Xataka – Dar siete veces más vitamina D en el embarazo mejora la memoria de los niños a los 10 años. El problema está en la letra pequeña
Durante el embarazo, las recomendaciones de suplementación son un terreno donde la ciencia avanza con pies de plomo, puesto que lo más importante siempre es garantizar la seguridad. Uno de estos suplementos que más se escucha es la vitamina D, conocida tradicionalmente por su papel en la absorción del calcio y la salud ósea, pero que lleva años en el punto de mira por su posible impacto en el neurodesarrollo.
Un nuevo estudio con origen danés ha puesto su objetivo sobre esta afirmación para poder sacar en claro lo que ocurre cuando una madre se suplementa con vitamina D durante el embarazo. A través de su publicación en JAMA, se relata cómo, para lograr unos buenos resultados, se analizó a casi 500 niños durante varios años hasta poder ver finalmente si tenían una mejora cognitiva durante su infancia.
En qué se basaron. Para entender este descubrimiento hay que irse al pasado hasta un ensayo clínico aleatorizado titulado como COPSAC2010, cuyos resultados iniciales vieron la luz en 2016. Este ensayo buscaba evaluar si la vitamina D prevenía el riesgo de padecer asma o sibilancias persistentes en los bebés, y para comprobarlo los investigadores dividieron a las madres en dos grupos a partir de la semana 24 de gestación:
- Un grupo recibiría la dosis estándar recomendada de vitamina D de 400 UI al día.
- El otro grupo tuvo una «megadosis» de vitamina D de 2.800 UI diarias.
El hallazgo. Aprovechando este valioso grupo de 498 niños, el equipo de investigación decidió sacarle un mayor provecho, ya que cuando estos niños llegaron a los 10 años de edad fueron sometidos a rigurosos test cognitivos para ver si el hecho de haberle dado vitamina D a la madre durante el embarazo había dejado huella en su cerebro. De esta manera, se conseguían cubrir dos objetivos con una sola investigación.
Aquí los resultados revelaron que los niños del grupo de alta suplementación mostraron una mejora modesta pero significativa de la memoria verbal y visual en comparación con los hijos de las madres que tomaron la dosis estándar de vitamina D. Aunque algo importante a destacar es que tira por tierra cualquier idea de que esta suplementación es una máquina para «crear genios», porque no hubo diferencias en el coeficiente intelectual y solo vieron que se mejoraba la capacidad de retener información.
La letra pequeña. Ante un hallazgo así, es tentador pensar que todas las embarazadas deberían multiplicar su ingesta de vitamina D para tener a sus hijos con una ventaja sobre los demás. Pero aquí hay que poner la atención sobre diferentes problemas, como por ejemplo que el ensayo original estaba pensado para medir problemas respiratorios y no el desarrollo neurológico. Esto hace que sacar conclusiones de aquí reste robustez estadística al descubrimiento.
Pero esto no es el único problema, ya que hemos visto que el efecto es «modesto» sin que parezca que dé una gran ventaja a los niños. Y además, en el estudio se parte de mujeres que ya tenían niveles de vitamina D normales antes del estudio, por lo que no está claro cómo actuaría esta dosis en poblaciones que verdaderamente tienen algún tipo de deficiencia crónica de la vitamina.
¿Habrá cambios? De momento, con estos estudios no se justifica la necesidad de recomendar a todas las embarazadas complementar su dieta con vitamina D, como sí ocurre con otros suplementos como el ácido fólico. El valor real de esta investigación no es darnos una nueva receta inmediata, sino abrir la puerta a futuros ensayos clínicos diseñados específicamente para desentrañar cómo lo que ocurre en el vientre materno sigue moldeando nuestro cerebro una década después.
Imágenes | amylla Battani
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La noticia
Dar siete veces más vitamina D en el embarazo mejora la memoria de los niños a los 10 años. El problema está en la letra pequeña
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Xataka
por
José A. Lizana
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