Xataka – A un inicio del otoño inestable, España puede sumar un nuevo ingrediente: una «borrasca profunda»

Se nos está quedando un otoño rarísimo. No sólo estamos saliendo de uno de los «veranillos más veraniegos de la historia» (con zonas del país por encima de los 35 grados en octubre); no solo estamos viendo lluvias torrenciales inundando medio país. Ahora, además, llega una «borrasca profunda» que amenaza con liarlo todo aún más.


¿Qué es una borrasca profunda? Lo llamamos ‘borrasca profunda europea’ o ‘atlántica’, pero en realidad hablamos de un tipo de ciclón. Es decir, es un fenómeno emparentado con huracanes, tifones, bajas polares o medicanes. Se trata de un sistema de bajas presiones que «transcurre por latitudes medias, entre 30 y 60º de latitud» y «donde el viento gira en sentido contrario a las agujas del reloj».

Esto tiene una consecuencia directa: hay una enorme variabilidad de cosas en las que puede convertirse una borrasca profunda. Desde desarrollar vientos fuertes o muy fuertes que produzcan un gran impacto en bienes y personas a ciclogénesis explosivas, pasando por la más absoluta de las ‘nadas’. Al fin y al cabo, hablamos de un enorme más ramillete de posibilidades: y, por ello, la AEMET solo nombra las borrascas profundas más importantes.

¿Estamos en problemas? El hecho de que esta tormenta no tenga nombre ya indica que su impacto en la península no será muy agresivo, lo que no quiere decir que no vaya a cambiar todo el terreno de juego. Precisamente esta borrasca profunda es la que va a provocar el fin de un «veranillo» que ya se alarga más de la cuenta.

Lo que podemos esperar. Como digo, ya hemos empezado a sentir los efectos de la borrasca profunda que se ha afincado frente a las costas de Portugal. Como tiene esa estructura «giratoria», lo más probable que nos vaya mandando frentes cargados de lluvia durante toda la semana. Es cierto que afectará, sobre todo, a la mitad occidental de la Península (aunque, salvo el sureste peninsular y el archipiélago balear nadie está libre de riesgo de lluvias).

Las temperaturas también irán bailando al ritmo que marque la borrasca e irán subiendo y bajando según los distintos frentes nos afecten más o no. Aunque, eso sí, seguimos en un escenario más cálido de lo normal especialmente toda la parte más oriental porque los vientos tendrán, sobre todo, un componente sur. De hecho, si la cosa se pone complicada podríamos tener hasta 35ºC (durante el día) en Córdoba y Sevilla. «Temperaturas de pleno verano a mediados de octubre», dice la Agencia.


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A un inicio del otoño inestable, España puede sumar un nuevo ingrediente: una «borrasca profunda»

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Javier Jiménez

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