Xataka – China está sustituyendo con éxito y con drones una industria del siglo XIX: los limpiacristales de rascacielos

China está sustituyendo con éxito y con drones una industria del siglo XIX: los limpiacristales de rascacielos

Cuando pensamos en rascacielos, la cultura occidental en la que hemos crecido nos hace asociarlos irremediablemente con Estados Unidos y skylines icónicos en el cine como el de Nueva York o Chicago, pero la realidad actual es bien distinta: China es el país que parte la pana, según el Council on Tall Buildings and Urban Habitat, la máxima autoridad mundial en la clasificación de edificios altos: alberga más de la mitad de los rascacielos más altos del mundo. Esta explosión arquitectónica ha generado un desafío de mantenimiento sin precedentes: tener que limpiar millones de metros cuadrados de fachadas de vidrio y metal. 

Lo que empezó como una necesidad de mano de obra se ha convertido en un campo de pruebas para la robótica y avanzada y la aviación no tripulada gracias a un plan estatal llamado «Robot+» que automatiza tareas para compensar la escasez de mano de obra. Uno de los últimos ejemplos más llamativos: la limpieza automatizada de la estación de tren de Nanchang.

Adiós a los limpiacristales humanos. El tradicional Spider-Man de los edificios está desapareciendo y tiene todo el sentido: el riesgo de accidentes y las condiciones climáticas de ciudades como Shanghai o Guangzhou han hecho que esta profesión sea cada vez menos atractiva para las nuevas generaciones, así que a las empresas de limpieza les cuesta encontrar relevo: el escenario perfecto para la automatización.

Además, los datos de los drones de limpieza son contundentes: pasar de poder limpiar 200 metros cuadrados al día a 10.000 con un coste entre un 10 y un 20% menos, de acuerdo con la startup de Wuhan Aero Technology recogidos por China Daily. Los drones se adaptan mejor a exteriores complicados como esquinas y recovecos y trabajan incluso en días lluviosos o con mucho viento sin riesgo. Y al terminar, el dron utiliza su cámara para capturar imágenes de la superficie limpia, que transmite al personal de tierra para su revisión. Si no cumple, a darle un repaso.

Por qué es importante. Ya hemos vislumbrado algunas de las ventajas de automatizar la limpieza en altura, pero una es verdaderamente esencial: la seguridad. Según la OMS, las caídas son la segunda causa mundial de muerte por lesiones no intencionales, solo por detrás de los accidentes de tráfico, con unas 684.000 muertes anuales. En el ámbito laboral específico, constituyen uno de los principales riesgos en sectores como la construcción o la industria. Especialmente peligrosas son las caídas en altura. En Estados Unidos, los datos de la OSHA devuelven que las caídas representan entre el 35 y el 39% de las muertes relacionadas con la construcción. En España, las caídas desde altura representaron en 2024 el 12,2% de todas las muertes laborales en jornada en todos los sectores y solo en este año costaron la vida a 79 personas únicamente en el estado español. 

La otra gran ventaja es el precio: menos mano de obra, menos tiempo de operación porque limpian más rápido, menores costes del equipo y primas de seguro más bajas. Aero Technology cuantifica el ahorro entre un 10 y un 20% frente a los métodos tradicionales, si bien la empresa de drones Apex es más optimista para su negocio, subiendo el abanico de ahorro hasta el 30 o el 50% (aunque probablemente la razón sea que considera montajes como andamios). En cuanto a consumo de agua, un estudio de la Universidad de Ingeniería de Shanghai ha demostrado que gasta un 21,8% menos.

Contexto. China se enfrenta al peor escenario posible en este marco: es el país con más rascacielos del mundo, tiene mucha contaminación atmosférica que ensucia sus fachadas con rapidez y además sufre escasez de mano de obra para trabajos manuales. Aunque si buscamos pioneros en el segmento de limpieza de drones tenemos que irnos a la norteamericana Apellix nacida 2014, el Elevation de la suiza Aerotain AG allá por 2015 o la noruega KTV Working Drone, la dueña y señora de la limpieza de cristales con drones es China.

China llevaba años preparando el terreno, como demuestran diferentes papers académicos de investigación sobre los robots de limpieza de cristales y fachadas, como este de robots paralelos accionados por cable de la Universidad de Tsinghua o este otro de robots de limpieza accionados por ventiladores del Instituto de Tecnología de Harbin. El gigante asiático tiene el ecosistema académico, apoyo financiero estatal y una necesidad evidente. Dicho y hecho: China fue quien democratizó la tecnología, pasando de prototipos y dispositivos más o menos «artesanales» a la producción a gran escala con sistemas industriales escalables y empresas como DJI, EAUAV y Foxtech. Hoy ya producen entre el 80-90% de los drones comerciales mundiales y lideran una industria que en 2024 estaba valorada en 248 millones de dólares y tiene proyección de 1.257 millones para 2033, según Growth Market Reports

Los sustitutos. China ha desarrollado un ecosistema industrial completo que esencialmente se dividen en dos grandes vertientes tecnológicas. Por un lado, drones de limpieza a alta presión que van conectados a bombas de agua que están en el suelo, como el DJI M400 o las soluciones de Foxtech Robotics. Por otro, robots de escalada autónomos con sensórica y navegación con IA (como los robots aspiradores) como los de UnoMove, capaces de detectar y adaptarse a variaciones en las superficies de fachadas. En medio, variantes en forma de proyectos con plataformas híbridas como la de Skybotics Technology Limited o los sistemas paralelos con cable que ofrecen alta precisión, como este de la facultad de ingeniería de la Universidad de Shanghai con tres grados de libertad.

Algunas de las tecnologías que pueden encontrarse en este tipo de robots son articulaciones adaptativas para reducir la molestia del viento o pulverización a «distancia cero» para aumentar la presión, ambas presentes en el DJI M400, uno de los más populares del sector. 

Sí, pero. Aunque los robots de limpieza de fachadas son una revolución para el sector, no son la panacea: funcionan mejor en superficies planas, tienen restricciones de altura (típicamente entre 60 y 120 metros para los sistemas con cable) y aunque tienen más margen que la mano de obra humana para operar en condiciones meteorológicas peores, no son infalibles. 

Finalmente, el coste inicial es significativo, lo que constituye una barrera a la entrada a empresas más pequeñas porque no solo es el dron, son también elementos auxiliares extra como estaciones de bombeo, baterías, software o certificaciones de seguridad. Por ejemplo, solo el kit completo de Lucid Bots Sherpa cuesta 75.000 dólares, lo que lleva a optar por soluciones como el alquiler o el leasing. En cualquier caso y aunque el riesgo de accidente cae, no es de cero: ¿de quién es la culpa si un dron autónomo cae sobre un peatón o un bien que está en la vía pública?

En Xataka | China fue la potencia que lanzó a los drones. Ahora se ha dado cuenta de su peligro con una decisión: cerrarles el cielo

En Xataka | «iRobot es la Nokia de los aspiradores»: el trono de los robots está en China y Ecovacs quiere reclamarlo de nuevo

Portada | FoxTech


La noticia

China está sustituyendo con éxito y con drones una industria del siglo XIX: los limpiacristales de rascacielos

fue publicada originalmente en

Xataka

por

Eva R. de Luis

.