Xataka – He probado el Logi Dock, la combinación de hub USB-C, altavoz y micrófono para videollamadas. Es una suma que tiene mucho sentido
Llevo nueve años trabajando desde casa. No hace mucho que me di cuenta de que mi portátil, un MacBook Pro de 2021, es la respuesta a una pregunta que nadie me hizo nunca: «¿qué quieres, potencia o flexibilidad?».
Yo respondí flexibilidad, pero no lo supe hasta que era tarde. El MacBook Pro siempre está sobre la mesa, pero a veces también viaja o me lo bajo a la cafetería cuando la cabeza me exige otro ambiente. Es un ordenador de mesa que de vez en cuando tiene que salir a la calle.
Logitech, que de periféricos y de cómo trabajamos sabe un rato, ha entendido esto muy bien. El Logi Dock no es solo un hub de puertos para compensar que los portátiles recientes no sean tan generosos en puertos. Es una propuesta de valor que va más allá: es un centro de operaciones que se queda en el escritorio mientras el portátil va y viene. Un cable USB-C para conectarlo todo al llegar, uno para desconectarlo todo al salir. Eso, en la práctica, tiene un valor superior al que aparece en un papel de especificaciones. Detrás del dock hay…:
- HDMI 2.0 (4K, 60 Hz, HDR).
- DisplayPort 1.4 (4K, 60 Hz, HDR).
- 2 USB-A (USB 3.1 a 5 Gbps).
- 2 USB-C (USB 3.1 a 5 Gbps)
- 1 USB-C extra en el lateral con carga rápida de 7,5W.
- Y USB-C upstream dedicado a 100W para el portátil.
- Todo en una sola tira de conexiones que no vuelves a tocar.
Lo que no tiene es Thunderbolt, Ethernet o lector de tarjetas.

Vista de los puertos del Logi Dock. Falta un USB-C lateral, pensado sobre todo para cargar el móvil. Imagen: Xataka.

Ahí está ese USB-C lateral. Imagen: Xataka.
Enseguida aparece la pregunta más importante sobre este producto, que merece una respuesta completamente honesta. Un hub USB-C genérico cuesta entre 30 y 80 euros. Este dock ahora mismo cuesta desde 276 euros en Amazon. ¿Qué justifica pagar cinco o diez veces más por el Logi Dock que por un simple hub USB-C? Ese es el meollo.
La respuesta corta es que depende de si necesitas lo que tiene de más, no de si aprecias lo que tiene de igual. Los puertos son puertos. Lo que diferencia al Logi Dock de cualquier hub aleatorio son dos cosas: los altavoces y el micrófono. Y eso cambia la ecuación… para un perfil concreto de usuario.
En mi caso, llevo dos meses con él conectado al MacBook Pro M1 Pro y al Huawei MateView de 28 pulgadas. El teclado, el ratón, la interfaz Scarlett 2i2 con el Rode PodMic para el podcast, y la carga del portátil a 100W. Un cable desde el Mac al dock. Todo resuelto.
Empiezo por lo que no tiene un hub cualquiera y sí tiene el Logi Dock: los altavoces. Mi monitor Huawei tiene un altavoz integrado que hace lo mínimo. Y los del MacBook, que se queda cerrado a un lado, quedan «atrapados». Con un hub genérico habría resuelto la conectividad, pero no el audio: el Logi Dock aporta unos buenos altavoces y un micrófono pensado para no sonar a lata en las videollamadas.

Los botones pensados para usarse a modo de acceso rápido durante las videollamadas, y también para unirse directamente a ellas con Logi Tune. Imagen: Xataka.

Imagen: Xataka.
Los drivers de 55 mm del Logi Dock con sus radiadores pasivos laterales producen un sonido con cuerpo, algo de graves y claridad suficiente para escuchar música mientras trabajo. No es un monitor de audio. Pero tampoco pretende serlo. En las videollamadas en las que los he usado, renunciando a los auriculares, el micrófono beamforming de seis cápsulas cumple bien. Mis interlocutores no se quejan y el ruido de fondo queda razonablemente atenuado.
El verdadero argumento del Logi Dock no es que sea el mejor en nada, sino que es suficientemente bueno en todo a la vez.

La textura de la malla de tela, en foto macro. Imagen: Xataka.
Tres meses de uso me han enseñado también dónde flojea. Sin Thunderbolt, sin Ethernet, sin lector de tarjetas… Los botones táctiles del panel superior funcionan bien, pero la integración de calendario vía Logi Tune es la parte más prescindible: con el Mac ya tienes tus notificaciones, y unirte a una reunión con un toque en el dock es un atajo que en la práctica casi nunca usas. Suena a función metida a la fuerza para reforzar su propuesta y justificar mejor su existencia. En mi opinión ese valor no está ahí.
Lo que sí usas, cada día, es lo más difícil de cuantificar: la ausencia de fricciones. El dock lleva meses enchufado y nunca me ha dado un solo problema. No pide drivers que reinstalar ni actualizaciones molestas, los puertos funcionan bien y no hay audio que se pierde al despertar el Mac del reposo.
¿Merece la pena pagar cinco veces más que un hub genérico?
- Si tu escritorio ya tiene buenos altavoces y un micrófono, o si simplemente prefieres el uso de auriculares, probablemente no. Compra el hub barato y ahorarás.
- Pero si en tu caso el Logi Dock se convierte en el único altavoz real del escritorio, en el micrófono de las reuniones y en el único cable que conecta y desconecta el portátil cada día, entonces la comparación ya no es con un hub de 60 euros. Es con «un hub más altavoces más micrófono más la comodidad de que todo conviva sin conflictos en un solo bloque».
Y esa última comparación, la gana el Logi.
Imagen destacada | Xataka
Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de Logitech. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.
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La noticia
He probado el Logi Dock, la combinación de hub USB-C, altavoz y micrófono para videollamadas. Es una suma que tiene mucho sentido
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Xataka
por
Javier Lacort
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