Xataka – En 1852 unos topógrafos concluyeron que el Everest medía justo 29.000 pies. Les pareció tan poco creíble que le añadieron dos pies

En 1852 unos topógrafos concluyeron que el Everest medía justo 29.000 pies. Les pareció tan poco creíble que le añadieron dos pies

Dice el adagio que «la mujer del César, además de ser honesta, debe parecerlo». Con la topografía ocurre algo similar. Cuando a mediados del siglo XIX un grupo de investigadores de la Real Sociedad Geográfica Británica se dedicó a medir el Monte Everest llegó a la conclusión de que su punto más elevado se alzaba a 29.000 pies (8.839 m). El problema es que esa cifra era tan redonda (tan rematadamente perfecta) que transmitía la falsa imagen de que era fruto de un redondeo poco riguroso, no de años de cálculos.

Para evitarlo, el equipo decidió ser pragmático: sumó dos pies extra a la cima, un añadido inventado que dejaba su talla oficial en 29.002 pies, una cifra más ‘seria’.

Una misión complicada. En la era de los satélites y el GPS quizás nos parezca una tarea relativamente (relativamente) sencilla, pero en su día medir la altura de las montañas era un auténtico quebradero de cabeza. Sobre todo si hablamos de cumbres como las que encontramos en el Himalaya. En el siglo XIX expertos como Alexander von Humboldt recurrieron a la variación de la presión atmosférica para medir por ejemplo la altura del Chimborazo, en Ecuador. Más tarde, ya en el XIX, los topógrafos se decantaron por la triangulación.

Con esos recursos, en la década de 1850, un equipo contratado por George Everest, antiguo topógrafo general de la India, se instaló cerca de la frontera entre la India y Nepal para recopilar información del Pico XV, hoy rebautizado con el apellido del agrimensor británico. El matemático indio Radhnath Sikdar y el resto de sus colegas responsables de los cálculos sobre el terreno no lo tuvieron fácil, pero en 1852 consiguieron resultados concluyentes que confirmaban que el Himalaya acogía «la montaña más alta» del planeta.   

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¿Qué descubrieron? Su objetivo era mejorar las estimaciones no oficiales realizadas años antes por James Nicholson, que situaba el pico a unos 30.200 pies (algo más de 9.200 metros). Y lo lograron. Tras un intenso trabajo de triangulación y recopilación de datos de la montaña, el equipo contratado por Everest llegó a la conclusión de que el Pico XV medía 29.002 pies (8.839 m). 

O eso al menos es lo que se anunció oficialmente. Hay una versión de la historia, recogida por The American Statistician, IFL Science o la Universidad Estatal de Montana, que asegura que el dato exacto que obtuvo el equipo al que pertenecía Radhnath Sikdar fue 29.000. Ni un pie más. Ni uno menos.

Ciencia… y apariencia. El problema es que esa cifra tal vez fuese exacta, pero desde luego sonaba poco ‘científica’. Los responsables de la misión tuvieron miedo de que, al verla, sus colegas británicos pensasen que habían realizado una estimación aproximada y poco rigurosa, así que decidieron darle un aspecto más ‘respetable’. ¿Cómo? Añadiéndole dos pies de regalo. Un estirón testimonial, pero que transmitía la imagen de que el trabajo había sido más riguroso.

La explicación la encontramos en una carta publicada en 1982 en The American Statistician, en el que se cita a su vez un párrafo publicado varios años antes en People´s Almanac.

«El primer levantamiento topográfico oficial del Everest se llevó a cabo en 1852. Los topógrafos tomaron medidas en seis puntos y obtuvieron una cifra media de 29.000 pies. Esto parecía una estimación demasiado redonda para un informe oficial, por lo que añadieron dos pies a su resultado publicado para que la altura fuera de 9.002 pies», recoge el artículo. Algunas versiones sostienen que la idea no fue de Sikdar, sino de Andrew S. Waught, el sucesor de Everest.

Con respectiva. Lo que quizás no sospechaba el equipo de Everest es que (‘bonita’ o no) su medición no iba a ser la última palabra sobre el tema. Mejoraron la estimación previa de Nicholson y se acercaron sorprendentemente al dato ‘real’, pero lo cierto es que a mediados del siglo XX otro estudio realizado más cerca de la montaña fijó su elevación en 29.029 pies. Desde entonces incluso esa cifra se ha revisado.

En 1999 una expedición patrocinada por National Geographic concluyó que el lecho rocoso se sitúa a 20.035 pies. Años después expertos chinos lo situaron en 29.017. Desde entonces el dato ha vuelto a corregirse. En 2021 el Departamento de Topografía del Nepal y las autoridades chinas anunciaron que la altitud es de 29,031,69 pies sobre el nivel del mar.

¿Tan difícil es? Desde luego resulta más complicado de lo que pueda parecer. Y no porque las herramientas o los cálculos que usamos sean más o menos precisos. Antes de hablar de la altura del Everest hay que tener en cuenta varios factores. El primero es qué tomamos como referencia: ¿la roca o la nieve que se acumula sobre ella? La capa de nieve de la cima no es inmutable y en su grosor influye, por ejemplo, la meteorología o velocidad del viento. Incluso el lecho rocoso puede experimentar ligeras variaciones.

«El monte forma parte de un entorno tectónico dinámico», recuerdan desde la Universidad Estatal de Montana. Los expertos aseguran que en 2015 un terremoto llegó a desplazar varios centímetros el Everest. Otros estudios sostienen que los cambios en la cuenca del río Arun están elevando la montaña 2 mm cada año. Ya puestos incluso podríamos discutir si el Everest es la montaña más alta del planeta o eso depende de qué criterio sigamos y si nos fijamos en la altura desde la base a la cima o la distancia de esta última con respecto al centro terrestre, aunque ese es otro debate.

Imágenes | Michael Clarke (Unsplash) y Evan Qu (Unsplash)

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La noticia

En 1852 unos topógrafos concluyeron que el Everest medía justo 29.000 pies. Les pareció tan poco creíble que le añadieron dos pies

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por

Carlos Prego

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