Xataka – En 2025 Ucrania se llenó de vehículos a lo Mad Max. En 2026 las jaulas han llegado a los barcos de guerra
En la Segunda Guerra Mundial, varios barcos aliados empezaron a cubrir partes de sus cubiertas con colchones, troncos de madera, sacos de arena y estructuras metálicas improvisadas para intentar sobrevivir a los ataques kamikaze y a las bombas que caían desde ángulos imposibles. Aquellas modificaciones parecían absurdas para muchos oficiales navales de la época, pero escondían una realidad incómoda: cuando una amenaza barata y difícil de detener aparece de repente, incluso las máquinas de guerra más sofisticadas terminan pareciéndose más a vehículos de supervivencia improvisados que a símbolos de poder militar.
La guerra que convirtió el frente en un paisaje de “Mad Max”. Lo fuimos contando durante 2025. La guerra en Ucrania empezó a generar imágenes que parecían sacadas del universo postapocalíptico de George Miller. Tanques cubiertos con jaulas metálicas, camionetas protegidas con redes antidrón y vehículos civiles transformados en plataformas improvisadas de guerra se volvieron habituales en ambos bandos.
Aquellas estructuras, bautizadas muchas veces como “cope cages”, nacieron como soluciones desesperadas frente a los drones FPV que atacaban desde arriba y convertían cualquier blindado en un objetivo vulnerable. Lo importante no era ya avanzar rápido o disparar más lejos, sino sobrevivir unos segundos más bajo un cielo saturado de drones baratos y omnipresentes. Poco a poco, esa estética improvisada dejó de parecer temporal y empezó a reflejar una transformación mucho más profunda del combate moderno.
Rusia ya escolta vehículos con “guardianes electrónicos”. Uno de los cambios más reveladores apareció a finales del mes de enero de este año con los sistemas rusos Zemledeliye, vehículos capaces de sembrar minas a kilómetros de distancia. Rusia empezó a acompañarlos con camiones GAZ-66 cargados de equipos de guerra electrónica, antenas e incluso redes antidrón para intentar protegerlos durante sus operaciones.
El detalle importante no era solo la improvisación visual, sino lo que revelaba tácticamente: los drones ucranianos han convertido incluso la retaguardia rusa en una zona peligrosa. Los convoyes, los sistemas de ingeniería y la logística necesitan ahora escoltas especializadas únicamente para defenderse de ataques aéreos de bajo coste. Y aun así, las defensas siguen teniendo enormes limitaciones frente a drones de fibra óptica inmunes a la guerra electrónica tradicional.

GAZ-66 «a lo Mad Max»
Carreteras en zonas de caza. Mientras Rusia improvisa defensas, Ucrania está perfeccionando una estrategia de desgaste basada en drones cada vez más autónomos. Las unidades ucranianas ya no atacan únicamente posiciones cercanas al frente, sino rutas logísticas profundas que conectan puertos, depósitos y líneas de suministro rusas.
El uso de drones con capacidades de inteligencia artificial permite localizar y perseguir camiones con muy poca intervención humana, aumentando la presión constante sobre la movilidad rusa. El objetivo no es solo destruir vehículos, sino erosionar lentamente la capacidad de Rusia para sostener operaciones mecanizadas y abastecer el frente. La consecuencia está bastante clara: cada carretera importante empieza a funcionar como un territorio hostil donde cualquier vehículo puede ser localizado desde el aire en cualquier momento.

Grachonok a lo Mad Max
Mad Max, pero en el agua. La evolución más inquietante ha aparecido cuando esa lógica improvisada ha saltado del frente terrestre al ámbito naval. Contaban los analistas de TWZ que un patrullero ruso Proyect 21980 Grachonok fue avistado navegando en el mar Negro cubierto por enormes pantallas metálicas antidrón instaladas sobre su superestructura. Ver una embarcación militar equipada con una especie de jaula improvisada dejó claro hasta qué punto la amenaza de los drones está alterando también la guerra naval.
El barco intenta protegerse de drones aéreos y municiones lanzadas desde el cielo, pero las propias defensas limitan parcialmente el funcionamiento de sus armas y dejan huecos vulnerables. La imagen resume perfectamente la nueva realidad: incluso los barcos militares relativamente modernos empiezan a parecer vehículos blindados improvisados diseñados para sobrevivir en un entorno saturado de amenazas baratas.
Los drones navales están cambiando la guerra marítima. El problema para Rusia es que Ucrania ya no utiliza solo drones marítimos suicidas. Sus embarcaciones no tripuladas empiezan a actuar como plataformas móviles capaces de lanzar drones FPV y drones bombarderos contra objetivos navales y posiciones en Crimea.
Esa evolución ha obligado a la Flota rusa del mar Negro a reducir operaciones cerca de la península y trasladar parte de sus activos hacia Novorossiysk. Sin embargo, el repliegue no elimina la amenaza. Los drones ucranianos combinan alcance, bajo coste y flexibilidad táctica de una forma que está rompiendo la lógica naval tradicional. Dicho de otra forma, la guerra marítima empieza a parecerse menos a un combate entre grandes buques y más a una persecución constante entre plataformas autónomas pequeñas y extremadamente difíciles de neutralizar.
Una fase mucho más caótica. Lo más importante de esta evolución es que Ucrania está mostrando una transformación más amplia del combate contemporáneo. Durante décadas, las potencias imaginaron guerras dominadas por plataformas sofisticadas y tecnología extremadamente cara. El conflicto está demostrando algo mucho más incómodo: sistemas baratos, improvisados y producidos a gran escala pueden alterar por completo el equilibrio militar.
Primero ocurrió en tierra, donde blindados multimillonarios acabaron cubiertos con estructuras improvisadas para sobrevivir a drones comerciales armados. Ahora el mismo fenómeno empieza a extenderse al mar. La imagen de barcos protegidos con jaulas metálicas refleja precisamente eso, una guerra moderna que se parece cada vez menos a una exhibición de superioridad tecnológica limpia y más a un ecosistema caótico de supervivencia permanente.
Imagen | Russia-24, X
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En 2025 Ucrania se llenó de vehículos a lo Mad Max. En 2026 las jaulas han llegado a los barcos de guerra
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Miguel Jorge
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