Xataka – El GP de Mónaco de Fórmula 1 tiene una de las tribunas más caras del mundo: una sobre un superyate amarrado a pie de pista
El Gran Premio de Mónaco es, con diferencia, la carrera más glamurosa del Campeonato Mundial de Fórmula 1. No tanto por el hecho de que cada una de sus curvas guarda un recuerdo de los pilotos más laureados, sino por el enorme escaparate de lujo y opulencia al celebrase junto a uno de los puertos más exclusivos del mundo.
No cualquiera puede acceder a los espacios más exclusivos del GP de Mónaco. Más allá de las gradas VIP, el verdadero epicentro del lujo está en los yates amarrados frente al circuito.
El amarre de un superyate durante ese fin de semana cuesta un auténtico dineral, solo asumible por los más ricos del mundo. De hecho, ni siquiera grandes fortunas del mundo, como Jeff Bezos, tienen asegurado un puesto entre los pocos privilegiados que pueden permitirse ver la carrera de Fórmula 1 desde la cubierta de su superyate.
Tres millones por un asiento en primera fila
Durante la semana del Gran Premio, Port Hercule deja de ser un puerto al uso y se convierte en punto de encuentro para las mayores fortunas del planeta y sus yates. Que te guste o no la Fórmula 1 es secundario.
La semana previa al Gran Premio ya comienza el desfile de enormes superyates, como el Symphony de Bernard Arnault, fundador de LVMH, que tomar posiciones destacadas en el puerto monegasco. El medio especializado Yatch Harbour estimó que la prueba de 2017 reunió en Port Hercule yates valorados en más de 2.000 millones de euros.

Superyate Kismet, de 122 metros de eslora
No obstante, no tener un yate propio no es excusa para no disfrutar de un asiento en primera «fila» de mar para disfrutar de la única carrera del Campeonato que puede verse desde la cubierta de un lujoso superyate.
El alquiler de yates durante la semana de la prueba de la carrera se dispara. El portal de alquiler de embarcaciones de lujo Cecil Wright ofrece ese tipo de servicios y te permite alquilar el Kismet, una verdadera mansión flotante por el módico precio de tres millones de euros por una semana.
Mientras que en las calles de Montecarlo los motores de los monoplazas exprimen al máximo sus prestaciones, en el interior del Kismet pueden acomodarse hasta 12 huéspedes en ocho suites. El yate está equipado con hasta el más mínimo detalle para que los huéspedes solo tengan que relajarse en su spa de inspiración balinesa, que incluye hammam, sauna y cámara de crioterapia, ducha de efecto cascada y bañera de cromoterapia, gimnasio y estudio de yoga.

Una de las cubiertas del Kismet
Además, permite vivir toda la emoción de la carrera desde cualquiera de los jacuzzis de sus lujosas cubiertas, y todo ello atendido por una tripulación de 36 personas.
«Aparcar» en un GP de Mónaco
Una vez alquilado el superyate adecuado para pasar inadvertido entre milmillonarios y miembros de la realeza, solo resta encontrar un amarre para el Kismet. Port Hercule es el único puerto con la profundidad adecuada para el amarre de superyates de esa categoría.
Este puerto ofrece unos 700 amarres, pero el lugar más cotizado es la llamada Trackside Zone, donde los barcos quedan situados junto a Quai des États-Unis, Quai Jarlan y los dos primeros puestos de Quai U. Es decir, en la línea de amarre más cercana al circuito, donde los monoplazas pasan a solo unos pocos metros de estos yates.
Según la tabla de tarifas del Puerto de Mónaco, el precio del amarre se calcula en base a lo cerca que está de la pista y los metros de eslora del superyate.
Atracar un yate en el puerto de Monaco durante la carrera van desde los 5.668 euros para yate de menos de 19 metros en la zona de Puerto de Fontvieille, la más alejada y sin visión de la pista, hasta triplicar su precio a medida que nos vamos acercando a la pista, con un precio de amarre de 16.087 euros para el mismo yate de 19 metros.

La Zona 1 de amarre está al final de la recta del túnel, justo cuando los monoplazas deben frenar
Pasar de la zona 2 de amarre, desde la que puede verse la chicane de la zona de la Piscina, a la Trackside Zone (zona 1) implica un incremento de precio del 25,7%.
Durante el Gran Premio de Mónaco, amarrar un superyate como el Kismet, de 122 metros de eslora, en la Trackside Zone (zona 1) puede costar unos 160.000 euros solo en concepto de atraque durante la semana del Gran Premio.
Su elevado precio queda justificado por que su proximidad convierte a la Trackside Zone en una especie de grada flotante. Los yates quedan frente a una de las partes más reconocibles del trazado, justo donde los monoplazas salen del túnel y se lanzan hacia la zona de la Nouvelle Chicane, una de las imágenes clásicas del Gran Premio de Mónaco.
Es un punto donde los pilotos deben reducir su velocidad para trazar la curva y encararse hacia el tramo de la Piscina, por lo que los millonarios los ven pasar a menor velocidad y los monoplazas pueden observarse con más detalle. Sin duda, la forma más millonaria de ver una carrera de Fórmula 1.
Imagen | Flickr (CaterhamF1)
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El GP de Mónaco de Fórmula 1 tiene una de las tribunas más caras del mundo: una sobre un superyate amarrado a pie de pista
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Rubén Andrés
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