Xataka – Una de las tres últimas cabinas de proyección de España languidecía olvidada en Ciudad Real. Hasta ahora

Estamos acostumbrados a que sustituir lo que se rompe en lugar de arreglarlo, pero también a comprar nuevos productos y desechar lo antiguo, aunque siga funcionando. Los avances tecnológicos son implacables, con nuevas generaciones que suelen mejorar lo anterior, por lo que es comprensible que queramos experimentar la novedad.

En el mundo audiovisual, los cambios no son tan acelerados como en el sector de los teléfonos móviles, por poner un ejemplo, pero también están ahí. Los avances en formatos y televisores son algo más lentos, más aún si hablamos de salas de cine. Ya hay salas que ofrecen experiencias fuera de la pantalla, otras con las últimas tecnologías de sonido y hasta las que ya no usan proyectores, sino enormes paneles LED. O camas.

Es algo que contrasta con cines más modestos que llevan años sin actualizar su equipo. Ahora bien, no quedan tantas salas que sigan teniendo proyectores de hace 40 años, por motivos evidentes. La calidad de imagen no sólo es menor, sino que ya no se fabrican los formatos para esos proyectores. Bien, pues en Ciudad Real, una localidad manchega de unos 75.000 habitantes, se encuentra un proyector OSSA X-2500. Y es uno de los tres proyectores de 35 milímetros que está listo actualmente en España para reproducir una película.

Este proyector se encuentra en el Teatro Municipal Quijano y ha estado ahí desde 1974, año en el que se inauguró el edificio. Con el fin de recuperar esta pieza, el Área de Imagen y Sonido de la Concejalía de Juventud empezó a organizar proyecciones de películas con algunos años a sus espaldas. Películas más modernas no se pueden reproducir debido a que no son compatibles, pero la distribuidora Vértigo Films sigue trabajando algunas cintas en 35 milímetros, y es la que proporciona el material.

El encargado de los cuidados de esta máquina, y de su funcionamiento, es Mónico González, técnico de imagen y sonido, además de operador de cabina. Mónico explica que la máquina está lista para proyectar, pero cuando recibe las películas, estas llegan en enormes cajas de plástico y en varias partes. Lo primero es comprobar el estado de los rollos, restaurarlos si es necesario e ir cargándolos en el proyector. Y no creas que es como poner un Blu-Ray: el proceso de montaje en la máquina puede llevar hasta dos horas.

Con la pandemia del COVID-19 (que también hundió a las salas de cine), los ‘Martes de cine’ desaparecieron, pero el año pasado volvieron a ponerse en marcha para ofrecer tres jornadas gratuitas durante el mes de marzo. Mónico afirma que se trata de «una experiencia diferente que nadie debería perderse» y si, por lo que sea, te encuentras en Ciudad Real estos días, este martes 16 de abril se proyectará ‘La vida de Adèle‘ a las 20:00.

Se trata de un ejemplo de iniciativas que se dan por toda la geografía y que no sólo permiten acceder a la cultura de manera gratuita, sino que dan una segunda juventud a dispositivos con décadas a sus espaldas, que siguen funcionando como el primer día. Y es evidente que tienen un encanto que los dispositivos actuales, pese a su mayor calidad, no pueden igualar. Ahora, nos encantaría leer en comentarios si en tu localidad se da un caso similar.

Imagen | Ayuntamiento de Ciudad Real

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Una de las tres últimas cabinas de proyección de España languidecía olvidada en Ciudad Real. Hasta ahora

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Alejandro Alcolea

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