Xataka – La improbabilidad de una cuarta ola tan dura como las anteriores

El repunte de positivos en COVID-19 que trajo la primavera hizo que comenzásemos a hablar de la cuarta ola de esta pandemia en España cuando varias comunidades autónomas entraron en riesgo alto o muy alto según los baremos fijados por el Ministerio de Sanidad.

Sin embargo, habida cuenta de que llevamos casi cuatro meses de vacunación, parece improbable que esta cuarta ola sea tan problemática como las anteriores.


La población más vulnerable al virus, que tenía mayor probabilidad de fallecer o ser ingresada en la UCI, está prácticamente vacunada en su totalidad (al menos con una dosis, lo que también aporta cierta inmunidad), como podemos ver en la siguiente gráfica.

Zona valle

La cuarta ola del coronavirus avanza en España, pero no tan rápido ni con la misma velocidad que lo hicieron olas anteriores; además se observan signos de que está adentrándose en una fase de estabilidad. Sanidad comunicó este martes casi 7.500 nuevos contagios y 114 fallecimientos.

Son cifras altas, pero la incidencia a 14 días ha dejado de aumentar: 231 casos por 100.000 habitantes. Es el récord de la cuarta ola, pero si crece, según declaraciones del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, todo apunta que no lo haría mucho más. Además, estamos ante una incidencia significativamente inferior si la comparamos con la sufrida a principios de noviembre, cuando se superaban los 500 casos y, sobre todo, durante la tercera ola, en la que casi se alcanzaron los 1.000 casos por 100.000 habitantes a finales de enero.

Según los datos del Ministerio de Sanidad, en las últimas 24 horas ha descendido el número de personas hospitalizadas en 102, hasta las 10.345, si bien ha aumentado en 13 los ingresados en la UCI (hasta los 2.289).

La presión asistencial en general aún no ha empezado a reducirse de forma importante, porque aún arrastramos los efectos de la Semana Santa y nos enfrentamos también a la dominante variante británica, que causa más hospitalizaciones, pero la ocupación de las UCI desciende ligeramente en Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares y Murcia.

Según los últimos datos, la cifra de fallecidos se mantiene en los niveles de los últimos días (114) y un total de 77.216.

Factores que probablemente reducirán la cuarta ola

En primer lugar, los pinchazos no solo evitan contagios, sino que además rebajan la gravedad de los síntomas de quien se ha contagiado, incluso aunque solo haya recibido la primera dosis.

Ahora mismo tenemos un 20% de la población total con al menos una dosis y un 7,2% con las dos dosis. Sin contar la gente que también ha pasado la infección.

El efecto de la vacunación es particularmente palpable en países donde los porcentajes de inmunizados son elevados. Por ejemplo, en Gibraltar, que ya superó el 90 % de vacunados con pauta completa, ya hay casi una total ausencia de contagiados en la última semana (6 por 100.000 habitantes), así como en Reino Unido (16 por 100.000 habitantes), con más del 15 % de vacunados.

Fernando Simón ha cifrado la letalidad del virus en un 0,6/0,7 %, la cifra más baja de letalidad desde que empezó la pandemia.

Aunque de caracter más anecdótico, el buen tiempo también será un factor que nos favorecerá, como ya sucedió el verano pasado. Pasaremos más tiempo al aire libre, donde la propagación del virus es minúscula comparada con una habitación o lugar cerrado. Según declaraciones de la prestigiosa viróloga e investigadora del CSIC, Margarita del Val: «En verano vamos a tener mejor tiempo, con lo que la probabilidad de contagiarse es diez veces menor».

Así pues, si bien no debemos bajar la guardia, todos los indicadores invitan al optimismo y nos abren un escenario de cuarta ola mucho menos mortal y peligrosa.


La noticia

La improbabilidad de una cuarta ola tan dura como las anteriores

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por
Sergio Parra

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