Xataka – En 2021, China tenía 6.000 botellas de leche que nadie quería. Tuvieron una idea fascinante: su primera carretera de plástico

En 2021, China tenía 6.000 botellas de leche que nadie quería. Tuvieron una idea fascinante: su primera carretera de plástico

En 2021, había tenía un problema con miles de botellas de leche usadas en China. Eran técnicamente reciclables, pero los restos de leche las convertían en un residuo poco atractivo para las empresas de reciclaje. La solución que se encontró: más de 6.000 botellas y otros residuos plásticos terminaron bajo los pies de los estudiantes de una universidad de Shanghái, convertidos en parte del asfalto de una carretera.

Los restos que nadie quería. El proyecto fue presentado el 22 de abril de 2021, coincidiendo con el Día de la Tierra, en el campus Xuhui de la East China University of Science and Technology (ECUST), en Shanghái. Dow y la marca láctea china Shiny Meadow utilizaron más de 6.000 botellas de leche usadas, junto con otros residuos plásticos, para pavimentar lo que bautizaron como “Milk Bottle Road”. 

Las compañías lo anunciaron como el primer proyecto de “carretera de plástico” en China, una expresión llamativa que necesita un matiz: la carretera no estaba fabricada íntegramente con plástico, por supuesto, sino con asfalto modificado con polímeros procedentes de los residuos reciclados.

Cuando reciclar no compensa. Las botellas de leche no eran necesariamente un plástico imposible de reciclar. El problema aparecía después de utilizarlas: los restos de leche aumentaban el riesgo de contaminación del material y hacían que muchos recicladores fueran reacios a aceptarlas, especialmente cuando su valor final era reducido. 

Shiny Meadow se encontraba así con una paradoja habitual de la economía circular: utilizar un envase técnicamente reciclable no garantiza que alguien tenga interés económico en reciclarlo cuando llega al final de su vida.

Otra salida: triturar residuo en asfalto. La alternativa consistió en transformar parte de ese plástico posconsumo en material para asfalto modificado con polímeros, utilizando la tecnología ELVALOY RET de Dow. En lugar de sustituir completamente el asfalto convencional, el plástico reciclado se incorporaba a la mezcla para modificar sus propiedades, de modo que aquellas botellas pasaban de ser envases de escaso valor a convertirse en materia prima para pavimentos. 

Dow sostiene además que este tipo de asfalto modificado puede ofrecer mejores prestaciones y durabilidad que determinadas mezclas convencionales, aunque las afirmaciones sobre rendimiento y beneficios ambientales proceden fundamentalmente de la propia compañía.

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Proceso de Dow con la tecnología ELVALOY RET para sus vías de «plástico»

La carretera resolvía dos problemas. El argumento ambiental iba más allá de evitar que miles de botellas terminasen en vertederos o escapasen al medio ambiente. Según Dow, introducir plástico reciclado permite reducir parcialmente el uso de betún y, si el asfalto modificado prolonga la vida útil del firme, también puede disminuir el consumo de materiales y energía asociado a reparaciones y repavimentaciones. 

La idea es convertir un residuo con poca demanda en un recurso para otra industria que consume cantidades gigantescas de materiales, aunque el balance ambiental real depende de factores como el procesamiento del plástico, la formulación utilizada y la duración efectiva del pavimento.

El comienzo del experimento. La “Milk Bottle Road”, por tanto, formaba parte de una estrategia que Dow ya había probado en otros países de Asia. En 2017 comenzó a utilizar plástico reciclado para mejorar carreteras en Depok, Indonesia, y posteriormente participó en proyectos similares junto a socios locales en Pune y Bangalore, India.

De hecho, también inició una colaboración con Siam Cement Group en Tailandia, convirtiendo el proyecto chino en una nueva escala de un concepto que la compañía llevaba varios años ensayando.

Convertir algo sin mercado en materia prima. La carretera de Shanghái funcionaba sobre todo como demostración de una idea sencilla: el gran obstáculo del reciclaje no siempre consiste en saber técnicamente cómo reciclar un material, sino en conseguir que alguien quiera hacerlo. Shiny Meadow tenía envases reciclables que habían perdido prácticamente su valor al convertirse en residuos.

Dow encontró una aplicación industrial capaz de absorberlos y ECUST puso el terreno donde demostrarla. Así, aquellas 6.000 botellas no se convirtieron literalmente en una carretera, pero sí acabaron formando parte de ella: un residuo que nadie quería terminó convertido en toda una infraestructura.

Imagen | X, Dow

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En 2021, China tenía 6.000 botellas de leche que nadie quería. Tuvieron una idea fascinante: su primera carretera de plástico

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Miguel Jorge

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