Xataka – Andalucía lleva décadas recibiendo millones de toneladas anuales de residuos peligrosos. Acaba de cerrar el grifo y es un enorme problema
Hace cuatro años, 40.000 toneladas de tierra y piedras contaminadas fueron bloqueadas a las puertas del vertedero onubense de Nerva. Venían de Montenegro y no, no es un hecho aislado. Durante los últimos 25 años, Andalucía ha sido receptora masiva de residuos peligrosos. Más de 100.000 toneladas recorrían kilómetros y kilómetros cada año para enterrarse al sur de Sierra Morena.
Eso acaba de terminarse. Es una buena noticia y un enorme problema.
¿Qué ha pasado? El 26 de abril de 2026 caducaron las últimas autorizaciones que aún permitían a empresas de fuera de Andalucía descargar residuos peligrosos en vertederos andaluces. Tres años después de la aprobación de la Ley de Economía Circular de Andalucía, la restricción de enviar residuos peligrosos cuyo destino final sea el vertedero ya es total.
No es una moratoria absoluta, claro. La entrada de sustancias peligrosas se sigue permitiendo para ‘valorización’: si los residuos de fuera se reciclan, regeneran o tratan térmicamente en suelo andaluz, pueden seguir introduciéndose en la comunidad.
Eso, según la Asociación de Empresas Gestoras de Residuos y Recursos Especiales, ha dejado en el aire más de 100.000 toneladas anuales de residuos peligrosos que hasta abril se venían gestionando (‘enterrando’) en Andalucía.
De ahí el problema. Porque los vertederos de residuos peligrosos son infraestructuras raras y muy caras; como explicaban en Civio, «cualquier reordenación de flujos tiene impacto inmediato en la viabilidad económica de las plantas». Estos meses son críticos para la industria.
Sin embargo, el movimiento andaluz no se entiende bien sin algo de contexto: la decisión andaluza empieza en el mismo sitio que este artículo, en Nerva.
¿Qué es exactamente Nerva? El Complejo Medioambiental de Andalucía, en la cuenca del Río Tinto, opera desde 1995 y ha recibido durante décadas residuos peligrosos del Polo Químico de Huelva, del Campo de Gibraltar, del resto de España y del extranjero. Es, como consecuencia de esto y antes de esto, un sitio peligroso.
En Huelva, los principales problemas de salud pública se asocian a la exposición prolongada a metales pesados y compuestos tóxicos derivados de décadas de actividad industrial (y de almacenar residuos peligrosos de otros lugares). De hecho, los dos focos principales son las balsas de fosfoyesos (a unos 500 metros de la ciudad) y el vertedero de Nerva.
Tengo que corregirme: no se asocian a eso. Técnicamente sí, sanitariamente sí: pero, en realidad, los principales problemas de salud pública se asocian a la dejadez de las administraciones, a la falta de gestión y a la temeridad que da el solo preocuparse por el dinero.
La prohibición andaluza era necesaria. Porque, pese a la tensión jurídica (el hecho de enfrentarse al derecho comunitario), en algún momento la administración tenía que asumir sus propias responsabilidades. Esto no soluciona el problema de Nerva, como es evidente. Pero obliga a la industria a hacerse cargo de todo lo que lleva años pasando sin que nadie mire.
Imagen | Radowan Nakif Rehan
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Andalucía lleva décadas recibiendo millones de toneladas anuales de residuos peligrosos. Acaba de cerrar el grifo y es un enorme problema
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Javier Jiménez
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