Xataka – China tiene algo que la NASA desea: las muestras lunares de Chang’e 5 abren la puerta a una polémica colaboración

La relación entre Estados Unidos y China cambió drásticamente en la última década. Lo hemos visto sobre todo en el plano comercial, con bloqueos y sanciones cada vez más agresivas, pero las cosas no se han desarrollado de manera muy distinta en el plano científico.

Estados Unidos prohíbe a la NASA colaborar con China en asuntos espaciales desde 2011, y China ha dejado de firmar un acuerdo de cooperación en materia científica y tecnológica desde 2018. Sus agencias espaciales se han estado dando la espalda hasta ahora. Sin embargo, la administración espacial China tiene algo que a Estados Unidos le gustaría tener: muestras de una de las regiones más jóvenes de la Luna traídas a la Tierra en 2020 con la misión lunar Chang’e 5.

La polémica de las muestras lunares. El 29 de noviembre, la NASA abrió de manera excepcional una vía de colaboración con la administración espacial de China. En un mensaje interno, la agencia estadounidense dio permiso a sus investigadores para solicitar a su homóloga china muestras de regolito y rocas lunares recolectadas por la misión Chang’e-5.

Una ley de 2011 conocida como enmienda Wolf prohíbe a la NASA colaborar con China en asuntos espaciales sin autorización del Congreso de Estados Unidos. La NASA notificó al Congreso sus intenciones y ha proporcionado instrucciones a sus investigadores para solicitar las muestras.

Qué es la enmienda Wolf. La ley promovida en 2011 por el congresista republicano Frank Wolf prohíbe el uso de fondos federales para cualquier actividad relacionada con el espacio en contacto directo con funcionarios del gobierno chino o de sus subsidiarias.

La ley fue introducida para evitar que China participase en la Estación Espacial Internacional. Con el tiempo, China ha construido su propia estación espacial. La estación Tiangong cuenta con dos laboratorios y se encuentra permanentemente habitada.

Por qué son importantes las muestras chinas. Lo explica bien el mensaje enviado por la NASA a sus investigadores. Lo cita Eureka: «Las muestras de la Chang’e 5 tienen como origen regiones de la Luna que todavía no han sido estudiadas por la NASA y se espera que proporcionen nuevos y valiosos resultados científicos sobre la historia geológica de la Luna».

La Luna es enorme, pero las muestras recuperadas por las misiones estadounidenses y soviéticas hace 50 años provienen de una pequeña parte del centro y el noreste del satélite. La misión Chang’e-5 de la administración espacial China alunizó en una zona geológicamente joven de la Luna y recogió 1731 gramos de regolito y rocas con una pala y un taladro.

Qué han descubierto los científicos con estas rocas. Se han publicado más de 70 artículos científicos a partir de las muestras. Como Chang’e 5 alunizó en una de las zonas de basalto más jóvenes de la Luna, los investigadores chinos pudieron afinar la estimación de edad del satélite (la edad media de las muestras es de 1.963 millones de años, con un margen de error de 57 millones de años).

Otros estudios revelan que la Luna todavía estaba volcánicamente activa hace 2000 millones de años. En la descomposición de las muestras también se detectó agua y un nuevo mineral que han llamado Changesita-(Y).

Qué ganaría China colaborando con Estados Unidos. En realidad, no está confirmado que China vaya a enviar muestras a los investigadores de la NASA, pero la administración espacial del país está abierta a solicitudes de cualquier equipo internacional hasta el 22 de diciembre.

Si bien parte de la opinión pública de China rema en contra, enviar muestras a la NASA sería una clara victoria diplomática, de imagen y de relaciones públicas. También una victoria para la ciencia, porque la NASA tiene instrumentos únicos y puede comparar las muestras con las de las misiones Apolo.

Qué daría Estados Unidos a cambio. Podría ocurrir un intercambio de muestras, como pasó entre China y Rusia (1,5 gramos frescos de Chang’e 5 a cambio de 1,5 gramos que trajo en 1970 la sonda Luna 16). Estados Unidos tiene una gran cantidad de muestras de las misiones Apolo para negociar, pero la NASA ya descartó un intercambio en 2021, y es probable que China no pida nada a cambio porque el hecho de que la NASA esté interesada ya es en sí una victoria.

Quizá lo más importante sea que esta excepción abre la puerta a una colaboración a largo plazo. La NASA no lo descarta, siempre que la administración espacial de China sea más transparente en sus acciones. «La cooperación con China depende de China», dijo Bill Nelson, administrador de la NASA en un congreso en París el año pasado. Al mismo tiempo, Nelson es reacio a que se retire la enmienda Wolf.

Lo que está claro es que la colaboración a largo plazo sería provechosa para la NASA porque el programa espacial chino va como un tiro. China tiene las miras puestas en recuperar muestras de la cara oculta de la Luna en 2024 con Chang’e-6.

Imagen | Chang’e 5 recolectando muestras del suelo lunar (CNSA)

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China tiene algo que la NASA desea: las muestras lunares de Chang’e 5 abren la puerta a una polémica colaboración

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Matías S. Zavia

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