Xataka – Atari 2600+ es una de las mejores consolas retro de los últimos tiempos: vuelve la era de los cartuchos y el pixelazo

Cada vez que reseñamos por aquí una consola retro, como hemos hecho con la Evercade, o con la NES Mini y otras consolas en formato reducido, hemos hablado del tema inevitable: las sensaciones físicas. De palpar cosas, los cartuchos, cintas y discos, los mandos de diseño estrafalario, la propia consola. Hasta los propios juegos parecían en los ochenta más tangibles, con esos gráficos a golpe de sprite que parecían construcciones de Tente, antes de ser sustituidos por los millones de polígonos hiperrealistas, sí, pero que carecen de peso, de presencia.

De todas esas consolas en las que lo táctil no es solo guiño nostálgico, sino directamente, argumento de venta, posiblemente ninguna tenga las cualidades tan exacerbadas como esta flamante Atari 2600+, que llega a España distribuida por Plaion. Hemos tenido ocasión de probar a fondo una de ellas, con varios juegos en cartucho, y estas son nuestras impresiones.

Sin duda, la característica que primero llama la atención de la Atari 2600+ es que funciona con cartuchos auténticos. Más allá de un guiño nostálgico, se trata de una característica funcional: la Atari 2600+ permite jugar con tus cartuchos de Atari 2600 y Atari 7800 sin ningún problema, simplemente insertándolos como se insertan los diseñados específicamente para esta nueva consola. Hay excepciones, por supuesto, pero existe una lista oficial de compatibilidades.

Esa es solo la punta del iceberg, pero no es nada desdeñable. Este nuevo producto de Atari parece conocer perfectamente a su publico y sus necesidades, y apuesta todos sus recursos y su fuerza a las posibilidades de la nostalgia. De ahí el poder usar los cartuchos directamente venidos desde los ochenta (si hay suerte y el tiempo no los ha tratado mal), pero también tienen importancia el diseño y el aspecto de la consola.

Atari 2600+: casi idéntica a la original

Atari 2600+ tiene la misma presencia que una consola original de 1980 (la Atari VCS – CX2600A, en la que los dos interruptores de dificultad estaban en la zona trasera, no junto a la ranura del cartucho). Eso sí, es algo más pequeña: tiene un 20% menos del tamaño original (de 33 cm de ancho a 27 cm) y hay levísimas diferencias estéticas: por ejemplo, la ranura del cartucho está más inclinada, aunque se conservan los acabados en madera que desaparecerían en la revisión de 1982.

Pero lo que es más importante (al fin y al cabo, sabemos que no es exactamente la misma consola), lo que sí son idénticos son los mandos que incluye esta Atari 2600+: el joystick y el controlador con rueda giratoria -los CX-30 Paddle Controller que hay que comprar aparte, pero que también hemos tenido ocasión de probar-. El joystick funciona con una consola de 1980 y ojo, un joystick de 1980 funcionará en la Atari 2600+. Y lo que es más importante: el tacto, el peso y las sensaciones al jugar son idénticos. Lo que es a la vez una ventaja y un problema.

La ventaja es que certifica el cuidado que Atari ha puesto en todos los detalles de esta consola: no estamos ante un mero artefacto nostálgico, como las versiones mini de las consolas de Nintendo o los microordenadores de Commodore, sino ante una réplica muy conseguida de la Atari 2600, también en sus controladores. Y eso conlleva un problema, al menos para el jugador ocasional, para el turista del retro. Acostumbrados a los controles accesibilísimos y muy cómodos de las consolas actuales, enfrentarse a un joystick de Atari 2600 puede ser una auténtica tortura: nada ergonómico y al que hay que someter a tremenda presión para que se dé por enterado de nuestras decisiones.

Detalle de la ranura de cartucho y los interruptores de la consola

Recordemos que en consolas como el Commodore 64 Mini, los igualmente anticuados joysticks originales del microordenador fueron sustituidos por un joystick similar en tamaño y peso pero mucho más sencillo de controlar gracias a sus microswitchs. Ya se hacen cuesta arriba las mecánicas y estéticas de los juegos de principios de los ochenta como para que los controles sean una dificultad añadida. Sin embargo, Atari 2600+ no hace esa concesión: el joystick es un desafío añadido… como lo fue en su época.

Lo moderno es viejo

Es decir, Atari 2600+ solo ha hecho un guiño a la modernidad en ese sentido, y es obviamente la salida HDMI que permite disfrutar de los pixelados originales en una televisisión moderna. Por lo demás, los joysticks (y los mandos de rueda, también réplicas perfectas de los originales) son una buena muestra de que Atari 2600+ no quiere hacer una réplica «mejorada» de la consola original, sino una auténtica máquina del tiempo. Una máquina del tiempo de nicho, lo que es una agradable variación en esta época de concesiones al mainstream gamer.

Los cuatro cartuchos específicos para Atari 2600+ con los que de momento cuenta la consola

El hecho de que la consola no incluya los juegos preinstalados en la propia máquina, sino que haya que introducir los cartuchos en la correspondiente ranura (por mucho que sean cartuchos también mejorados, que en algún caso tienen pequeños interruptores que permiten seleccionar entre distintos juegos incluidos en cada uno) también dice mucho de la voluntad de clonar sensaciones, rituales y cuestiones físicas, más allá de un mero «revisemos los juegos» que se puede hacer con cualquier emulador que cabe en un puñado de kbs.

Mi insistencia en esta apuesta por «lo físico» de la consola puede sorprender a quien considere que lo importante son los juegos en sí, y no le falta razón. Pero cada juego debe considerarse también en su contexto, y el contexto de ‘Breakout’ es que jugado con una rueda, el jugador tenía la impresión de estar «conduciendo» la raqueta. Y el contexto de ‘Combat’ es que, con el joystick CX-40, la sensación de pilotar un vehículo pesado como un tanque es mucho mayor. ¿Redunda eso en la calidad de los juegos en sí? No, pero la apuesta aquí es la réplica de las sensaciones, y como tal hay que valorar la consola.

Un par de cartuchos que hemos probado en la consola. ‘Donkey Kong Jr.’ funcionó perfectamente, ‘Mario Bros.0 no (pero la lista oficial de juegos lo incluye como compatible, así que posiblemente se trata de un problema de mi cartucho, cosa que no me extraña teniendo en cuenta el trote que llevan).

De hecho, si lo que te interesan son única y exclusivamente los juegos en sí, hay otra opción mejor para ti: el fabuloso recopilatorio ‘Atari 50’ que ya analizamos en detalle, y que ofrece una inmersión mucho más rigurosa y variada en los juegos primigenios de Atari (y más allá). El propósito de Atari 2600+, insistimos, es otra, y en ese sentido funciona a la perfección.

Cómo funciona la Atari 2600+

Pasemos a algunas consideraciones técnicas de interés: como en la Atari VCS, hay un interruptor para pasar de ver los juegos en color a blanco y negro y otro para variar entre los distintos tipos del mismo juego que incluye cada cartucho. Además, tenemos una pestaña que permite pasar del aspecto original (3:4) a una adaptación a las pantallas panorámicas (16:9).

Los dos Paddle se venden conjuntamente, ya que comparten una misma conexión a la consola.

Para los más cafeteros y la policía del retro, conviene aclarar: la Atari 2600+ funciona por emulación de reproducción de los cartuchos originales. Así que no estamos ante una máquina con las mismas tripas que la consola original, sino ante una réplica de aquella. La emulación, eso sí, es perfecta, y se adapta a las pantallas actuales de forma técnicamente irreprochable (es inevitable, por supuesto, si queremos reproducir un juego de finales de los setenta en una televisión panorámica actual).

En cuanto a los juegos en sí, más de uno experimentará cierta decepción por no encontrarse juegos preinstalados, pero tiene por dónde empezar. La consola incluye un cartucho con diez juegos (que se seleccionan, como hemos comentado, con un simpático sistema de pestañas que tiene el cartucho en su reverso); y hay packs a la venta como, por ejemplo, ‘Breakout’ y otros juegos junto a dos mandos giratorios. Pero está claro que el gran atractivo del dispositivo es resucitar tu pila de cartuchos originales e impedir que sigan acumulando polvo.

El joystick, absolutamente idéntico en todo al original de la consola.

El cartucho recopilatorio que la consola incluye tiene los siguientes juegos: ‘Adventure’, ‘Combat’, ‘Dodge’em’, ‘Haunted House’, ‘Maze Craze’, ‘Missile Command’, ‘RealSports Volleyball’, ‘Surround’, ‘Video Pinball’ y ‘Yar’s Revenge’. Como se puede ver, una buena cantidad de imprescindibles, como ‘Adventure’, ‘Combat’, ‘Haunted House’ o ‘Missile Command’ (al que más ratos he echado probando la consola), pero todos propios de Atari. Olvídate de popularísimas licencias como ‘Pac-Man’ (aunque bueno, en ese caso no perdemos nada), ‘Mario Bros.’, el popularísimo ‘Space Invaders’ o cualquiera de los éxitos de Activision, en términos generales los mejores juegos de la consola.

Finalmente, hay que tener en cuenta que Plaion, distribuidora de la consola en nuestro país, ha puesto a nuestra disposición algunos cartuchos adicionales: el ‘Berzerk Enhanced Edition’ (otro clasicazo en versión mejorada -sin bugs, con voces digitalizadas como el arcade, nuevos efectos y disparo en diagonal-), el mencionado ‘4 Games in 1 Paddle Pack’ (con dos mandos de rueda y cuatro juegos: ‘Breakout’, ‘Night Driver’, ‘Canyon Bomber’ y ‘Video Olympics’). y el ‘Mr. Run and Jump’. Todos ellos están a la venta entre los 30 y 40 euros.

Una pega importante de los juegos es que no incluyen instrucciones en papel, sino que hay que verlas online, y tampoco podemos disfrutar de su extraordinario arte, carátulas y cajas originales, ya que los cartuchos vienen protegidos por una sencilla funda de cartón.

Este último ‘Mr. Run and Jump’ merece comentario aparte, por sus valores y por lo que significa. Lanzado este mismo año, ha sido el primer cartucho en publicarse desde 1990, y fue un proyecto que su creador presentó a Atari y que fue recibido con tanto entusiasmo que propició una versión extra para consolas modernas, de efectos visuales y dificultad mucho más sofisticados. Pero el original, el programado para Atari 2600, es un juego extraordinario de plataformas y habilidad, con 80 pantallas llenas de trampas, riesgo y mecánicas adictivas. Una excelente guinda para este lanzamiento que certifica la importancia del homebrew.

En resumen, hay que tener clara la apuesta de esta Atari 2600+ para confirmar que nos interesa y que cumple nuestras expectativas, porque está claro que no es para todos los jugadores. ¿Tienes cartuchos de 2600 o 7800 a los que darles una nueva vida? ¿Te interesa experimentar el juego con una consola de un modo físico, más allá de lo que te ofrezca un mero recopilatorio de emulaciones? Sin duda, Atari 2600+ es para ti, que con un uy asequible precio de 119,90 euros ya casi justifica su presencia junto al televisor y los diez juegos que incluye.

Por contra, si tu relación con el retro es más tangencial, con toda seguridad recopilatorios como el mencionado ‘Atari 50’ cubrirán tus expectativas. Nosotros, como ya hemos contado otras veces en Xataka, somos más del manoseo y el pelearnos con los formatos fisicos, así que Atari 2600+ nos parece uno de los lanzamientos mejor pensados de los últimos tiempos para los devotos del retro. ¿Es para todos? No. ¡Pero a los nichos también hay que tratarlos bien!

Plaion Atari 2600+

Cabecera: Atari

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Atari 2600+ es una de las mejores consolas retro de los últimos tiempos: vuelve la era de los cartuchos y el pixelazo

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por
John Tones

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