
No se trata solo de destruir objetivos militares, sino de atacar la “sangre” que hace funcionar toda la maquinaria rusa. Sin gasolina no se mueven camiones, no llegan proyectiles, no vuelan drones ni se sostiene una ofensiva. Y eso es exactamente lo que Kiev está cortando.

Golpear la arteria. Contaba esta mañana el Financial Times que la campaña ucraniana se ha concentrado en el corredor terrestre que conecta la Rusia continental con Crimea, especialmente la autopista “Novorossiya”, la gran obra logística inaugurada en 2023 y presentada por Vladimir Putin como uno de los grandes éxitos estratégicos de la guerra.
Lo contamos hace poco. Esa carretera une Rostov con la península atravesando Mariúpol y Melitópol ocupadas, y ahora se ha convertido en una galería de tiro: más de 375 ataques documentados contra camiones y vehículos desde mayo, muchos de ellos precisamente sobre esa vía. El mensaje es claro: no hace falta destruir Crimea, basta con desconectarla.
Una península que vive de lo entra. El problema para Moscú es estructural. Crimea no produce petróleo ni tiene capacidad de refinado suficiente para sostenerse. Siempre ha dependido de suministros externos, antes de Ucrania y ahora de Rusia.
Esa dependencia convierte cada convoy destruido en un problema inmediato. Las imágenes de colas kilométricas, cupones digitales y racionamiento en gasolineras de Sebastopol muestran cómo el impacto logístico se traduce casi instantáneamente en presión social. Lo que en el frente es una interrupción de suministro, en la retaguardia ya parece un asedio.
El puente de Kerch ya no basta. Durante mucho tiempo, el puente fue el gran salvavidas ruso. Pero desde el ataque de 2022 que dañó sus tramos y prendió fuego a un tren de combustible, Moscú ha reducido enormemente su uso para envíos sensibles.
Transportar combustible por carretera es mucho menos eficiente que hacerlo por tren, porque un solo convoy ferroviario equivale a decenas y decenas de camiones cisterna. Y ahí está el problema: Ucrania está golpeando ambos sistemas al mismo tiempo, obligando a Rusia a improvisar puentes flotantes y rutas secundarias mucho más lentas y vulnerables.
La guerra intermedia de drones. Lo más interesante es que esta campaña no la están liderando ni drones pequeños de primera línea ni grandes drones estratégicos, sino una nueva categoría intermedia que hemos ido explicando.
Hablamos de sistemas como los FP-2, Behemoth o los Hornet que permiten atacar a distancias de hasta 200 kilómetros con suficiente carga para destruir camiones, depósitos y puentes. Son dispositivos baratos, difíciles de interceptar y operan con redes como Starlink que complican la guerra electrónica rusa. Es un cambio importante, ya que Ucrania está convirtiendo la logística en un frente propio.
Crimea vuelve a ser una isla. Si se quiere también, el gran efecto de esta estrategia es psicológico y militar a la vez. Crimea fue conquistada por Rusia como una plataforma para proyectar poder, y ahora empieza a parecer un enclave aislado que necesita ser alimentado a diario para sobrevivir.
Si Ucrania mantiene el ritmo durante el verano, la presión no solo afectará al frente sur, sino a toda la capacidad rusa de sostener operaciones en la región. Y ahí está la idea central: Moscú sigue teniendo misiles, bases y soldados en Crimea, pero Ucrania ha entendido que el punto débil no estaba tanto en destruirlos directamente, estaba en dejarles simplemente sin gasolina.
Imagen | Britannia
En Xataka | Tenemos que empezar a pensar la guerra de Ucrania en términos mayores a los de la Primera Guerra Mundial
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Ucrania ha encontrado el punto débil de Rusia en Crimea. Y ahora hay una fila de camiones rusos que no pueden avanzar
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Miguel Jorge
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