Xataka – Llevo dos semanas sin Netflix y no lo echo de menos: por qué la abstinencia es mucho más llevadera de lo esperado

El aterrizaje de SkyShowtime con un catálogo respetable y un precio ajustadísimo ha reventado el panorama de las plataformas. Porque se ha sumado a la decisión de Netflix de no dejar que se compartan cuentas, que aunque no se ha puesto en marcha de forma efectiva, es una amenaza que flota en el aire y que llegará, indefectiblemente, en las próximas semanas. Y así es como ha llegado el apocalipsis del streaming, ¿no? Bueno, no exactamente.

Al final la cosa ha quedado en que mucha gente ha declarado su intención (y muchos lo han hecho de forma efectiva) de abandonar su suscripción de Netflix en busca de pastos más verdes. Es decir, suscripciones más baratas o catálogos más atractivos. Es pronto para decir si Netflix lo está notando, aunque la propia plataforma se está poniendo la tirita antes de la herida, y prevé un descenso considerable de clientes de cara a sus resultados del primer trimestre (¿quizás por eso están esperando a ejecutar los planes, para que no haya una avalancha de abandonos, sino unos cuantos ahora con la noticia y otros con la prohibición se haga efectiva?).

El caso es que yo mismo he hecho el ejercicio de vivir sin Netflix (algo que no he ejecutado de forma definitiva porque al fin y al cabo, trabajo en esto), pero sí que he decidido pasar un par de semanas sin Netflix para experimentar qué se siente. Aunque al principio pensé que iba a ser como dejar de fumar (o el equivalente para alguien como yo, que nunca ha fumado), lo cierto es que el procedimiento ha sido sencillo e indoloro. Llevo dos semanas sin acercarme a Netflix y no lo echo de menos.

Catálogo, ahí te quedas

Sobra decir que todo lo que sigue son impresiones personales. Cada cual tendrá sus propias necesidades y sus programas de los que no puede prescindir, pero creo que podemos trazar unas líneas generales. La primera sensación tras mi partida fue la de que no me estoy perdiendo nada absolutamente esencial. La última serie de Netflix con la que disfruté genuinamente fue ‘Miércoles‘, pero… ¿tanto habría sufrido si no hubiera podido verla?

Decididamente no, o al menos no en la misma medida en que lo habría pasado mal si no hubiera podido ver las últimas temporadas de ‘Solo asesinatos en el edificio’ o ‘Succession’, por decir un par de series a las que lo cierto es que sí que he estado enganchado. De nuevo, todo es cuestión de gustos, pero no encuentro en el catálogo de Netflix series necesarias para seguir. Sí encuentro series que he disfrutado en su momento y que no descarto querer revisar en el futuro, pero no series que me obliguen a permanecer en el canal, como serían ‘Stranger Things‘ o ‘The Witcher‘. Personalmente, me es indiferente dejarlas a medias.

Como digo, hay series de Netflix que me han apasionado hasta el punto que, de hecho, me gustaría comprarlas en formato físico. Son series como ‘Drácula’, ‘Misa de medianoche‘, ‘Archivo 81‘, ‘Sweet Home’, ‘Love Death + Robots‘, ‘Marianne‘, ‘Nuevo sabor a cereza’ y películas como ‘Oxígeno‘, ‘Diamantes en bruto‘, ‘La mujer en la ventana’ o ‘Extraction‘. Es decir, unas cuantas siendo generoso, pero una cantidad ínfima comparada con el extenso catálogo de Netflix.

No me parecen las suficientes como justificar una suscripción continuada. Sobre todo teniendo en cuenta que aquí no hay nadie atado de pies y manos. Si quiero revisar algo o de repente estrenan una serie o película que deseo ver, una suscripción momentánea lo soluciona todo. Pero en general, el catálogo no me ofece atractivos suficientes como para justificar una suscripción continua.

¿Está la competencia aportando mejores ofertas?

Sin duda: sigo consumiendo producto audiovisual en streaming casi sin descanso y literalmente no he notado la falta de Netflix. Por poner algunos ejemplos particulares: estoy revisando la historia del cine de fantaterror español en Flixolé, sigo viendo todo tipo de cine clásico y moderno en Filmin (y estoy curiosamente enganchado a sus whodunits europeos), uso Prime para ver alguna serie exclusiva -se me había pasado ‘Reacher‘ y lo he solucionado con gran alborozo- pero también para ver clásicos como ‘Parks and Recreation’ y ‘Colombo’.

HBO Max es, sin duda, la plataforma que uso para ver más exclusivos: en términos generales ofrece el mismo estilo de programas que Netflix (series de muy diverso pelaje, documentales, animación para adultos, comedia), pero de mucha mayor calidad. Exclusivos recientes que estoy disfrutando, como ‘The Last of Us‘ o ‘La Casa del Dragón‘, no tienen equivalente en Netflix. Y de Disney+ su catálogo no me apasiona, pero es cierto que veo cosas sin parar de su oferta (‘Solo asesinatos en el edificio‘, ‘Andor‘, ‘The Bear‘). No estoy suscrito a Movistar+ pero sé que hay series en su catálogo (‘Yellowjackets‘, ‘Evil‘) que vería muy gustoso.

Es decir, ya no se trata de que Netflix tenga un catálogo carente de novedades que me apasionen. Es que el resto están presionando con cosas que si lo hacen. Por supuesto, una vez más, gustos: conozco a gente enganchada a los realities de emparejamientos internacionales de Netflix, estilo ‘Love Is Blind’, pero no es mi caso. El catálogo de Netflix no está tan mal, pero a mi juicio, palidece comparándolo con la calidad de lo que se gasta en otros sitios.

La clave: es ahora cuando todo pasa factura

Y entonces llega SkyShowtime. Como hemos analizado en otras ocasiones, su aterrizaje no ha sido ninguna revolución, más allá de dar el campanazo con una tarifa bajísima, pero echa más leña al fuego. En mi caso no me interesan demasiado sus propuestas más potentes, pero sí su fondo de catálogo, su animación para todos los públicos y su repertorio de clásicos de Paramount y Universal. Suficiente para pagar el precio, sobre todo si el algún momento acaban llegando las prometidas ‘Twin Peaks’ y ‘Senfield’, la mencionada ‘Yellowjackets’ o la esperadísima ‘Poker Face’.

Coincide además con el aviso de Netflix de que no va a permitir compartir cuentas, su gran aliado no oficial de cara a mantener en su seno a la gigantesca cantidad de suscriptores por defecto que tenían hasta ahora. Es decir, se acabó el disfrutar de tantos espectadores porque son la opción más asequible: ahora tienen que defender el trono con hechos. Con buenos lanzamientos y con grandes novedades. Y en ese sentido tienen mucho que avanzar todavía.

Mi desconexión de Netflix durante dos semanas me sirve para poner en perspectiva lo que realmente ofrece la plataforma y para valorar lo que ofrece su competencia. En mi caso es pasajero: por motivos de trabajo vuelvo al redily seguiré al tanto de sus novedades, pero… ¿se puede permitir Netflix una desbandada de clientes que se dan cuenta de que esas dos semanas son solo el principio de un periodo más extenso?


La noticia

Llevo dos semanas sin Netflix y no lo echo de menos: por qué la abstinencia es mucho más llevadera de lo esperado

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por
John Tones

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