Xataka – Hemos probado ‘Metroid Dread’ y tiene todo para convertirse en el mejor Metroid en décadas: así es la nueva Samus

Ya sabemos lo que estáis pensando: no es complicado ser el mejor ‘Metroid’ en décadas, teniendo en cuenta que ‘Metroid Prime: Federation Force’ fue un desastrito sin nada que ver con la franquicia, que ‘Metroid: Another M‘ (¡a 2010 hay que remontarse!) es un título irregular y lejos de lo que debe ser un ‘Metroid’ con todos los honores, y que ‘Metroid: Samus Returns‘, aún siendo un juego muy competente, es un remake de ‘Metroid II’ de 1991. Es decir, hay que ir hasta ‘Metroid Prime 3: Corruption’ de 2007 para encontrar el último genuino juegazo de la saga.

De acuerdo, no es que tengamos un ‘Metroid’ cada año para andar escogiendo cuáles son los mejores, pero se entiende lo que queremos decir: después de que los españoles Mercury Steam demostraran con su ‘Samus Returns ‘de 2017 que entendían a la perfección los códigos y recursos de las encarnaciones clásicas de la franquicia, ‘Dread’ se presenta como poco menos que un acontecimiento. Retoma las hechuras 2D que hicieron grande a la serie, actualiza lo que debe y, por fin después de tantos años, nos devuelve el sabor de un ‘Metroid’ genuino.

El nuevo sabor de lo viejo

Hemos tenido la ocasión de jugar algo más de una hora a este nuevo ‘Metroid Dread’, y tantear muchas de sus propuestas. En muchos aspectos se siente como una prolongación de lo que Mercury Steam ya había ensayado en ‘Samus Returns’. Algunas de las características presentadas por primera vez allí aquí vuelven de nuevo, empezando por la posibilidad de apuntar con precisión al punto que se quiera con ayuda de los sticks. Será imprescindible para solucionar algún puzle o abrir zonas secretas.

No es la única capacidad presentada en aquel juego portátil que vuelve. De nuevo habrá pistas que nos indican zonas ocultas, y armas que sirven tanto para resolver puzles y abrir zonas como para enfrentarse con más efectividad a los enemigos. Y por supuesto, están los contraataques, inventados para aquella aventura y que aquí vuelven a ser imprescindibles para elaborar estrategias contra los enemigos más poderosos: un bloqueo que aturde durante unos segundos a los contrincantes y que permiten protegerse de ataques de otro modo insalvables.

Muchos de los nuevos poderes anunciados no los hemos podido catar en esta primera hora de juego: los misiles que apuntan a varios objetivos simultáneos, la posibilidad de escalar por paredes o, cómo no, la clasiquísima Morphing Ball que permite a Samus deslizarse por pasillos estrechos. En realidad, es buena señal. A diferencia de lo que estaba siendo habitual en los últimos juegos de la serie, donde Samus desbloquea nuevas características en poco tiempo, aquí las nuevas armas y capacidades de la heroína se abrirán más escalonadamente.

Y eso es buena señal porque apunta a una exploración menos amigable que en los últimos títulos de la serie. Una de las características de los ‘Metroid’ clásicos y del género metroidvania que ayudaron a fundar es que hay que recorrer adelante y atrás el mapa en innumerables ocasiones, memorizando, tanteando y probando nuevas zonas. En ese sentido, veremos muchas zonas cerradas que claramente solo podremos recorrer más adelante con nuevos poderes: ‘Metroid Dread’ no parece dispuesto a que este recorrido sea un paseo, como ha venido sucediendo con algunas de las más recientes encarnaciones 2D de la franquicia.

Algo de eso se nos apunta en el mapa que hemos podido ver en ‘Dread’ y que, de nuevo, tiene mucho en común con el de ‘Samus Returns’. Entre otras características, tenemos un código de colores que divide en lugares de distintas características el inmenso planeta que hay que explorar a fondo, señala claramente las zonas aún por descubrir y da la posibilidad de marcar a voluntad puntos que queremos indagar posteriormente. Todo ello deja claro, a falta de un análisis completo del juego, que aunque no se nos dará todo hecho, tampoco será una experiencia absolutamente hardcore donde nos estaremos perdiendo cada dos por tres. ‘Dread’ busca, claramente, el equilibrio entre el desafío a nuestra paciencia y orientación, y el ayudarnos a que el juego sea, a fin de cuentas, divertido y trepidante.

Esos malditos E.M.M.I.

Sin duda, lo más comentado de esta entrega van a ser estos robots versátiles y letales que perseguirán sin descanso a Samus en cuanto la descubran. La única posibilidad contra ellos es la de huir, lo que en los laberínticos términos de ‘Metroid’ significa memorizar zonas, solucionar puzles contrarreloj y pensar rápido para escabullirse de ellos. Unos enemigos que han sido muy inteligentemente diseñados por Mercury Steam para que supongan una amenaza total, pero que aún así dan la posibilidad siempre de burlarlos (conforme se vuelvan más implacables, Samus ganará habilidades de camuflaje).

Esta implacabilidad nos devuelve a los elementos de tensión y suspense, casi con gotas de survival horror, que se dieron en otros juegos de la serie. En efecto, la atmósfera siempre ha sido crucial en los mejores juegos de la serie, más que la aniquilación de Metroids en masa. Y los momentos de terror e inquietud que proporcionan los E.M.M.I, aunque no sean exactamente a lo ‘Dead Space’, nos recuerdan que Samus está en aplastante minoría de fuerzas en un planeta terriblemente hostil.

El resto de la atmósfera se consigue con un argumento que juega primero al desconcierto, pero que va desvelando detalles de la historia de Samus que se remontan muy atrás en el tiempo. Los continuistas del lore de ‘Metroid’ posiblemente queden satisfechos (otro detalle que habrá que corroborar con la versión completa), pero sin duda más que con juegos como ‘Another M’ o ‘Federation Force’.

Samus is back

Todo ello forma parte de un paquete que por el momento pinta estupendamente. Se le puede achacar –como siempre en este tipo de juegos que recuperan mecánicas de antaño- que no innova lo suficiente, que es casi un paso atrás en ese sentido. Pero por una parte, tenemos un ‘Metroid Prime 4’ anunciado. Segundo, da la impresión de que Mercury Steam va paso a paso, y esto es un escalón más allá de ‘Samus Returns’, pero que todavía quedan peldaños por subir.

Una mecánica de juego pulidísima y perfectamente adaptada a las posibilidades técnicas y visuales de Switch, un estupendo apartado visual que brilla en virguerías como la división cromática de los niveles según el tipo del que sean y una Samus que sentimos nuestra pero a la vez percibimos como nueva. ‘Dread’ puede ser la revitalización definitiva que esperábamos para una de las franquicias históricas más influyentes del medio.


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Hemos probado ‘Metroid Dread’ y tiene todo para convertirse en el mejor Metroid en décadas: así es la nueva Samus

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John Tones

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