Xataka – Apple y Spotify llevan años enfrascados en una guerra abierta. Su nueva batalla: los audiolibros

El mes pasado Spotify anunciaba su nueva idea para abarcarlo todo: entraba en el mercado de los audiolibros. Tras convertirse en la referencia en el mundo de la música por streaming, la compañía comenzaba a ofrecer un catálogo de nada menos de 300.000 audiolibros para usuarios de EEUU. La propuesta es atractiva, pero tiene un escollo difícil de superar para triunfar. Ese escollo se llama Apple.

Rechazo en la App Store. Apple ya vetó en el pasado a Spotify en su App Store, y ahora ha vuelto a hacerlo no una ni dos, sino tres veces. La razón: Spotify no cumple con las normas de Apple. Para lograr entrar en la App Store han tenido que esconder los precios de los audiolibros y venderlos fuera de la aplicación principal a través de un enlace de correo.

Así no hay quien compita. Eso hace que 1) sea difícil e incómodo comparar precios entre el audiolibro que igual encuentras más barato en otro lado, y 2) sea también incómodo comprar el audiolibro, que no puedes comprar directamente desde la app de Spotify si usas un iPhone.

La versión actualizada de esa aplicación deja ver algo de información sobre el audiobook, pero si quieres comprarlo, tienes que salirte de ella. En la interfaz muestran el mensaje «¿Quieres leer [este audiolibro]? No puedes comprar audiolibros en la app. Ya lo sabemos, no es ideal».

Qué dice Spotify. La empresa fundada por Daniel Ek acusaba a Apple de ser anticompetitiva. La última decisión «es el ejemplo perfecto de hasta dónde llega Apple para aventajar a sus competidores». Ek se quejaba además de que hace ya casi cuatro años que registraron una demanda contra Apple en la Comisión Europea «y seguimos esperando una decisión». El proceso está en marcha, eso , y en abril de 2021 la Comisión Europea acusó oficialmente a Apple de prácticas anticompetitivas.

Esto viene de lejos. Efectivamente, la guerra entre Apple (o Amazon, indirectamente) y Spotify viene de lejos y digan lo que digan unos y otros, la razón es la de siempre. El maldito parné. Spotify —que no es ningún angelito— quiere más margen de beneficio y evitar pagar la comisión de Apple, y utiliza sabiamente un argumento muy real: si quieres estar en el iPhone, tienes que pasar por el aro.

El precedente de Epic Games. Es lo mismo que ocurrió con Epic Games y su Fortnite en Android y iOS—, que también acabó demandando a Apple. La sentencia fue una especie de empate técnico, aunque en realidad Apple salió ganando. Eso sí: tuvo que relajar un poco —y a duras penas— sus términos ante la presión.

Apple se justifica. Ellos ponen todos los medios y la infraestructura, dicen en Cupertino, y eso impone unos costes. De hecho acusaron a Spotify de querer «todos los beneficios de ser una aplicación gratuita sin serlo».

Contra la tasa del 30%. Lo cierto es que eso no convenció a empresas como Epic Games, Spotify, Tile, ProtonMail y Basecamp —cuyo creador llamó a los de Apple «mafiosos«—, que crearon una coalición para combatir la célebre tasa del 30% de Apple. La compañía acabó relajando su comisión a un 15% para «pequeños desarrolladores», pero aquello fue insuficiente y la empresa liderada por Tim Cook ha seguido ganándose enemigos.

La batalla (incluida la de los audiolibros) continúa. Lo cierto es que este no es más que un episodio más de este particular culebrón. Ahora está en juego el cada vez más jugoso segmento de los audiolibros, pero el trasfondo es el mismo que el que ya afectaba a la música o las aplicaciones: Apple tiene tal magnitud que impone sus normas sin que nadie pueda hacer (de momento) mucho por evitarlas. El proceso judicial de la Comisión Europea prosigue, y probablemente una sentencia favorable en uno u otro sentido deje este escenario mucho más claro de cara al futuro.


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Javier Pastor

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