Xataka – De imprimir drones a mirar láseres. 300 informes han revelado que el manual de batalla de Irán tiene un nombre: Ucrania

De imprimir drones a mirar láseres. 300 informes han revelado que el manual de batalla de Irán tiene un nombre: Ucrania

Apenas un año después de la invasión rusa en Ucrania, grupos de voluntarios comenzaron a ensamblar drones de combate en talleres improvisados utilizando piezas compradas por internet y manuales abiertos, logrando poner en el aire sistemas operativos en cuestión de días. La escena, más cercana a un garaje tecnológico que a una fábrica militar, reflejaba hasta qué punto la guerra moderna estaba a punto de cambiar sin hacer casi ruido.

Ucrania como manual de guerra. Lo contaba hace unas horas en exclusiva el Financial Times. La guerra en Ucrania se ha convertido en una referencia central para el pensamiento militar iraní, hasta el punto de que buena parte de su doctrina actual se está construyendo a partir de lo que allí ocurre. Eso se ha conocido ahora a través de más de 300 informes elaborados en centros militares que analizan desde la producción industrial en conflicto hasta la adaptación táctica frente a un enemigo superior. 

Ese esfuerzo no es teórico, sino aplicado: hay gran cantidad de manuales, entrenamiento y planificación que han sido actualizados para incorporar lecciones directas del campo de batalla en un proceso que revela una idea clara, que el futuro de la guerra ya está escrito en Ucrania y que, posiblemente, quien no lo estudie llegará tarde.

De drones baratos a doctrina. Uno de los aprendizajes más determinantes lo hemos ido contando estos años: el papel de los drones de bajo coste, capaces de cambiar el equilibrio de fuerzas con una lógica completamente distinta a la tradicional, donde el volumen y el precio pesan tanto como la precisión. 

Irán ha entendido que sistemas baratos, producidos incluso con componentes comerciales y técnicas accesibles como la impresión 3D, pueden saturar defensas avanzadas y explotar debilidades estructurales de ejércitos tecnológicamente superiores, replicando un modelo que ya ha demostrado su eficacia tanto en Ucrania como en sus propios enfrentamientos recientes.

D

El problema de Occidente. No solo eso. La expansión de estos drones ha expuesto una brecha crítica en las defensas occidentales, diseñadas para interceptar amenazas caras y sofisticadas, pero no oleadas masivas de sistemas baratos, lo que ha generado un desequilibrio económico evidente. 

Mientras un dron puede costar decenas de miles de dólares, interceptarlo es todo lo opuesto y puede implicar en la ecuación misiles extremadamente más caros, creando un desgaste financiero y logístico que ya se ha hecho visible en conflictos recientes, donde el gasto se dispara y los arsenales empiezan a tensarse peligrosamente.

Más allá del presente: IA y armas emergentes. Contaba en un especial interactivo The New York Times que, sin embargo, el aprendizaje iraní no se ha detenido en el presente inmediato, sino que proyecta el conflicto hacia el futuro, incorporando en su planificación tecnologías como la inteligencia artificial, la guerra cibernética o incluso sistemas emergentes como armas de energía dirigida.

Los propios análisis internos apuntan a la necesidad de integrar estos avances en la toma de decisiones, el guiado de armas y la gestión del combate, en una transición que busca no solo adaptarse, sino adelantarse a la siguiente fase del conflicto tecnológico.

Una doctrina en evolución. Qué duda cabe, este cambio también es doctrinal, con una apuesta por unidades más ágiles, descentralizadas y capaces de operar con mayor autonomía, inspiradas en la forma en que Ucrania ha logrado resistir y adaptarse a un adversario más potente como es Rusia.

Si se quiere también, la combinación de flexibilidad operativa y tecnología accesible lo que está haciendo es redefinir el concepto de superioridad militar, alejándolo de las grandes plataformas y acercándolo a sistemas distribuidos y resilientes que pueden evolucionar rápidamente, y ahí aparecen con nombre propio el uso masivo de drones FPV.

De Ucrania a Irán. En definitiva, todo ello da como resultado una transformación profunda en la forma en que Irán concibe la guerra, una donde Ucrania actúa como un auténtico manual de referencia de batalla que guía desde la fabricación de drones baratos hasta la ambición de integrar inteligencia artificial y sistemas más avanzados como los láseres. 

Desde esa perspectiva, no se trata solo de copiar cada paso ucraniano, sino de adaptar, escalar y combinar soluciones para levantar una estrategia propia que convierta la experiencia de Kiev en ventaja futura, en un escenario donde ya estamos viendo que la innovación rápida y el coste bajo pueden pesar más que la tecnología más sofisticada de Estados Unidos.

Imagen | RawPixel, Wild Hornets

En Xataka | China fue la potencia que lanzó a los drones. Ahora se ha dado cuenta de su peligro con una decisión: cerrarles el cielo

En Xataka | Mientras todos miraban a Oriente Medio, a Corea del Norte le ha dado tiempo de hacer lo que no ha podido Irán: hacerse «nuclear»


La noticia

De imprimir drones a mirar láseres. 300 informes han revelado que el manual de batalla de Irán tiene un nombre: Ucrania

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Miguel Jorge

.